sábado, 28 de julio de 2012

"EL ORIGEN FASCISTA DEL PERONISMO" por Darío Yancán



          A los dos años, en Il popolo d´Italia, 23 de marzo de 1921.




No creemos en programas dogmáticos, en esa especie de marcos rígidos que habrían de encuadrar y sacrificar la mudable, cambiante y compleja realidad. Nos permitimos el lujo de asumir y conciliar y superar aquellas antítesis en las que los demás se embrutecen fosilizándose en un monosílabo afirmativo o negativo. Nos permitimos el lujos de ser aristocráticos y democráticos; conservadores y progresistas; reaccionarios y revolucionarios; legalistas y antilegalistas, según las circunstancias de tiempo, de lugar, de ambiente, en una palabra, de Historia,en las cuales estamos obligados a vivir y obrar. El Fascismo no es una Iglesia, sino más bien, una palestra.

                  NO ES UN PARTIDO, ES UN MOVIMIENTO;

 no tiene un programa…, por la sencilla razón que el Fascismo construye día a día el edificio de su voluntad y su pasíon.”

viernes, 29 de junio de 2012

"LESBOS" por Charles Baudelaire



Lesbos

Madre de los juegos latinos y de las voluptuosidades griegas.
Lesbos donde los besos, son lánguidos o jubilosos,
calientes como soles, frescos como los melones,
adornan las noches y los dias gloriosos.
Madre de los juegos latinos y de las voluptuosidades griegas.

Lesbos donde los besos son como las cascadas,
que se lanzan sin miedo en los huecos insondables,
y corren saltarinas y movidas por las sacudidas,
tormentosas y secretas, bulliciosas y profundos.
Lesbos donde los besos son como las cascadas.

Lesbos donde los Phrynes uno al otro se atraen,
donde jamás un suspiro descansará sin un eco,
al igual que Paphos las estrellas te admiran,
y Venus con justo derecho puede sentir celos de Safo.
Lesbos donde los Phrynes uno al otro se atrae.

Lesbos, tierra de noches cálidas y lánguidas,
que hacen eso con sus espejos, estéril voluptuosidad.
las muchachas con los ojos huecos, enamoradas de sus cuerpos,
acarician los frutos maduros de su virginidad,
Lesbos, tierra de noches cálidas y lánguidas.

Deja al viejo Platón, fruncir el ceño austero,
tu hilvanas tu perdón con exuberantes besos,
reina del imperio dulce, amada y noble tierra,
y de refinamientos nunca exhaustos,
Deja al viejo Platón, fruncir el ceño austero.

Tu delineas tu perdón del eterno martirio,
infligido sin tregua, a los corazones ambiciosos,
que atrae lejos de nosotros, la radiante sonrisa,
entrevista vagamente al borde de otros cielos,
tú delineas tu perdón del eterno martirio

¿Quién de los dioses se atreverá, Lesbos, a ser tu juez,
y condenar tu frente empalidecida de tantos trabajos,
si sus balanzas de oro no pesaron el torrente,
de lágrimas que al mar han vertido tus arroyuelos?
¿Quién de los dioses se atreverá, Lesbos, a ser tu juez?

¿Qué importa que la ley sea justa o injusto?
¡Vírgenes de corazón sublime, dignidad del archipiélago,
vuestra religión como otras es majestuosa,
y el amor se reirá del Infierno y del Cielo,
¿Qué importa que la ley sea justa o injusto?

Porque Lesbos entre todos me eligió en la tierra,
para cantar el secreto de las vírgenes en flor,
y yo fui admitido desde la juventud al negro misterio,
de las risas libres unidas a las lágrimas oscuras,
porque Lesbos entre todos me eligió en la tierra.

Y tomo después el cuidad de la trama de Léucade,
como un centinela, el ojo despierto y seguro,
que vigila noche y día, los bergantines, tartanas o fragatas,
de la cual se agitan las formas a través del azul,
y tomo después el cuidado de la trama de Léucade.

Para saber si la mar es indulgente o buena,
a través de los sollozos de la roca que resuena,
una tarde traerá hacia Lesbos, que perdona,
los adorados despojos de Safo, que ha partido,
para saber si la mar es indulgente o buena.

De Safo amante y poeta,
mas bella que Venus a causa de su mortal palidez,
el ojo azul, vencido por el ojo negro,
el círculo negro trazado por los dolores,
de Safo amante y poeta.

-Más bella que Venus se ataviaba sobre el mundo,
y vertiendo los tesoros de su serenidad,
y la luminiscencia de su justa juventud,
sobre el viejo Océano de su hija encantada,
más bella que Venus se ataviaba sobre el mundo

-De Safo quien sucumbió el día de la blasfemia,
cuando insultando el rito y el culto inventado,
el día hizo de su hermoso cuerpo pasto supremo de la tierra,
cruel cuyo el orgullo castiga al sacrilegio,
de Safo quien sucumbió el día de su blasfemia

Y es después de esos tiempos, que Lesbos deplora,
y a pesar de los honores que el universo le rinde,
se embriaga cada noche con el grito de la tormenta,
que empujan a los cielos sus orillas desiertas,
y es después de esos tiempos, que Lesbos se lamenta.


martes, 26 de junio de 2012

"THERE IS A DEMOCRATIC FAILURE IN EUROPA". An interview with Amartya Sen for Olaf Storbeck.



Question: Professor Sen, do you have the impression that economists and economic policy makers are learning the right lessons from the most severe economic and financial crisis since the Great Depression?

Answer: I don’t think that at all. I’m quite disappointed by the nature of economic thinking as well as social thinking that connects economics with politics.

What’s going wrong?
Several features of policy making are worrying, particularly in Europe. The first is a democratic failure. An economic policy has to be ultimately something that people understand, appreciate and support. That’s what democracy is all about. The old idea of “no taxation without representation” is not there in Europe at the moment.

In which respect?
If you are living in a southern country, in Greece, and Portugal and Spain, the electorates views are much less important than the views of the bankers, the rating agencies and the financial institutions. One result of European monetary integration, without a political integration, is that the population of many of these countries has no voice. Economics is de-linked from the political base. That I think is a mistake and it goes completely against the big European movement that began in the 40s and fostered the idea of a democratic, united Europe.

Cutting back public debt has become the priority of policymakers in Europe. A lot of economists in Germany appreciate this.They argue that public finances have been on an unsustainable track.
Public debt in Europe has to come down, there is no question about that. However, I think the timing is wrong. At the moment the official priority seems to be to cut debt first and think about growth later. To me, this seems to be a big mistake.

Why’s that?
Economic history shows that public debts are much more easily paid back in periods of high growth rates. This is true for the years following the second world war as well as for the United States during the Clinton administration, or Sweden in the 1990s.

What’s the alternative?
One has to bear in mind the role of the state, which includes not only providing support to vulnerable people and a social safety net, but also regulating the market economy. Right now, well directed stimulation is needed, rather than drastically cutting down the state.

Since the crisis broke out the economics profession in general and mainstream economics in particular have been severely criticised. Do you think this is justified?
The criticism of mainstream economics is justified to a limited extent. It is certainly true that the focus of attention in mainstream economics has tended to be on assuming the market to be working perfectly and there being no need for regulation. However, while this view has been a very dominant part of mainstream economics, you have to bear in mind that mainstream economics is not all centered around one unified theme. I don’t think all of mainstream economics should be held responsible.

Do you think that neoclassical macro economists should bear the brunt of the blame?
This would be an oversimplification. Neoclassical economics has many different paths. There are mainstream neoclassical economists who have been very critical of the complete reliance on the markets.

For example?
Take Arthur Cecil Pigou. Often, he is described as an important intellectual antagonist to John Maynard Keynes. On the other hand, Pigou talked a lot about the state, income distribution, and poverty. But at the same time, he was very much a neo-classical economist. Keynes was far less concerned about inequality and poverty than Pigou was.

Putting a lot of faith in the functioning of free markets has a long tradition in economics. Take Adam Smith for example. The work of Adam Smith was much more diverse than is currently appreciated.
Smith described how the market economy works very well. However, he also pointed out why we need the state and well-reasoned regulation. He was also very much concerned about redistributional issues as well as issues of poverty. In fact, nothing engaged Adam Smith more than the issue of poverty.

Why is our view of Smith so biased?
Parts of the economics profession took only the first part of his work seriously but disregarded the other part. I think what has happened is that mainstream economics fell prey to a biased reading of the tradition that it had inherited.

Why did that happen?
I think a lot of economists were deeply impressed by the elegance of their models. These models describe an imagined economy where the markets functioned perfectly. In such an environment, the market achieves very good results and does not need any kind of state intervention. That’s a very elegant model. It was something which Adam Smith did discuss, but he discussed it along with all the limitations that must be borne in mind. Other early economists who used simplified models of this kind also stressed the importance of noting that the world isn’t anything like that. Edgeworth did that, Walras did that, Wicksell did that. Many modern economists take their simplified models too seriously.

In which ways do you think new economic thinking is necessary and how should it look like?
I think we need a bigger, more integrated view that economists tended to look for, in the past. We have to see the totality of the concerns that make human beings want a good economy. The kind of economic thinking that I would like to see pays a lot more attention to issues of human freedom. What I have in mind is real freedom, not just formal liberties but also what kind of lives people manage to achieve, what they can do with their lives, and what help of the state they need for more substantive freedom. The basic question economists should ask themselves is: What can we do to have a decent society where people get much more freedom to live the kind of lives of which they would have reason to be proud and happy.

You make a lot of references to old economic thinkers like Smith, Keynes and so on. However, if you look at the current economic research that is published in the journals and taught at universities, the history of economic thought does not play a big role anymore…

Yes, absolutely. The history of economic thought has been woefully neglected by the profession in the last decades. This has been one of the major mistakes of the profession. One of the earliest reminders that we are going in the wrong direction has come from Kenneth Arrow about 30 years ago when he said: These days, I get surprised when I find the students don’t seem to know any economics that was written 25 or 30 years ago.

Is there any hope that this trend can be reversed?
Yes, I’m quite optimistic in this regard. I get the impression that this seems to be getting corrected right now. I’m particularly delighted that the corrective has come to a great extent from student interest. I’m very struck by the fact that at the university where I teach – Harvard – the demand for more history of economic thought has mostly come from students. As a result there is a lot more attempt by the department of economics as well as history and government to look for the history of political economy. Last year, along with my wife Emma Rothschild, I offered a course on Adam Smith’s philosophy and political economy. It drew a lot of interest and we got some of the finest students at Harvard.

Do you think the focus on mathematics in current economics is the flip side of the neglect of the history of economic thought?
I don’t think that there is any conflict between mathematical reasoning and being interested in the history of thought. Many of our early thinkers were quite mathematical. The connection between mathematics and economics is very strong, and there is no reason to be ashamed of it. What is to be avoided is to be concentrated only on mathematical economics. We must not neglect the insights that come from parts of the subject where mathematics is not sensible to use and different kinds of reasoning are useful. I don’t think the conflict is between mathematics and other kinds of methods. The conflict is between taking an integrated, broad, comprehensive view as opposed to a narrow view whether it is mathematical or anti-mathematical.

lunes, 25 de junio de 2012

"EL CHANTAJE DE LOS MERCADOS". Entrevista a Toni Negri por Pablo Chacón.


 
 
 
Toni Negri, junto con su colega estadounidense Michael Hardt, acaban de publicar el último tomo de la trilogía que empezó con Imperio y siguió con Multitud. Se trata de Commonwealth. El proyecto de una revolución del común (Akal-Grupal, aparecido recientemente en España). En esta entrevista exclusiva con Ñ, el pensador italiano se extiende, desde la ciudad de Padua, sobre las condiciones de la producción cognitiva, la emancipación en un mundo cooptado por el capital y sobre las figuras dominantes del hombre en el universo contemporáneo.

-En la Argentina, durante su última visita, usted habló de emancipación. ¿Qué quiere decir esa palabra en el contexto global?
-En principio, hubo una primera definición de emancipación vinculada con una concepción individualista y universalista. Los orígenes de la definición son de raíz iluminista pero muchas veces, el desarrollo de ese iluminismo se encontraba con una escatología propia de su universalidad.

-¿Cómo se entiende eso?
-Es que la emancipación también implica una clave religiosa, de salvación. El lazo entre emancipación y liberación es estrecho. Entonces, a pesar de encontrarla en las filosofías actuales como nostalgia, el concepto está relacionado con una relación social, en gran parte, agotada. Prefiero no usar el término “superada”, porque no se sabe nunca cuando algo se supera hacia dónde se va, Digo agotada. La emancipación es una idea vinculada al predominio de formas de producción individuales en un horizonte de organización capitalista que todavía no estaban involucrados todos los sectores sociales. Entonces, la primera idea de emancipación es individualista y universal, y abstractamente, se vincula al desarrollo de la producción histórica y se presenta como una utopía, con puntos escatológicos.

-Ahora es diferente.
-Sí. El desarrollo del capitalismo involucra a la sociedad de forma total, a todos los niveles. La cooptación de la sociedad por el capital no es formal sino real. Es decir: todos los valores que la sociedad produce son traducidos en valores de intercambio. Se introducen bajo la categoría de la moneda. Operan al interior de pasajes financieros. Y esos pasajes provocan una serie de transformaciones que incluyen la composición técnica y política del conjunto de los sujetos. Se trata de una modificación raigal que concierne al trabajo y a la producción. Y a las formas de vida, a los modos en que los sujetos conducen sus vidas. La configuración del trabajo cambió porque el trabajo cognitivo se convirtió en hegemónico dentro del sistema productivo. La configuración política cambia porque más que encontrarnos frente a masas, nos encontramos ante una multitud de singularidades cohesionadas en la tensión productiva y reproductiva de la vida social.

-Pero ¿es una época de transición?
-Sí, pero el resurgir de la cooperación, que es técnicamente actual, también podría ser políticamente actual. Se vive una situación de transición en la que este devenir común del problema de la realidad productiva no se articula todavía con un devenir común de la realidad política, de la vida en la polis. En un universo laboral que no se vincula localmente sino que se expande a toda la sociedad, corresponde una cierta espacialización en la producción, la financiarización en la que se computa o se mide el trabajo cognitivo. No existe otra medida del trabajo cognitivo que no sea a través de los instrumentos financieros. Las viejas categorías para medir el trabajo (estructuras espaciales como la fábrica, o temporales, como la jornada laboral) se modifican. Convencionalmente, se habla de “finanza de tiempo”.

-¿Es sobre este cambio que usted habla en su último libro?
-Entre otras cosas. Sí puede decirse que reconociendo las determinaciones que operan en el nuevo mundo del trabajo, es posible desplegar una primera hipótesis respecto a la emancipación. Porque como tal, también ella está cooptada por el capital. El problema de la emancipación no aparece como un problema “ideal” sino como un problema práctico del pasaje del común actual al común de la forma tecnológica, al común virtual de las formas políticas.

-¿Podría extenderse sobre este punto?
-En la actualidad, las fuerzas productivas están más avanzadas que las relaciones de producción. Eso se constata todos los días. Es un problema de educación y de costos. La crisis se presenta como una incapacidad de las relaciones de producción (estatales, financieras, globales) para contener la nueva productividad común. El mundo de las necesidades, del deseo de los trabajadores, es la dimensión cognitiva. Y las finanzas, sus formas, su viejo bloque, insisten con la capacidad de convertir la ganancia en renta. Y es sobre ese retraso de las capacidades capitalistas para organizar la riqueza producida donde se produce la crisis.

-Sigue sin quedar claro…
-Mire, si se asume la existencia de un desequilibrio entre producción y formas políticas (el retraso de las formas políticas y su subsunción a las formas económicas) puede pensarse un sentido biopolítico para lo que decía, tomando, por ejemplo, los aportes que Michel Foucault brindó a las ciencias políticas. El concepto de biopoder como nueva representación de la soberanía se coloca al lado del contexto biopolítico, que debemos considerar activo. La vida política de cara al biopoder es la potencia susceptible de ser desplegada frente a ese desequilibrio.
-En otras palabras...
-En otras palabras muestra en conjunto la potencia del tejido social y la asimetría que presenta frente al biopoder capitalista. Cuando se habla de emancipación, es válido tener presente esta asimetría. La emancipación se propuso como un problema que debía tener una solución jurídica, constitucional, pero en la etapa que atravesamos, conviene aclarar que “el uno está dividido en dos”, según el viejo eslogan maoísta. No lo digo en términos de reminiscencia, sino que el uno se dividió en dos porque el concepto de poder y el concepto del capital han sido siempre dos. El capital no existiría como orden, como comando, si la fuerza de trabajo no fuera activa, si el trabajo no se presentara como trabajo viviente. Cuando digo que “uno se divide en dos”, no estoy diciendo que la ruptura de esa relación sea en términos absolutos. Sin embargo, para que la relación exista, la obediencia debida al Estado o la proporción de trabajo vivo debida al capital está hoy fuertemente desequilibrada.

-¿Cómo se mide esa relación?
-Desde el punto de vista jurídico. Porque el derecho también se convierte en una medida, en una máquina que forma la relación entre Estado y ciudadanía, entre capital y trabajo vivo. Lo que queda claro cada vez más es que la política, a diferencia de lo que ocurrió en otras épocas, después de la gran crisis de los años 30, por ejemplo, no logra desarrollar una posición constituyente que esté al nivel de la historia de los movimientos constitucionales. La misma definición de constitución siempre fue una historia de mediaciones construidas alrededor de relaciones mercantiles de intercambio, eso en el caso de las viejas constituciones liberales. Y luego, en torno a la dialéctica capital-trabajo, en el caso de las constituciones democráticas.

-¿Y hoy?
-Y hoy, si esta transformación de la que hablamos, ocurrió (o está ocurriendo), realmente se vuelve difícil imaginar qué mediación pueda construirse alrededor de los procesos de financiarización que viven en el corazón del capitalismo moderno. Y es difícil redefinir categorías como democracia, soberanía nacional, representación, salario, ideología. ¿Cómo pueden conceptualizarse nuevamente estas relaciones fuera del conocimiento de que los mercados financieros y globales son sede eminente de producción autónoma politicidad y legalidad? El orden ejercido por el capital financiero tiende a saltar las mediaciones institucionales de las modernas democracias y se funda en el chantaje, por el solo hecho de que las garantías, en última instancia, del goce de los derechos esenciales, de la casa, la salud, la reproducción de la vida y los mismos salarios dependen, en forma irreversible, de las dinámicas y las continuas turbulencias del mercado.

-Entonces ¿para qué situar la emancipación una vez que se la define como proyecto constituyente?
-Estamos viviendo situaciones en las cuales el problema constituyente está puesto en términos muy concretos. En América Latina, se ha visto, sobre todo en los 90, y ahora mismo, en la relación entre Estado y movimientos, la configuración de una dinámica constituyente. Pero todo ocurre en una situación en la que no se comprende cuál es la conclusión. Es difícil considerar a los movimientos como otro poder frente al Estado. El proceso Estado-movimiento se diluye en una relación en la que no se entiende quién es el actor. Y se corre el riesgo de que el Estado finja que los movimientos se transforman, cuando en rigor es el mismo Estado quien crea esos movimientos: como imagen de su debilidad, y de su incapacidad de síntesis.

-¿Qué significa emancipación como potencia constitucional? ¿Cómo puede definirse una emancipación a partir de esta crisis?
-Pongamos sobre el tapete otra hipótesis. Se puede hablar de emancipación como propuesta constituyente sobre un nuevo terreno espacial. Y una segunda en la que cuenta la temporalidad, la tendencia a la cosa material. Es en este punto donde se pone en juego la transición histórica que hemos vivido después de la segunda mitad del siglo XX, de las transiciones incumplidas (del fascismo a la democracia en Italia y en España, por caso). En vez de una transición, se dio una superposición del modelo neoliberal, pero también puede decirse otra cosa. En este tiempo se discute cómo, después de 30 o 40 años, existen movimientos que expresan la necesidad de la transición, en la que la pasión de democracia, que es una pasión del común, destruye una serie de formalismos que bloquearon el desarrollo constituyente de la emancipación. Es el caso de los “indignados” de España, en Wall Street, Inglaterra, Alemania, y de forma más tímida, en el movimiento estudiantil chileno. La vitalidad argentina está cifrada en el hecho de que la transición no fue ocultada, sino protagonista de este pasaje.

-¿Algo para agregar?
-Es razonable preguntarse cuáles son hoy las figuras de subjetividad en torno a las cuales gira la experiencia de la vida. La primera, es la del endeudado. La transformación productiva descripta se asienta sobre un movimiento que lleva del trabajo asalariado al trabajo precario. Pero si se quiere, es acá donde emerge la base de una emancipación posible, nuevas condiciones de biopoder y nuevas condiciones de lo biopolítico. El trabajo precario (que es un trabajo cognitivo, en red, cooperativo) aparece como un excedente de capacidad productiva. La figura del trabajador precario pierde su autonomía bajo el capital, se convierte en endeudado.

-Pero no es la única figura…
-La otra es la del hombre mediatizado. Se está dentro del círculo de los medios de comunicación, y también de lo que es la capacidad de construir cooperación dentro de los medios. Pero también se está capturado. Ya no es más la conciencia del individuo alienado, sino de aquel tomado por el juego del poder. Está claro: la sociedad es extremadamente compleja, los riesgos vienen por todos lados, pero el riesgo no es tal cuando se convierte en miedo. De ahí la capacidad para responder al riesgo, a la dificultad de la vida, poniéndonos en comunicación, defendiéndonos. Piensen en la expansión de los sistemas carcelarios, lo que son los procesos de exclusión para introducir miedo. Esto es el Estado moderno: vive de la creación del miedo. La construcción del concepto de miedo viene de una voluntad de dominio, no de asociación. La forma más peligrosa es la del hombre representado. Porque se choca con el problema de la emancipación. Las constituciones democráticas actuales y la idea de representación que construyeron, son el peor enemigo. El hombre representado es la suma del hombre endeudado, mediatizado y del asegurado. En la representación, ninguno de los valores democráticos (la emancipación, el devenir constituyente, la libertad) está garantizado.

-¿Y entonces?
-Es difícil. Para el hombre endeudado, existe una primera reacción: “Yo no pago la deuda”. Es el momento fundamental para comenzar a emanciparse políticamente. Es el rechazo a ser echado de mi casa porque no terminé de pagar un crédito. Es decir “quiero reapropiarme de esta riqueza común que fue construida sobre una base común”. Y se trata de pasar, después de ese rechazo, a lo que es una figura multitudinaria de rechazo dentro de una afirmación positiva: la deuda que “nosotros” tenemos se convierte en un hecho constitutivo de una sociedad un poco mejor. En definitiva, los problemas actuales de la emancipación tienen que ser pensados a partir de cómo representarnos. Esto no implica la repetición de fórmulas que sufrimos en el siglo pasado. Es un buen momento para plantear alternativas porque se nos escucha.

sábado, 23 de junio de 2012

"MANIFIESTO ULTRAISTA" por Jacobo Surida, Fortunio Bananova, Juan Alomar yJorge Luis Borges

                                            

                              http://www.udc.es/tempo/cuestions20/docs_ultra01.html



Existen dos estéticas: la estética pasiva de los espejos y la estética activa de los prismas. Guiado por la primera, el arte se transforma en una copia de la objetividad del medio ambiente o de la historia psíquica del individuo. Guiado por la segunda, el arte se redime, hace del mundo su instrumento, y forja —más allá de las cárceles espaciales y temporales— su visión personal.


Esta es la estética del Ultra. Su volición es crear: es imponer facetas insospechadas al universo. Pide a cada poeta su visión desnuda de las cosas, limpia de estigmas ancestrales; una visión fragante, como si ante sus ojos fuese surgiendo auroralmente el mundo. Y, para conquistar esta visión, es menester arrojar todo lo pretérito por la borda. Todo: la recta arquitectura de los clásicos, la exaltación romántica, los microscopios del naturalismo, los azules crepúsculos que fueron las banderas líricas de los poetas del novecientos. Toda esa vasta jaula absurda donde los ritualistas quieren aprisionar al pájaro maravilloso de la belleza. Todo, hasta arquitecturar cada uno de nosotros su creación subjetiva.

Por lo arriba expuesto habrá visto el lector que la orientación ultraica no es, ni puede ser nunca patrimonio —como se ha querido suponer— de un sector afanoso de arbitrariedades que encumbran malamente su estulticia. Los ultraístas han existido siempre: son los que, adelantándose a su era, han aportado al mundo aspectos y expresiones nuevas. A ellos debemos la existencia de la evolución, que es la vitalidad de las cosas. Sin ellos, seguiríamos girando en torno a una luz única, como las falenas. El Greco, con respecto a sus demás coetáneos, resulto también ultraísta, y así tantos otros. Es decir, desechamos las recetas y corsés absurdamente acatados por los espíritus exotéricos. La creación por la creación, puede ser nuestro lema. La poesía ultráica tiene tanta cadencia y musicalidad como la secular. Posee igual ternura. Tiene tanta visualidad, y tiene más imaginación. Pero lo que sí modifica es la modalidad estructural. En ese punto radica una de sus más esenciales innovaciones: la sensibilidad, la sentimentalidad serán eternamente las mismas. Ni pretendemos rectificar el alma, ni siquiera la naturaleza. Lo que renovamos son los medios de expresión.

Nuestra ideología iconoclasta, la que dispone a los filisteos en nuestra contra, es precisamente la que nos enaltece. Toda gran afirmación necesita una negación, como dijo, o se olvidó de decir, el compañero Nietzche… Nuevos poemas tienen la contextura escueta y decisiva de los marconigramas.

Para esta obra de superación adicionamos nuestro esfuerzo al que realizan las revistas ultráicas Grecia, Cervantes, Reflector y Ultra.

                                      

 (Baleares, 15 de febrero 1921)

"EUROPA Y LOS GRIEGOS" por Slavoj Zizêk

 



Imaginemos una escena de una película distópica que represente a nuestra sociedad en un futuro próximo. Al atardecer, guardias de uniforme patrullan por céntricas calles medio vacías, a la caza de inmigrantes, delincuentes y vagabundos. A los que se encuentran los tratan con brutalidad. Lo que parece una fantástica imagen de Hollywood es una realidad en la Grecia actual. Por la noche, vigilantes con camisetas negras del movimiento neofascista Golden Dawn, el mismo que niega el Holocausto -el que obtuvo un 7 por ciento de los votos en las últimas elecciones y contó con el apoyo, se dice, del 50 por ciento de la policía de Atenas-, han estado patrullando la calle y golpeando a todos los inmigrantes que se encontraban: afganos, pakistaníes, argelinos. Así que esta es la manera en que Europa es defendida en la primavera de 2012.
El problema de la defensa de la civilización europea frente a la amenaza de los inmigrantes es que la ferocidad de la defensa es más amenazante para la “civilización” que cualquier número de musulmanes. Con amigos defensores como estos, Europa no necesita enemigos. Hace cien años, G.K .Chesterton expuso el punto muerto en que se hallaban los críticos de la religión: “Los hombres que empiezan a luchar contra la iglesia por el bien de la libertad y la humanidad terminan por abandonar la libertad y la humanidad, aunque solo sea para seguir luchando contra la iglesia… Los secularistas no han destruido las cosas divinas, sino las cosas seculares, si les sirve de consuelo”. Muchos guerreros liberales están tan ansiosos por combatir el fundamentalismo antidemocrático, que terminan abandonando la libertad y la democracia mismas si lo único que pueden hacer es luchar contra el terror. Si los “terroristas” están dispuestos a destruir este mundo por el amor a otro, nuestros guerreros contra el terror están dispuestos a destruir su propio mundo democrático por el odio que sienten hacia el otro musulmán. Y hay quienes aman tanto la dignidad humana que están dispuestos incluso a legalizar la tortura, que es la máxima degradación de la dignidad humana, para defenderla. Es una inversión del proceso por el cual los fanáticos defensores de la religión comienzan por atacar a la cultura secular contemporánea y terminan sacrificando sus propias credenciales religiosas en su afán de erradicar los aspectos del secularismo que odian.
Pero los defensores de los anti-inmigrantes griegos no son el principal peligro: son solo un subproducto de la verdadera amenaza, la política de austeridad que ha causado la situación de Grecia. La próxima ronda de elecciones griegas se llevará a cabo el 17 de junio. El establishment europeo nos advierte de que estas elecciones son cruciales: no es solo el destino de Grecia el que está en juego, sino tal vez el destino de toda Europa. Uno de los resultados -el más adecuado, sostienen- permitiría que continuara el doloroso pero necesario proceso de recuperación a través de la austeridad. La alternativa -si la gana el partido de ‘extrema izquierda’ Syriza- sería un voto por el caos, el fin del mundo (Europa) como lo conocemos.
Los profetas de la fatalidad están en lo cierto, pero no en la forma en que ellos creen. Los críticos de los acuerdos democráticos actuales se quejan de que las elecciones no ofrecen una verdadera opción: lo que conseguimos, en cambio, es la elección entre un partido de centro-derecha y uno de centro-izquierda, cuyos programas son casi indistinguibles. El 17 de junio habrá una opción verdadera: el establishment (Nueva Democracia y PASOK), por un lado, y Syriza, por otro. Y, como suele ocurrir cuando hay una opción real sobre la mesa, el establishment se encuentra en estado de pánico: el caos, la pobreza y la violencia se seguirán, dicen, si la elección es la incorrecta. La mera posibilidad de una victoria de Syriza, se dice, enviará señales de miedo a los mercados globales. La prosopopeya ideológica tiene su momento: los mercados hablan como si fueran personas, expresando su “preocupación” por lo que sucederá si de las elecciones no sale un gobierno con el mandato de continuar el programa de la UE y el FMI de austeridad fiscal y reformas estructurales. Los ciudadanos de Grecia no tienen tiempo para preocuparse de estas perspectivas: tienen suficiente con preocuparse por su vida cotidiana, que se está convirtiendo en miserable en un grado jamás visto en Europa desde hace décadas.
Tales predicciones son autocumplidas, provocan el pánico y así logran las propias eventualidades contra las que advierten. Si Syriza gana, el establishment europeo espera que podamos aprender cuán duro es lo que sucede cuando se intenta interrumpir el círculo vicioso de mutua complicidad entre la tecnocracia de Bruselas y el populismo anti-inmigrante. Esta es la razón por la que Alexis Tsipras, líder de Syriza, dejó claro en una reciente entrevista que su primera prioridad, en caso de que Syriza ganara, sería contrarrestar el pánico: “La gente va a vencer el miedo. No va a sucumbir, no van a ser objeto de chantaje”. Syriza tienen una tarea casi imposible. La suya no es la voz de la extrema izquierda “demente”, sino la de la razón hablando contra la locura de la ideología del mercado. En su disposición a asumir el control, ha desterrado el miedo de la izquierda a tomar el poder; tiene el coraje de querer aclarar el lío creado por otros. Ellos tendrán que aportar una formidable combinación de principios y pragmatismo, de compromiso democrático y disposición para actuar rápida y decisivamente cuando sea necesario. Si tienen siquiera una mínima posibilidad de éxito, eso pasa por un despliegue de solidaridad en toda Europa: no sólo necesitan un trato digno por parte de todos los países europeos, sino también ideas más creativas, como la promoción del turismo solidario este verano .
En sus Notas para la definición de la cultura, TS Eliot señaló que hay momentos en que la única opción es entre la herejía y la no-creencia -es decir, cuando la única manera de mantener viva una religión es llevar a cabo una división sectaria. Esta es la posición en la Europa actual. Sólo una nueva “herejía” -representada en este momento por Syriza- puede salvar lo que vale la pena salvar de la herencia europea: la democracia, la confianza en las personas, la solidaridad igualitaria, etc. La Europa con la que acabaremos si Syriza está más hábil es una “Europa con valores asiáticos” – que, por supuesto, no tiene nada que ver con Asia, sino con la tendencia del capitalismo contemporáneo a suspender la democracia.
He aquí la paradoja que sustenta el “voto libre” en las sociedades democráticas: uno es libre de elegir a condición de que se haga la elección correcta. Por esta razón, cuando se toma la decisión equivocada (como lo era cuando Irlanda rechazó la Constitución Europea) la elección se trata como un error, y el establishment exige de inmediato que el proceso “democrático” se repita con el fin de que el error pueda ser corregido. Cuando George Papandreou, entonces primer ministro griego, propuso un referéndum sobre el acuerdo de rescate de la eurozona a finales del año pasado, el propio referéndum fue rechazado como una opción errónea.
Hay dos historias principales sobre la crisis griega en los medios de comunicación: la historia germano-europea (los griegos son irresponsables, perezosos, derrochadores, evasores de impuestos, etc., y tienen que estar bajo control y tragarse la disciplina financiera) y la historia griega (nuestra soberanía nacional se ve amenazada por la tecnocracia neoliberal impuesta por Bruselas). Cuando se hizo imposible ignorar la difícil situación del pueblo griego, surgió una tercera historia: los griegos se presentan ahora como víctimas humanitarias que necesitan ayuda, como si una guerra o una catástrofe natural hubieran afectado al país. Aunque las tres historias son falsas, la tercera es sin duda la más repugnante. Los griegos no son víctimas pasivas: están en guerra con el establishment económico europeo, y lo que necesitan es solidaridad en su lucha, porque es también nuestra lucha.
Grecia no es una excepción. Es uno de los principales campos de prueba para un nuevo modelo socio-económico de aplicación potencialmente ilimitada: una tecnocracia despolitizada en la que a los banqueros y a otros expertos se les permite demoler la democracia. Al salvar a Grecia de sus llamados salvadores, también salvamos a la propia Europa.

jueves, 21 de junio de 2012

"Quiero defender a los grandes criminales, incluido Bush" Entrevista a Jacques Vergès por Justo Barranco


El "abogado del terror" estuvo ayer en Barcelona. Jacques Vergès (Reunión, 1925), que ha sido abogado del nazi Klaus Barbie, del terrorista Carlos o de los militantes del FLN argelino durante los años de plomo de la lucha por la independencia, acudió ayer a Barcelona para presentar la reedición de su clásico "Estrategia judicial en los procesos políticos" (Anagrama), en el que expone su estrategia de ruptura en los juicios –el acusado se erige en acusador de los representantes legales de un sistema injusto–, repasando para ello procesos históricos como los de Jesús de Nazaret, Sócrates, Fidel Castro o Luis XVI. Hijo de padre francés y madre vietnamita, el protagonista del documental de Barbet Schroeder "El abogado del terror" se muestra inagotable pese a sus 84 años y acaba de protagonizar en un teatro de París un monólogo de dos horas, "Serial plaideur", donde se mide con Antígona o Juana de Arco.


¿Qué es la justicia, para usted?
La justicia es una institución hecha para resolver contradicciones que hay en la sociedad y que no son fundamentales. Por ejemplo, un hombre que comete un robo y dice que está en el paro, tiene cargas familiares, y no pone en duda el derecho de propiedad. El alquilado que no paga y dice quiero pero no puedo. Un hombre y una mujer que se divorcian y el hombre ha de pagar por la educación de los hijos. Por contra, y es el tema de mi libro, hay momentos en los que hablamos de una contradicción fundamental: los valores del acusado y los del juez son completamente contradictorios y es el propio fundamento de la sociedad el que se pone en duda. Por ejemplo, en Antígona, el rey Creonte rechaza honores funerarios a Polinices, su hermano, por traidor, y Antígona se pone hablar de la ley divina y le dice que no tiene el derecho de impedírselo. Y aquí hay una contradicción fundamental. Aparte de eso tomo el concepto de "proceso de ruptura", que se me ocurrió durante la guerra de Argelia.


¿Cómo se planteó el tema?
El juez militar le decía al acusado: usted es francés y por eso tenía argumentos como la Constitución francesa o el reconocimiento por la comunidad internacional del carácter francés de Argelia. El FLN es pues una organización terrorista y usted un criminal. Pero el acusado respondía: yo no soy francés, mi lengua maternal, usted lo sabe, no es la francesa, el Dios que adoro no es el mismo que el suyo, mis referencias históricas no son las mismas, tampoco las intelectuales: usted habla de Voltaire y Rousseau y yo hablo de Ibn Khaldun e Ibn Batuta. En estas condiciones considero que usted, juez, es un criminal por ayudar a mantener esta situación indigna. En ese momento la condena mayor era inevitable y lo que había que hacer era llamar a la opinión pública para hacer imposible la pena de muerte. Y esta era la estrategia que yo aplicaba. Antígona era condenada a muerte porque no había opinión pública a su favor, no había medios de comunicación, ni sindicatos, ni asociaciones. Hoy cuando jugamos a un proceso de ruptura en otra parte del mundo alguien puede levantarse para defenderlo. Y esto es la justicia para mí, una cosa hecha para resolver problemas en el interior de la sociedad, para fomentar el diálogo, pero cuando no es posible interviene una ruptura.


¿Y qué es el terrorismo?
Es una palabra muy amplia. Cuando Bush dice que declarará la guerra al terrorismo no tiene ningún sentido. Es como si en la guerra mundial alguien hubiera dicho que declararía la guerra a la artillería. Había artilleros franceses, rusos, alemanes, totalmente diferentes. No hay relación entre el terrorismo corso y el de Euskadi, o el de Irlanda y el de Bin Laden. Y se puede juzgar el terrorismo según el objetivo de los terroristas. Por otra parte la palabra terrorista se utiliza únicamente para las minorías que luchan y en cambio consideramos que es un acto de guerra la destrucción por los americanos de Hiroshima o Nagasaki, que es más grave que una bomba en un tren. O como cuando los ingleses destruyeron la ciudad de Dresde, desmilitarizada. Hay un terrorismo de Estado que no queremos ver. Por tanto la palabra terrorista es poco clara y hace olvidar un terrorismo de estado mucho más fuerte. En el curso de la guerra de Argelia había un diálogo entre un coronel y un responsable del FLN detenido. El coronel le preguntaba cómo podía justificar las bombas en las cafeterías, y él le contestaba que si fueran más ricos, tendrían aviones y los que lanzarían las bombas tendrían uniformes y se les impondrían condecoraciones y no destruirían un café sino todo un pueblo.


¿Por qué a partir de un cierto momento pasa de defender a luchadores anticoloniales a gente como Klaus Barbie, Carlos?
La tarea de un abogado es defender. Un médico que dijera yo no curo a los homosexuales que tengan sida porque estoy en contra de algunas prácticas sexuales le podríamos decir que volviera a leer el juramento hipocrático. El abogado está para defender, y no a sor Emmanuelle, ni inocentes, sino culpables. Defender no es disculpar, sino entender. Aclarar el camino que hace que un hombre como nosotros llegue a cometer un acto que reprobamos. Y cuando iluminamos este camino no hacemos una cosa subversiva sino que ayudamos a la sociedad. Durante la guerra de Argelia el ejército francés practicó torturas. En los procesos del FLN enseñábamos que habíamos dado al ejército un poder policial para el que no estaba formado. No se consideraba ni prisioneros de guerra ni sujetos al derecho común a los prisioneros del FLN. Estaban fuera de la ley. Los paracaidistas se los podían quedar un día o un año. Si los americanos en vez de invitar a un capitán francés especialista en tortura a Fort Bragg, Paul Aussaresses, para formar a los marines hubieran llamado a los abogados del FLN el escándalo de Abu Ghraib no hubiera tenido lugar.


¿Ha sentido fascinación por sus defendidos, como Carlos o Klaus Barbie?
Hay acusados a los que me siento muy cercano y otros no. A Carlos lo defendí cuatro meses, luego dejé su defensa. Si Barbie estuviera vivo y me propusiera pasar una semana de vacaciones con él, no sé si aceptaría. Nuestra visión del mundo es completamente diferente. La defensa que hice de él fue sólo jurídica: no se puede juzgar a un hombre que no ha sido extraditado, ni se puede juzgar por segunda vez a un hombre que ya fue juzgado en 1954. Es defender el derecho, la forma. Si Barbie me hubiera dicho que defendiera que la raza aria es la mejor, le hubiera dicho que eligiera otro abogado.
Pero, ¿se trata de absolver a sus clientes o de mostrar sus ideas?
Depende. Hemos de explicar por qué un cliente ha llegado a hacer cierta cosa. Durante la Revolución francesa el abogado realista Chaveau-Lagarde defendió a Danton, responsable de las masacres de septiembre, pero luego cuando la reina María-Antonieta le designó para defenderla aceptó. La reina entendió que podía defenderla pese a defender a Danton. Y la defendió con tanta pasión que al final de su defensa fue detenido.


¿Defendería al presidente de Sudán, acusado ahora de crímenes contra la humanidad?
Sí. Estamos aquí para defender a todo el mundo, incluso a nuestros enemigos. Un abogado que diga que no defiende a tal persona, le diré que no es abogado.


En el caso de Camboya, donde defiende a uno de los mandatarios de los khmeres rojos, usted afirma que no hubo genocidio.
No, no he dicho eso. Los acusados primero son perseguidos por crímenes contra la humanidad y crímenes de guerra, pero no por genocidio, una palabra de la que abusamos. En segundo lugar, el cliente que defiendo dice que no tuvo responsabilidades en esto, que su puesto de presidente era ceremonial.
¿Pero no ha dicho usted que los muertos en Camboya fueron sobre todo por hambre?
Hay varias cosas. Hubo crímenes, cierto, pero se hace una amalgama con todo. Los americanos lanzaron tres veces más bombas en Camboya que en Japón. Estas bombas no contenían chocolate. Y a esos muertos se los pone en la lista de los khmeres rojos. Luego hubo un bloqueo y hubo una hambruna, y no por primera vez, ya hubo más durante la colonización francesa. No digo que no se cometieran crímenes, pero sí que no les podemos inculpar además de los crímenes de los otros.


¿Tiene límites para defender a alguien?
No, ¿hay límites para curar? Tendríamos incluso que defender a nuestro peor enemigo.


¿Un juicio es como una representación teatral?
Últimamente he hecho una en París, y en ella digo que un expediente de justicia es el principio de una novela, de una tragedia. Pero de ese drama que estamos viviendo frente a nosotros el abogado es el confidente del personaje principal, el que da nombre a la obra, Coriolano, Macbeth, Karamazov, y que siempre es el acusado, incluso el criminal. Muestro cómo la tragedia de Sófocles es como un proceso, igual que el proceso de Juana de Arco es como una tragedia.
¿No ha habido ningún caso que le haya marcado?
El de Djamila Bouhired, claro, con la que me casé. Pero también he defendido a Cheyenne Brando, una historia patética, una chica de 25 años que se suicidó. O defendí una madre que mata a sus dos hijos y se suicida tras un periodo de divorcio horrible. O un niño adoptado que lo descubre que cae en la droga y acaba matando gente. Pero sólo me conocen por las historias de las que se habla.


¿Qué le pareció la película de Barbet Schroeder?
Es importante, dos tercios de la película enseñan 50 años de nuestra historia, con las guerras de liberación, los atentados, la represión y la tortura a través del prisma de los procesos y de las vidas individuales. El último tercio no tiene interés al lado de este gran fresco. Quizá pensó que era muy favorable y pone a un periodista con temperamento policial que descubre que yo estoy en números rojos, que el banco me fiaba. O que el señor Carlos está convencido de que he querido irme a la cama con su mujer. Aunque sea verdad, no veo el interés. Y que he defendido a políticos africanos. Por qué no, también he defendido a políticos gaullistas. No le veo interés.


¿Hay alguien a quien quiera defender y no haya podido?
Quiero defender a todos los grandes criminales, incluido Bush.


¿Le fascina el mal?
No, pero forma parte de la sociedad y de la vida. Dostoyevsky era un hombre que detestaba el nihilismo pero todos sus personajes son nihilistas porque se planteaba preguntas e intentaba comprender. Hace 50 años defendí a una chica que había abortado. Eso era el mal. El fiscal le decía: has destruido una vida humana, carne de tu carne. Hoy el que se arriesga a ir a prisión no es quien aborta sino el loco que intenta impedir entrar a la clínica para llevar a cabo lo que se llama interrupción voluntaria del embarazo. Un crimen se ha convertido en un acto legítimo.

¿Y qué ha comprendido usted?
Creo que nuestra profesión es la más hermosa porque nos permite asumir el máximo de humanidad posible. Defendemos asesinos, celosos, sólo nosotros estamos cerca de ellos, el juez no los conoce, les hace preguntas, nosotros sí, hablamos con ellos de todo, de vida o de música. Hay una leyenda amazónica de una serpiente que lleva los ojos de todos los que come, nosotros también canibalizamos a nuestros clientes, a uno le cojo su virtud, a otro su vicio, a uno valor, a otro debilidad, y veo el mundo con más complejidad que sólo con mis dos ojos.