
¿Hay alguna relación entre el futbolista y el peronismo? Sí, cuando se eligen entrenadores, presidentes o sistemas de características populistas, autoritarias y con pocos pies sobre la tierra, el resultado es el fracaso
Se dice con frecuencia que la solución a los problemas de la África subsahariana es la educación; que los recursos naturales abundan y si solo se pudiera proporcionar un buen nivel educativo a la gente el continente despegaría. No necesariamente. Miren el caso de Argentina. Todos los recursos naturales que quieran, una bajísima densidad de población y, a lo largo de la mayor parte del siglo XX, índices escolares que no han tenido nada que envidiar a Europa occidental. Pero hoy, en un país que hace 100 años era uno de los 10 más ricos del mundo, la tercera parte de los recién nacidos están condenados a crecer en la pobreza, si es que logran crecer. Ocho niños menores de cinco años mueren al día debido a la desnutrición en un país que debería ser, como hace tiempo fue, el granero del mundo. Semejante aberración florece en un contexto político en el que a lo largo de más de medio siglo juntas militares han alternado el poder con Gobiernos populistas, corruptos o incompetentes. El actual Gobierno peronista de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner (como el anterior, de su marido Néstor Kirchner) es más afín al de Hugo Chávez en Venezuela o al de Daniel Ortega en Nicaragua que a los Gobiernos pragmáticos y serios de Brasil, Chile o el vecino Uruguay donde, por cierto, hoy se consume más carne per cápita que en Argentina. ¿Dónde ha quedado la famosa Justicia Social proclamada hasta el cansancio por el peronismo que ha gobernado la mayor parte del período democrático instaurado en 1983? ¿Cuál es el problema?
El punto de partida es la negación de la realidad. Este es el terreno en el que opera Maradona
El problema es Diego Maradona. O, para ser más precisos, lo encarna, como símbolo, Maradona, el "Diez", "el Dios Argentino", el ídolo nacional por goleada. La idolatría a los líderes redentores, el culto a la viveza y (su hermano gemelo) el desprecio por la ética del trabajo, el narcisismo, la fe en las soluciones mágicas, el impulso a exculparse achacando los males a otros, el fantochismo son características que no definen a todos los argentinos, pero que Maradona representa en caricatura payasesca y que la mayoría de la población, aquella misma incapaz de perder la fe en el peronismo, aplaude no con risas sino con perversa seriedad. El punto de partida es la negación de la realidad. Este es el terreno en el que opera Maradona y en el que su legión de devotos se adentra -como por ejemplo los 20.000 que fueron al aeropuerto de Ezeiza para darle las gracias tras la desastrosa actuación en el Mundial de Sudáfrica- para adorarle.
Esos mismos que disfrutaban como locos con las grotescas actitudes y dichos del ídolo -"¡que la chupen!"- fueron en manada a vitorearlo al llegar a Buenos Aires después de la goleada de 4-0 que Alemania le propinó, expulsando a su selección del Mundial. Presos de la nostalgia, no olvidan nunca que "ÉL" hizo el famoso gol con la "mano de Dios"; o sea que su mano y la mano de Dios son la misma mano. "EL" es uno con "DIOS". La manada entonces, mientras grita para adentro, "¡Si estamos unidos a Dios Maradona compartiremos toda su gloria!", grita para afuera: Maradooooooona, Maradooooooona. Y no olvidemos el dicho nacional, al mismo tiempo jocoso y lleno de convicción, "¡Dios es argentino!".
Diego Maradona fue un monumental jugador de fútbol. Pero la fama justificada no da títulos, ni derechos, ni conocimientos para opinar con absoluta certeza acerca de casi todo y al mismo tiempo desautorizar a todo aquel que no esté de acuerdo con sus ideas. En Argentina, mientras avergonzaba a algunos, hacía gritar de entusiasmo a muchos más. Creían, orgullosos, que unidos al " ídolo" todo el mundo "se la chupaba". En realidad el que se ha chupado todo, desde alcohol hasta cocaína, ha sido Maradona. Nadie lo acusa ni lo maltrata por su triste enfermedad. Solo se trata de señalar su soberbia desconsiderada, de carácter profundamente narcisista, base de sus penosas afecciones del alma, metáfora de la patología crónica de un país.
Hace 15 días Maradona dio su primera entrevista desde la debacle de Sudáfrica. El ex director técnico de la selección argentina, al que se le oyó diciendo minutos antes de aquel partido que su equipo iba a dar una lección de fútbol a los alemanes, no ofreció ni análisis, ni explicación por la derrota, salvo decir que el portero alemán estuvo "muy seguro" y después del 2-0 "nos vinimos abajo". Con un poco de suerte (la magia de la suerte lo abandonó, ¿el otro Dios estaba en su contra?) el partido se hubiera ganado. Culpa por el desastre no aceptó ninguna.
En cuanto a la victoria argentina 4-1 el mes pasado contra el campeón del mundo, España, bajo el mando de un nuevo seleccionador, confesó que prefirió no ver el partido. Claro. Porque ver aquel partido hubiera significado chocarse con la realidad y arriesgar salir del autoengaño enfermizo que le permitió afirmar en la misma entrevista que -avalado por el ex presidente Néstor Kirchner, que en una reunión la semana pasada le "felicitó" por el Mundial- él seguía siendo el candidato idóneo para dirigir la selección. "Daría la vida", dijo, "daría un brazo" por recuperar el puesto.
El fracaso de Maradona en el Mundial fue el espejo del fracaso de Argentina como país. Por un lado, una falta de rigor y humildad en la planificación; por otro, un derroche de los recursos disponibles. Talento sobraba, salvo que por amiguismo, ceguera, populismo patriotero o sencilla idiotez Maradona decidió no convocar a la mitad de los mejores; no solo no explotó los recursos que tenía, no los quiso ni ver. El nuevo seleccionador, Sergio Batista, puso en el campo contra España a cuatro jugadores básicos que Maradona ni siquiera había convocado para Sudáfrica y lo que se vio fue un equipo sólido que hubiera sabido competir contra Alemania, como contra cualquiera en el Mundial. Es decir, el sentido común existe en Argentina; solo que demasiadas veces, obliterado por la luz maradoniana, brilla por su ausencia.
En el sistema maradoniano solamente brilla la ilusión. Dentro de este sistema de pensamiento las cosas terminan no teniendo ni pies ni cabeza. Resultado: fracaso en la vida y arrastrando en el fracaso, en este caso, a la selección argentina, pero también se puede arrastrar a toda una nación. Recorriendo la historia del siglo XX sabemos la potencia destructiva de la ilusión cuando no es contrabalanceada por la realidad terrenal, nunca tan agradable ella como los espejismos de la ficción.
Cuando llevados por la fantasía se eligen directores técnicos o presidentes o sistemas de características populistas, autoritarios y antidemocráticos, con pocos pies sobre la tierra, el resultado inevitable es el fracaso. Un director técnico que no tiene ni ha tenido capacidad para manejar su vida, que además no es director técnico (por preparación) y por lo tanto al titularse así toma las características de un impostor, tuvo como resultado el descalabro de la selección argentina. Puede ocurrir nuevamente algo similar con la Argentina misma si los directores técnicos, léase la pareja que lleva siete años en el poder, siguen el camino compulsivamente repetitivo de la tergiversación permanente de la realidad. El endiosamiento de seres Ídolos-Dioses a los que no se debe criticar, como a Perón, Evita, Maradona, Cristina Fernández o Néstor Kirchner, intocables seres sin errores, lleva al fracaso reiterativo y doloroso que arrastra a millones de argentinos al sufrimiento. El granero del mundo se va convirtiendo en un país lleno además de granos de pústulas creadas por el sistema: fracaso, pobreza, desnutrición, inseguridad, criminalidad, destrucción de las instituciones, ataque permanente a la prensa opositora, ataque a la ley, destrucción de la educación (eso también) y llegamos entonces a que la fantasía de ser un pueblo "protegido" por los Dioses cae en una triste y ridícula realidad.
Las sociedades propensas a alimentar estas ilusiones, caen en la seducción hipnótica de líderes de estas características. Son sociedades cerradas, como dice Karl Popper, con un fuerte carácter autoritario, convicciones inamovibles y preponderancia al pensamiento mágico. En estos casos el horizonte de expectativas está absolutamente distorsionado por las ilusiones y las consecuencias se traducen en un sinnúmero de fracasos compulsivamente repetitivos. Decía Albert Einstein que la locura era repetir lo mismo una y otra vez, esperando diferentes resultados. Eso es lo que propone Maradona al reafirmar su derecho a dirigir la selección de fútbol. Al apoyar su estrambótica candidatura, los Kirchner, eso sí, están siendo consecuentes. Ellos también piden, pese al fracaso mundialista de su gestión, como el de los regímenes peronistas que los precedieron, que se prolongue su dinastía en las elecciones generales del año que viene. Es probable que lo consigan. Sería la victoria del pensamiento mágico maradoniano, sobre el que el sol de la bandera argentina nunca se pone.
John Carlin, periodista, vivió 10 años en Argentina; Carlos Pierini trabaja como médico psicoanalista en Buenos Aires.
miércoles, 6 de octubre de 2010
"Maradona como metáfora argentina" por John Carlin y Carlos Pierini
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domingo, 6 de septiembre de 2009
"EL EVANGELIO DE MARÍA DE MAGDALA" de Los Evangelios Apócrifos

(Fragmento griego)
«... lo restante del camino, de la medida justa, del tiempo, del siglo, descanso en silencio». Dicho que hubo esto, María calló, como si el Salvador le hubiera hablado (solamente) hasta aquí. Entonces dice Andrés: «Hermanos, qué os parece de lo dicho? Porque yo, de mi parte, no creo que haya hablado esto el Salvador, pues parecía no estar de acuerdo con su pensamiento». Pedro dice: «¿Pero es que, preguntado el Señor por estas cuestiones, iba a hablar a una mujer ocultamente y en secreto para que todos (la) escucháramos? ¿Acaso iba a querer presentarla como más digna que nosotros?»
[Laguna]
...del Salvador?». Leví dice a Pedro: «Siempre tienes la cólera a tu lado, y ahora mismo discutes con la mujer enfrentándote con ella. Si el Salvador la ha juzgado digna, ¿quién eres tú para despreciarla? De todas maneras, Él, al verla, la ha amado din duda. Avergoncémonos más bien, y, revestidos del hombre perfecto, cumplamos aquello que nos fue mandado. Prediquemos el evangelio sin restringir ni legislar, (sino) como dijo el Salvador». Terminado que hubo Leví estas palabras, se marchó y se puso a predicar el evangelio según María.
Fuente: Los Evangelios Apócrifos, por Aurelio De Santos Otero, BAC
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EVANGELIO DE MARÍA
(Fragmento copto berolinense)
[Faltan las páginas 1-6].
PALABRAS DE JESÚS
La materia y el mundo
7 [...] entonces, ¿será destruida o no la materia? El Salvador dijo: «Todas las naturalezas, todas las producciones y todas las criaturas se hallan implicadas entre sí, y se disolverán otra vez en su propia raíz, pues la naturaleza de la materia se disuelve en lo que pertenece únicamente a su naturaleza.Quién tenga oídos para escuchar, que escuche.
La materia y el pecado
Pedro le dijo: «Puesto que nos lo has explicado todo, explícanos también esto: ¿cuál es el pecado del mundo?». El Salvador dijo: «No hay pecado, sin embargo vosotros cometéis pecado cuando practicáis las obras de la naturaleza del adulterio denominada «pecado». Por esto el bien vino entre vosotros, hacia lo que es propio de toda naturaleza, para restaurarla en su raíz».
Prosiguió todavía y dijo: «Por esto enfermáis y morís, puesto que 8 [practicáis lo que os extravía. Que quien pueda comprender] comprenda. [La materia engendró] una pasión carente de la semejanza, puesto que procedió de un acto contra natura. Entonces se produce un trastorno en todo el cuerpo. Por esto os dije: Estad en armonía (con la naturaleza), y si no estáis en armonía, sí que estáis en armonía ante las diversas semejanzas de la naturaleza. Quien tenga oídos para escuchar, que escuche».
Últimos preceptos
Después de decir todo esto, el Bienaventurado se despidió de todos ellos diciendo: «La paz sea con vosotros, que mi paz surja entre vosotros. Vigilad para que nadie os extravíe diciendo: «Helo aquí, belo aquí», pues el hijo del hombre está dentro de vosotros; seguidlo. Los que lo busquen lo hallarán. Id y proclamad el evangelio del reino. No 9 impongáis más preceptos que los que yo he establecido para vosotros, y no deis ninguna ley, como el legislador, para que no seáis atenazados por ella».
Dicho esto, partió.
INTERMEDIO
Ellos, sin embargo, estaban entristecidos y lloraban amargamente diciendo: «¿Cómo iremos hacia los gentiles y predicaremos el evangelio del reino del hijo del hombre? Si no han tenido con él ninguna consideración, ¿cómo la tendrán con nosotros?».
Entonces Mariam se levantó, los saludó a todos y dijo a sus hermanos: «No lloréis y no os entristezcáis; no vaciléis más, pues su gracia descenderá sobre todos vosotros y os protegerá. Antes bien, alabemos su grandeza, pues nos ha preparado y nos ha hecho hombres». Dicho esto, Mariam convirtió sus corazones al bien y comenzaron a comentar las palabras del [Salvador].
10 Pedro dijo: «Mariam, hermana, nosotros sabemos que el Salvador te apreciaba más que a las demás mujeres. Danos cuenta de las palabras del Salvador que recuerdes, que tú conoces y nosotros no, que nosotros no hemos escuchado». Mariam respondió diciendo: «Lo que está escondido para vosotros os lo anunciare». Entonces comenzó el siguiente relato:
PALABRAS DE MARÍA MAGDALENA
Visión de María
«Yo —dijo— vi al Señor en una visión y le dije: «Señor, hoy te he visto en una visión». Él respondió y me dijo: «Bienaventurada eres, pues no te has turbado al Verme, pues allí donde está el Intelecto, allí está el tesoro». Yo le dije: «Señor, ahora, el que ve la visión ¿la ve en alma o en espíritu?». El Salvador respondió y dijo: «No la ve ni en alma ni en espíritu, sino que es el Intelecto que se halla en medio de ellos el que ve la visión, y él es el que [...]».
[Laguna: faltan las páginas 11-14].
La ascensión del alma
15 [...] a él, y la Concupiscencia dijo: «No te he visto bajar y ahora te veo subir. ¿Por qué mientes, si me perteneces?». El alma respondió diciendo: «Yo te he visto, pero tú no me has visto ni me has reconocido. Por la vestimenta, que era tuya, y no me reconociste». Una vez dicho esto, (el alma) se apartó con gran alegría y seguidamente cayó en manos de la tercera potestad, la llamada Ignorancia. Esta interrogó al alma diciendo: «¿A dónde vas? En maldad estás atenazada; puesto que estás dominada, no juzgues». El alma dijo: «¿Por qué me juzgas tú a mí, si yo no te he juzgado? Yo he sido dominada, pero no he dominado. No he sido reconocida, pero be sabido que el universo está siendo disuelto, tanto en las cosas terrenales 16 como en las cosas celestiales».
Una vez el alma hubo sobrepasado la tercera potestad, continuó ascendiendo y divisó la cuarta potestad, la de siete formas. La primera forma es la tiniebla; la segunda, la concupiscencia; la tercera, la ignorancia; la cuarta, la envidia de muerte; la quinta, el reino de la carne; la sexta, la loca inteligencia de la carne; la séptima, la sabiduría irascible. Estas son las siete potestades de la ira, las cuales preguntan al alma: «¿De dónde vienes, homicida? ¿A dónde vas, dueña del espacio?». El alma respondió diciendo: «Lo que me ata ha sido matado y lo que me atenaza ha sido aniquilado, y mi concupiscencia se ha disipado y mi ignorancia ha perecido. A un mundo he sido precipitada 17 desde un mundo, y a una imagen desde una imagen celestial. La ligadura del olvido dura un instante. En adelante alcanzaré el reposo del tiempo (kairós), del tiempo (chrónos), (el reposo) de la eternidad, en silencio».
EPÍLOGO
María Magdalena reveladora de Jesús
Después de decir todo esto, Mariam permaneció en silencio, dado que el Salvador había hablado con ella hasta aquí. Entonces, Andrés habló y dijo a los hermanos: «Decid lo que os parece acerca de lo que ha dicho. Yo, por mi parte, no creo que el Salvador haya dicho estas cosas. Estas doctrinas son bien extrañas». Pedro respondió hablando de los mismos temas y les interrogó acerca del Salvador: «¿Ha hablado con una mujer sin que lo sepamos, y no manifiestamente, de modo que todos debamos volvernos y escucharla? ¿Es que la ha preferido a nosotros. 18 Entonces Mariam se echó a llorar y dijo a Pedro: «Pedro, hermano mío, ¿qué piensas? ¿Supones acaso que yo he reflexionado estas cosas por mí misma o que miento respecto al Salvador?
Entonces Leví habló y dijo a Pedro: «Pedro, siempre fuiste impulsivo. Ahora te veo ejercitándote contra una mujer como si fuera un adversario. Sin embargo, si el Salvador la hizo digna, ¿quién eres tú para rechazarla? Bien cierto es que el Salvador la conoce perfectamente; por esto la amó más que a nosotros. Más bien, pues, avergoncémonos y revistámonos del hombre perfecto, partamos tal como nos lo ordenó y prediquemos el evangelio, sin establecer otro precepto ni otra ley fuera de lo que dijo el Salvador».
Luego que 19 [Leví hubo dicho estas palabras], se pusieron en camino para anunciar y predicar.
El evangelio según Mariam.
Fuente: Textos Gnósticos - Biblioteca Nag Hammadi II, por Antonio Piñero. Editorial Trotta www.trotta.es
Nota: la numeración del fragmento copto corresponde a las páginas del manuscrito
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miércoles, 17 de junio de 2009
"ADIOS FERNANDO PEÑA" por Darío Yancán
Hay epitafios que son luminsos,
hay quienes los escriben,
que tiene la lucidez de hacerlo.
Mil disculpas, yo no puedo.
Un beso Fer, buen viaje......
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miércoles, 1 de abril de 2009
" UN ESTADISTA MORAL. Ante la muerte de Raúl Alfonsin" por Bartolomé De Vedia

Los grandes liderazgos morales no se construyen en el vacío. Se construyen en ese tiempo sin tiempo en el que conviven la desolación y la esperanza. Por supuesto, se construyen también en ese espacio de ejemplaridades conceptuales en el que es posible garantizar plenamente la libertad y la dignidad de los ciudadanos sin dejar de satisfacer las exigencias de un equilibrio histórico cada vez más desarrollado y de un ejercicio sereno y realista de las responsabilidades que impone el poder.
El liderazgo moral de Raúl Alfonsín responde a la noble estirpe de quienes abrazaron la política con esa visión del mundo y ajustaron su conciencia a los meridianos aleccionadores de la realidad y de la historia. Hay que traer a la memoria una y otra vez a la Argentina de 1983. Hay que remover con el pensamiento los escombros de aquel país arrasado por la violencia irracional y por el odio ideológico. Sólo así se podrá evaluar y medir en toda su trascendencia y en todo su significado la tarea de reconstrucción cívica e institucional que Alfonsín fue capaz de llevar adelante a partir del momento en que la ciudadanía le confió, en aquella memorable jornada electoral del 30 de octubre, la misión de conducir a la República a su irrenunciable destino democrático.
Atrás quedaban los desbordes de una dictadura tan cruenta como errática. Atrás quedaban también los rigores de un terrorismo tan oportunista como irresponsable. Atrás quedaban, finalmente, los ecos de una guerra internacional que había sumado nuevas cuotas de frustración a una sociedad condenada a vivir en el horror y en la desmemoria.
La decisión de enjuiciar públicamente a los principales responsables formales del proceso dictatorial que había vivido el país permitió trazar y definir, en su momento, los rasgos de una conducta de ejemplaridad moral absolutamente inédita. El juicio a los comandantes que habían conducido a las Fuerzas Armadas durante el llamado Proceso de Reorganización Nacional sentó un precedente histórico que instalaba a la Argentina en un nivel paradigmático, en el contexto de una región del mundo en la cual los golpes de Estado y las dictaduras formaban parte de una tradición fuertemente arraigada y hasta de la rutina y el folklore político.
Es cierto que la dignidad y el prestigio moral de un gobernante no depende sólo de sus actos o de sus gestos personales. Depende, también, de la forma en que el imaginario social se acostumbra a percibir y registrar esos actos y esos gestos ejemplarizadores. El liderazgo moral que alcanza un estadista es siempre el resultado del encuentro entre dos realidades que se complementan y se integran. Por un lado, se produce el surgimiento de una individualidad política creativa e iluminadora; por el otro, se registra la instalación de una opinión pública dispuesta a valorar el aporte de ese sujeto político y a incorporarlo al objeto cotidiano de sus afectos y de sus adhesiones. Raúl Alfonsín fue el líder que la Argentina necesitaba, hace 25 años, para reconstruir sus estructuras éticas e institucionales. Su nombre está incorporado a la galería de los hombres de Estado que dignificaron a la Nación en los días abismales en que todo parecía perdido para la causa de la democracia, aniquilada con saña y con perversidad desde ambos extremos del fanatismo ideológico y de la violencia política.
Estamos evocando a quien nunca hizo de la defensa de los derechos humanos un uso oportunista o retórico ni buscó obtener réditos personales de su militancia en favor de la libertad ni de su rechazo frontal a los autoritarismos. Estamos hablando de quien siempre trató de armonizar los fervores de su militancia con su sentido de la responsabilidad pública. Estamos hablando de quien nunca permitió que su lucha fuese utilizada como instrumento de agravio a un sector de la vida nacional o para destruir a las instituciones históricas de la República.
Su respaldo a las leyes de punto final y de obediencia debida brinda un claro testimonio del equilibrio con que procuró evitar que el proceso a los responsables de la sombría dictadura de los años 70 desembocara en un ataque sin freno a las Fuerzas Armadas de la Nación y se convirtiese, así, en un obstáculo para cualquier intento de avanzar hacia una auténtica política de reconciliación nacional.
Militancia intensa
Desde luego, la trayectoria de Alfonsín al servicio de las libertades y de la convivencia democrática estuvo avalada desde mucho antes de su llegada al gobierno por una militancia tan intensa como irreprochable, tan coherente como apasionada, en las filas del partido entrañable que alimentó su pasión de hombre público y dio proyección a sus visiones de estadista: la Unión Cívica Radical. Esa UCR a la que él supo dignificar en todos los puestos de lucha que le fueron confiados a través de los años. Concejal en Chascomús ?en su Chascomús natal, en 1954; diputado provincial en Buenos Aires, en 1958; diputado nacional entre 1963 y 1966 (los años de la presidencia de Arturo Illia); presidente del comité partidario de la provincia en 1965; incansable predicador de los principios democráticos en todas las horas y en todas las circunstancias. Y un dato que no puede faltar: fundador ?en 1973? del Movimiento de Renovación y Cambio, la célebre línea interna de la UCR desde la cual se opuso ?con lealtad y gallardía? a don Ricardo Balbín, el gran caudillo histórico del radicalismo bonaerense.
En 1975 ?tres meses antes del golpe militar del 24 de marzo?, Alfonsín fue uno de los fundadores de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. Presidente de la República entre 1983 y 1989, Raúl Alfonsín pasó a ocupar, a partir de 2001, una banca de senador nacional como representante del pueblo de la provincia de Buenos Aires.
El juicio que puede merecer la gestión de Alfonsín como presidente de la Nación admite toda clase de matices y opiniones contrapuestas. Hubo aciertos y errores numerosos y variados, seguramente, durante su paso por la Casa Rosada. Hay argumentos sobrados para enaltecer su obra gubernamental en determinados aspectos y hay también razones fundadas para calificar con dureza algunas de las equivocaciones en que incurrieron sus hombres de mayor confianza y algunas de las que él mismo impulsó o produjo. Es probable que sus principales aciertos hayan estado vinculados, en líneas generales, con el respeto a los principios que salvaguardaban la vigencia de la libertad y la consolidación del equilibro democrático e institucional. Y es probable que sus errores más notorios se hayan deslizado en la definición de los lineamientos y las pautas de su política económica.
Pero el liderazgo moral de Raúl Alfonsín está bastante más allá de las calificaciones que pueda merecer su controvertido gobierno. El siglo XX no registra muchos liderazgos comparables al que supo ejercer cuando recorría los espacios públicos recitando el Preámbulo de la Constitución nacional o cuando alzó su voz cargada de proyectos y de definiciones apasionadas desde uno de los balcones del Cabildo de la ciudad de Buenos Aires. De algún modo, Alfonsín se quedó para siempre en ese balcón. Y es probable que continúe allí, asomado al país imposible con el que seguimos soñando los argentinos, a la espera de que algún ciudadano emocionado venga a buscarlo para pedirle que gire su cabeza o su espíritu hacia una Plaza de Mayo encendida por la esperanza y preparada para el definitivo reencuentro de los argentinos con lo mejor de su historia, al abrigo de un Bicentenario que ya está llamando a nuestras puertas.
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miércoles, 21 de mayo de 2008
"El suicidio en la posmodernidad*" por César Muñoz Valdez
* La “in-comunicación” de un suicida, México, Universidad Nacional Autónoma de México, ENEP Aragón, 2002, Tesis de Licenciatura en Comunicación y Periodismo. 
El pensamiento ante la muerte es inherente en la especie humana como la vida misma, sin embargo, en todos los tiempos, reflexiones suicidas azotan en las mentes de las personas día a día alrededor del mundo.
El acontecimiento del suicidio está presente porque el ser humano piensa la muerte a diferencia de cualquier ser vivo, hasta se expresa a través de ella, ya sea en ornamento, en monumento, en las diversas artes, en la cultura en sí. En cuanto a los sentimientos, son diversos los que se sienten ante el más allá, pueden ser de miedo, que sería el más común, pero sin lugar a dudas el más extraño de todos los sentimientos y acontecimientos humanos es el de desear la muerte propia...
Lo cierto, es que esta situación es latente desde la antigüedad hasta nuestros tiempos, que existe y existirá, jamás se olvidarán muertes como la de Sócrates, la de Vincent Van Gogh, la de Heminway y hasta el suicidio comercializado de Kurt Cobain, cantante de rock del grupo Nirvana a quien se le consideró casi un símbolo de la Generación X; Kurt es una sólo una muestra de uno de tantos que representaron la decepción ante la vida y el entorno como forma de expresión que enmarcó a la juventud de fin de siglo XX.
El incidente del suicidio no deja de ser desconcertante, este problema trae consigo muchas preguntas; la principal inquietud es encontrar la razón que originó ese deseo de muerte. ¿Por qué alguien puede desear la muerte?
El suicidio tiene un trasfondo social e individual (colectivo y personal) que va más allá del simple deseo de morir. Hoy en día las tecnologías, los medios masivos de comunicación, incluso los de telecomunicación han cambiado la vida humana, las relaciones comunicativas del ser humano en su trato con los otros son distintas, por lo tanto, el contexto y las condiciones suicidas ya no son como en otros tiempos; cuestión que se debe de tomar en cuenta para los nuevos estudios sobre el tema.
El ejemplo contextual es que en este tiempo la vida humana es y se da por la incesante descarga e influencia de los medios masivos, especialmente de la televisión y la Internet. Es la forma inexorable de las relaciones entre personas, que supuestamente se acercan pero, en realidad, poco a poco se pierde la proximidad del cara a cara. Por lo tanto toda esta continua comunicación es aparente, donde el otro está ausente, representado sólo en una frágil visión en el monitor del ordenador o del televisor; como diría Jean Baudrillard: “El sistema de la comunicación está regido por una especie de paradoja; hay una ley paradójica de comunicación: contrariamente a lo que pudiera creerse, cuanto más nos comunicamos, y más verdaderos y múltiples son los intercambios reales, tanto más se logra, justamente, el efecto inverso”.
Así mismo, en los medios se presentan inmensidad de deseos para todo tipo de personas: poder, dinero, sexo, objetos. A grandes rasgos a esta búsqueda de placer por el simple placer se le llama hedonismo. Estudios sociológicos señalan que este hedonismo en un estado desenfrenado puede acarrear la llamada anomia (anónimo). Según el libro El Suicidio de Émile Durkheim (1858-1917), una de las características que tienen este tipo de personas es el deseo “desmedido”, con pretensiones casi imposibles y fuera de la realidad. En otras palabras, un individuo así no tiene límites y, cuando no logra lo que aspira se deprime, se frustra, y ello lo puede llevar al suicidio, dado a que siempre se tendrán más y más deseos. Aparentemente el sujeto está socializado, convive con su entorno, a simple vista no sufre de “soledad”, nadie conoce sus intenciones suicidas, inclusive, nadie sabe que tiene ganas de quedar bien con los demás (estatus), pero al verse frustrado en todo lo que desea anhela la muerte; a este es un tipo de suicidio se le conoce como anónimo. Durkheim dice: “Perseguir un fin inaccesible por hipótesis es condenarse a un perpetuo estado de descontento”.
El anterior, es sólo uno de tres tipos de suicidio que propuso Durkheim para su análisis (al sociólogo francés Émile Durkheim se le reconoce por ser uno de los pioneros en el estudio del suicidio). El segundo tipo se llama altruista, éste es común verlo en sectas religiosas, que culminan el acto sólo por pertenecer y dar a su sociedad lo que les pide, incluso pueden acabar con sus vidas masivamente, por lo tanto también son tipos perfectamente socializados. En los medios noticiosos se puede ver a manera de ejemplo que son personas apegadas religiosamente a sociedades extremistas, como son los “hombres bomba”, los que se prenden fuego hasta quedar en cenizas como protesta social, así, también, son aquellos que en sus cultos sagrados les piden morir por altruismo y en bien de su colectividad.
Entonces, para que una persona desee la muerte no necesita estar solo, por lo tanto la socialización también interviene como factor para desear la muerte. Por último existe el suicidio de tipo egoísta, y es para aquella persona que permanece solo y no quiere saber nada de la sociedad; está en la soledad, más no le agrada, pero sigue solo (o sola), en otras palabras, le afecta y le duele estar solo, mas no cambia su situación, por tal razón desea morir. En la actualidad, como ejemplo están las resientes sociedades de Internet, del chateo, que alejan del acercamiento del cara a cara, sin que individualmente se prevengan los estragos de la soledad.
Pero bien, lo cierto es que no tiene nada de malo desear cosas (anomia), lo malo son los deseos desmedidos, el darle importancia a los objetos y caer un absurdo consumismo, anhelar sólo el placer hasta para pretender dar apariencias a la sociedad, cuando en realidad individualmente se está mal; tampoco hay nada de malo pertenecer a una grupo social o religioso (altruista) y creer en el Dios que se quiera creer, sino estar muy apegado a éste de manera enajenada donde no sólo peligra una vida, sino la de toda una colectividad; así mismo no tiene nada de maligno estar solo (egoísta), sino alejarse totalmente del entorno al extremo de no tener contacto frente a frente con alguien; en cualquiera de los casos lo perjudicial es la exageración.
Sin embargo no hay respuestas certeras a este fenómeno social, psíquico e individual, se pueden conocer los tipos de suicidio para prevenir, aunque por lo regular se termina por interpretar, siempre, después de que se cometió el acto suicida... La razón del suicida difícilmente se sabrá, pues es complicado comprender el dolor emocional, coexistencial y, hasta físico, que puede sentir un ser humano para querer morir. Incluso las estadísticas del INEGI dicen que en México los motivos nunca se saben, las cifras señalan que la primera causa de suicidio, con un 58%, son precisamente por razones que no se saben, en otras palabras se ignora la razón; la segunda causa de suicidio es el disgusto familiar con un 11%; y la tercera causa de suicidio es por razones amorosas, con un 7%.
Según Durkheim el problema es tener una actitud extremista en los deseos (anónimo), también de una dependencia exagerada por la sociedad (altruista), por otro lado, estar totalmente desintegrado de la sociedad (egoísta). Es cierto que los medios masivos a través de la mercadotecnia pueden incrementan los deseos (materiales, sexuales, de éxito, etc.); los de telecomunicación el alejamiento (Chat, correo-electrónico, la Internet, etc.); pero no por ello son los culpables; a pesar de que esta contemporaneidad se caracteriza por un absurdo existencial ante el mundo posmoderno mediatizado.
Entonces el deseo por la muerte es individual, por ello es difícil interpretarlo y estudiarlo, porque los suicidas por lo regular se llevan el secreto a la tumba.
En realidad el fenómeno de la muerte por suicidio, según estudios sociales y antropológicos, no es tan alto como parece, sin embargo las cifras mundiales dicen: mientras que al rededor del mundo mueren 1 millón de personas por suicidio aproximadamente en un año, más de 3 millones fenecen por tabaquismo y superior a los 3 millones por VIH al año; aunque las cifras crecen y decrecen, anualmente los decesos son siempre menores en suicidio. Entonces, esta forma de muerte no es tan alta como otros problemas, la principal causa de defunciones mundialmente es por ataque al corazón, la segunda por cerebrovasculares; es decir, el suicidio sería aproximadamente la décima causa (según la Organización Mundial de la Salud).
En cuestiones de género, en México el hombre es el que más se suicida con un 85%, a diferencia de lo que se pueda pensar, las mujeres cuentan con un 15%; es por ello que los porcentajes indican que el 62% de las hembras sólo lo dejan en el intento y su tentativa suicida no la logran; al contrario de los machos, que son pocos los que al intentarlo no lo logran, con un 38%; entonces, cuando existe una tentativa es más probable que lo logre un masculino.
La cifras totales dicen que en la República Mexicana el primer método o forma para suicidarse es la estrangulación con un 62%, la segunda con arma de fuego con un 22%.
No obstante, relativamente uno de los paradigmas del medio contextual que caracteriza a este entorno globalizado, es el que está casi determinado por la presencia de un persistente nihilismo mundial como cultura universal de las generaciones del siglo XX y del presente siglo XXI. Por esta circunstancia, también otras problemáticas sociopolíticas como la inestabilidad económica, la falta de empleos, la inequidad de oportunidades, entre otras más, pueden reforzar la intención suicida; pero igualmente, es innegable que la decisión final y certera de morir siempre es individual; por tal situación, el suicida siempre tendrá muchas razones (pretextos) para culminar con su vida y sin jamás buscar una alternativa.
Es cierto, las estadísticas no reflejan del todo la verdad, pero sí un segmento de la realidad, entonces es comprensible que las cifras cambian y, del mismo modo, no son exactas, pero desde luego, son de ayuda para prevenir, interpretar e identificar sectores de la población donde los índices son altos, ya sea por edades, sexo, condición económica, grado de estudios, regiones, por país, etc. Por esta razón las cifras hablan por sí solas, a pesar de su subjetividad son importantes para sacar interpretaciones propias y verificar sus enlaces con los tipos de suicidio mencionados; a su vez, ello permitirá desentrañar soluciones de las cuales se deben de ocupar los especialistas en el tema, que a pesar de no ser un fenómeno tan frecuente como parece, y que es mínimo ante otros problemas, no deja de ser trascendente e interesante para una sociedad, una familia y al individuo en sí.
Sin lugar a dudas la vida es única y se tiene que vivir, experimentar, a pesar de los embates existenciales; por ello no deja de ser cuestionable esa búsqueda forzada de la muerte, porque la muerte de cualquier manera, a todos llegará...
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DARÍO YANCÁN
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viernes, 29 de febrero de 2008
"SOLEDAD ROSAS" por Mariana Enriquez y Massimo Eseverri
La chica que se fue turista y se convirtió en líder antisistema ganó lugar en los medios porque su historia es increíble, porque un suicidio siempre impacta y ¿porque se convertirá en icono rebelde para posters y remeras? Esa es la cuestión: opinan los jóvenes anarquistas argentinos, puntualizando diferencias y buscando una explicación para el fenómeno mediático-político que ha provocado esta otra Sole.
Hasta hace dos semanas, pocos sabían que existen personas que toman casas, que se hacen llamar “okupas” y que son parte de un movimiento que reivindica la propiedad como un derecho básico, desde hace más de 20 años. Y todo gracias al suicidio de María Soledad Rosas, una chica de 24 años, squatter y argentina que convulsionó a Italia, donde miles de manifestantes y compañeros protestaron por su encarcelamiento y luego le rindieron homenaje a su memoria. Las fotos de la chica rapada haciendo “fuck you” con sus manos esposadas y escoltada por carabinieri en las escaleras del Palacio de Justicia de Turín recorrieron el mundo.
En la Argentina, la cobertura de los medios fue exhaustiva y crece la sensación de que la expresión rebelde de María Soledad podría lucir bien en remeras o ser tema de futuras canciones. Porque su historia es ideal para el mito: una suerte de love story revolucionaria de fin de siglo, una hermosa casa tomada en Turín que alguna vez fue una morgue, una chica de clase media estudiante de hotelería en una universidad privada que en menos de tres meses se entrega a una causa, vive en comunidad y sigue una rigurosa dieta vegetariana de acuerdo a sus principios ecologistas. Y, por supuesto, el final trágico: la cárcel y el suicidio en una habitación solitaria, tres meses después de que su novio Edoardo, de 38 años, hiciera lo mismo en una prisión de alta seguridad. Perfecto.
El caso de María Soledad fue así promocionado como el “suicidio de una líder anarquista”, en una turbia y bastante poco seria asociación entre el movimiento libertario y los squatters. Pero una cosa no es condición necesaria para que exista la otra, y la okupación sería sólo un método que en algunos casos puede elegir (o no) una tendencia anarquista. En el país existen muchos grupos anarquistas y pocas okupaciones en el sentido europeo (donde es uno de los principales movimientos antagonistas al Estado). Varios de ellos se nuclean en la Biblioteca José Ingenieros (Villa Crespo) y en la Federación Libertaria Argentina (Constitución). Ellos tienen la palabra.
Hernán, que tiene 24 años, se ocupa del archivo de la José Ingenieros. Explica que “acá el ocupa no es el okupa con K como en Europa: no hay toda la carga ideológica o cultural de por medio, sino que las acciones se hacen por una necesidad concreta y urgente, la carencia de techo”. El militante recuerda el caso español, donde “se buscaba que las casas a ocupar fueran del Opus Dei o del Ayuntamiento o de la Iglesia. Cuando se venía el desalojo, los okupas no sólo defendían el espacio que estaban autogestionando, sino que también evidenciaban las contradicciones del sistema: el gobierno (o la Iglesia) prefería tener un espacio muerto antes que brindarlo a la comunidad. Así, okupar era también una forma de hacer política y difundirla. Otros pueden hacerlo a través de una manifestación o de un periódico. A pesar de que ya fue reventado por los medios, el caso de Rosario es paradigmático. Esos chicos le están metiendo vida a un lugar muerto”. Los jóvenes anarquistas que se juntan en la Federación Libertaria tienen una edad promedio de 20 años (uno de los más jóvenes, Ernesto, tiene 17) y creen que el tema de okupar o no tiene que ver con diferentes formas de entender el anarquismo. “Los de Rosario”, explica Maximiliano, estudiante de filosofía de 21 años, “creo que no son anarquistas. Es un galpón tomado por vegetarianos, un proyecto más artístico. No lo vemos mal porque no creemos que tengamos la verdad: la concepción de la libertad es la misma, pero nuestros medios son distintos. Nosotros somos revolucionarios, creemos que el cambio social debe ser la revolución. Ellos van más por la mano de espacios alternativos dentro del ámbito cultural, aunque no estoy muy seguro porque apenas nos contactamos. El grupo del que formamos parte es de inserción, pretende incidir en la sociedad para la revolución, lo nuestro es comunismo anárquico. Los squatters no son todos anarquistas”. Ernesto, el más chico, agrega que “no nos quedamos en eso de que no corten el arbolito. Trabajamos en barrios,facultades, sindicatos, con una formación horizontal, tratando de incidir. Y no queremos caer en el clientelismo o la solidaridad, ni tampoco en la vanguardia. Todo lo que hacemos en los barrios es algo que sale de la gente que vive ahí, algo espontáneo”.
La gente de la José Ingenieros recuerda okupaciones en la zona de Bernal y otros lugares, casi todas caídas por cuestiones internas. Aún funciona el Centro Cultural La Fábrica (en la zona de Once), en donde hasta hace poco estaba la Juventud de la Resistencia y que incluso en un momento fue ocupado por Quebracho. “Vos te vas a San Telmo, por ejemplo, o San Cristóbal, y hay un montón de casas ocupadas. El movimiento Okupa europeo apunta más a liberar zonas donde recrear una cultura, una filosofía de vida, una ideología”, precisan. Respecto de la ola que se levantó por el suicidio de Soledad, Hernán cree que “tanto fanzín y tanto periódico que llega de Europa que habla sobre el tema termina despertando acá el entusiasmo para hacer una okupación, pero aún sin la misma intensidad. En España, por ejemplo, a pesar de la reciente ola represiva, el tema sigue latente. La gran diferencia que no se puede olvidar es la diferencia en la legislación europea y nacional, y cuánto dominan de ella los ocupantes. Acá es una causa penal, mientras que en varios lugares de Europa es una causa civil. Tampoco hay acá una integración con el barrio, la gente no está acostumbrada a convivir con un squatt”.
El grupo de anarquistas que se junta en la FLA se enteró del arresto y el suicidio de María Soledad por los medios. “Sabíamos que había okupas, en Europa está lleno de casos: en Italia hay 200 presos squatters”, comenta Maximiliano. “Pero acá salió el tema porque Soledad era argentina, además de la historia con su compañero. No creo que esto sirva para que se conozca más el anarquismo. Ya va a pasar”. Karina, otra de las militantes, ve con cierta indiferencia la posibilidad de que “La Sole” sea carne de remera. “Una onda La reina de los squatters... no sé, el tema de los iconos no nos gusta. No me llega”. Les recuerda al Che Guevara, dicen. Y Ernesto sugiere que “sería bueno que fuera como un acto de protesta, de rebeldía, pero yo me preocuparía por la gente condenada a muerte, por los presos políticos. Lo que pasa es que se confunde todo. Los medios ponen líder anarquista, que es cualquiera. Un compañero nuestro que esta allá nos dijo que en Italia no tuvo tanta repercusión. Es algo de todos los días”. Roberto Guilera es uno de los anarquistas “grandes” que trabaja en la Biblioteca de la Federación y no le parece que sea para tanto. Cree que “se está haciendo demasiado alboroto por un grupo juvenil que ocupa casas, cuando al mismo tiempo se hacen medicamentos que matan gente, hay problemas de contaminación, y todo eso, que es mucho peor en dimensión, pasa como pasan todas las noticias. Es cruel la forma en que se toman estos temas, está lleno de sensacionalismo”. Y según su manera de ver las cosas: “Que se ocupe una casa no hace temblar la sociedad, que se dejen de joder”.
Soledad
La protesta se ejerce ante la sociedad, frente a todos aquellos en condiciones de escuchar un mensaje o ponderar una actitud. Es un gesto dirigido al espacio público. Supone un auditorio. Todas las consecuencias que se produzcan con posterioridad forman parte del acto originario. Hoy en día, la protesta no puede obviar los medios de comunicación. La resonancia mediática contribuye a generar reacciones de condescendencia y sentimentalismo por parte de muchos que no se conmoverían por otros acontecimientos. La imagen joven, tierna e inocente que muere en un trance de amor y libertad es capturada por la misma maquinaria de producción y circulación que prospera con Titanic. En la Argentina se suma cierta predilección morbosa por la muerte, que es tradición nuestra.
¿Qué sucedió en realidad? El espíritu contestatario no convoca a la técnica judicial para establecer las pruebas y los detalles. Sabe que el aparato del Estado, los dueños de las cosas y de las personas, y las leyes al servicio de todos ellos son inapelables de cualquier manera. Y la protesta se dirigía precisamente contra todos ellos, de modo que, producidas las consecuencias, sólo cabe recordar la fuente del mal, y no pedir justicia a quien la contradice en su esencia. La protesta se dirigía contra la imposibilidad de hablar en una sociedad que no hace otra cosa que hablar sin decir nada. Se dirigía contra las imposiciones de la técnica, frente a las cuales se presume imposible otra cosa que aguardar suplicantes como esclavos cada nuevo obsequio.
La “muerte de un anarquista” es accidental finalmente siempre, porque se la asume como riesgo desde que se decide protestar. Cómo y qué suceda depende ya de la suerte y de otras circunstancias secundarias frente a la prevalecencia del poder.
Lo que dicen los anarquistas es: protestar puede no tener éxito, pero es posible, es necesario, no vale la pena vivir de otra manera. Para los argentinos, para la propia Soledad, lo acontecido tiene también otra cara relacionada con la conversión intensa y vertiginosa que sufrió esa chica. En pocos meses pasó del primer mundo que alucina nuestra acomodada clase media, ese confort apoyado sobre cadáveres, pretencioso, módico y mezquino, al primer mundo real. La historia de Soledad expresa el tedio y la chatura que experimenta una juventud carente de ideales y de verdad, engendrada por una sociedad culpable que no puede hacerse cargo de un pasado sangriento. A Soledad se le abrieron los ojos acerca de un modelo impuesto entre nosotros sobre todo en lo que tiene de brutal. Se entregó de lleno a una mirada que desnuda desde atrás lo que para nuestra vida cotidiana se presenta desde la vidriera multicolor de los triunfos de la técnica y las delicias del consumo. ¡Qué pena que le haya costado la vida!
El origen de las okupaciones
Breve historia
Como lo explican los textos fundacionales de los creadores de los squatts (traducidos a diez idiomas luego del Congreso Internacional de Squatters en Hamburgo en diciembre de 1990), buscar un origen de las okupaciones puede llevar a décadas antes de la Revolución Francesa, y más atrás inclusive. La intención político-social de tales acciones (más importantes que la ocupación misma) tiene sus albores en las comunidades de provincia autogestionadas y solidarias que enfrentaron al desarrollo comercial y policial del Estado, unos diez o veinte años antes de la Revolución de 1789.
Las paradas de la historia squatter se ubican en los momentos ilustres del comunismo y el anarquismo (la liberación de espacios comunales, la abolición de derechos de privilegio), siempre arruinados por algunos revolucionarios que terminaban reimplantando las herramientas del poder centralizado (los impuestos, la policía y el dinero). Así es como al fin del feudalismo le sigue el Terror de la República, a la Comuna de París (un sistema creado por anarquistas y comunistas) la represión y la construcción de una nueva ciudad antidisturbios y a la Revolución Rusa de 1917, el totalitarismo del PC. Todos parecen concordar en que uno de los momentos en que más cerca se estuvo de un ideal libre sucedió antes de la Guerra Civil Española, cuando se logró colectivizar ciudades enteras. Lograr la independencia con respecto al Estado, vivir en un lugar que rompa el aislamiento y permita el intercambio sin dinero, la expresión o la lucha ecológica son metas permanentes de un ideal libertario. Los métodos para lograrlo (el uso o no de la violencia, qué y cuánto usar del sistema que nos rodea), en cambio, no parecen estar tan consensuados.
Frente a un fenómeno con más de tres décadas en Europa (que permite adivinar algún contacto con las comunidades hippies), en la Argentina existen innumerables asentamientos aunque pocos se han embanderado con el pabellón okupa. El caso de los galpones ferroviarios de Wheelright y España (Rosario) o el Centro Cultural Germinal en 7 y 43 (La Plata) son los que más se identifican con el movimiento, aunque también existen otros como los del Abasto (relacionados hasta el hartazgo con grupos políticos de izquierda), un bar y centro cultural en Costanera Sur o la casa ubicada en 69 y 1 (también en La Plata), donde vivía y ensayaba la banda liderada por Miguel Bru.
Resumen de los hechos
Quienes y por qué?
Esta historia de María Soledad Rosas, Edoardo Massaro y los arrestos a anarquistas en Italia empieza, en realidad, el 17 de septiembre de 1996: 300 carabinieri (la policía italiana) comenzaron un largo raid para encarcelar a casi todos los libertarios del país. Las órdenes provenían del juez Antonio Marini y los fiscales Ionta y Vigna, quienes pretendían asociar a los anarquistas y a los okupas o squatters (no todos son necesariamente libertarios) con una organización paramilitar ecoterrorista que se llaman Lobos Grises y que, según los squatters de Turín, ni siquiera existe. Los cargos a los detenidos (no se sabe exactamente cuántos cayeron aquella vez) van desde la asociación subversiva hasta asesinato y venta de armas: según el juez, muchos squatters serían encubridores de los grupos armados. Una de las principales acusaciones fue el sabotaje al TAV, un tren de alta velocidad de la compañía Val Sussa en 1996, además de atentados a varios canales de televisión.
María Soledad llegó a Italia en julio de 1997, en un viaje que le regalaron sus padres como premio por terminar la facultad, en donde cursó la carrera de hotelería. Era ecologista, vegetariana (incluso no comía derivados animales, ni leche ni queso, y practicaba urinoterapia, es decir, se tomaba su propio pis para purificarse), no usaba materiales plásticos ni aerosoles. En el norte de Italia conoció a Edoardo Massaro, “Baleno”, que le llevaba 11 años y ya vivía como squatter en Turín. Se enamoraron y juntos viajaron a España. Después de Navidad y de vuelta a la capital piamontesa, se instalaron en un “palazzo” abandonado. En ese barrio también funciona Radio Blackout, una emisora libre que se autoproclama defensora de “las ocupaciones, los centros sociales, las radios libres, el antiprohibicionismo, la nueva tecnología, las raves, los transexuales, los movimientos de liberación, las editoriales independientes, la buena cocina, la autogestión, los indios, la antipsiquiatría, los estados alterados, etc.” (el e-mail es blackout@ecn.org«MDNM»). Para entender la onda basta con echar un vistazo a la programación: un programa se llama “Ya basta”, y fundamentalmente se dedica a Chiapas y el EZLN, “TDK” pasa punk, ska, rap, reggae y raggamuffin, “Tuttosquat” es el programa de noticias de los okupas de Italia, “Crack” es de “confrontación antiimperialista”, y así también hay espacios para el jungle, los gays, los estudiantes y la música extrema. También transmitía desde allí el Comité de Defensa Anarquista en Italia, individuos que se ocupan de los militantes perseguidos y encarcelados: básicamente les conseguían abogados, recibían cartas, les prestaban plata y les mandaban libros. En este momento el Comité ha dejado de funcionar.
Ahí vivió Soledad hasta el 6 de marzo, cuando dos cuerpos especiales de carabinieri irrumpieron en los squatts buscando a Edoardo y Silvano Pelliseri, un amigo. Los arrestaron acusándolos del atentado al tren, y se la llevaron a ella también (en Italia, para hacer un allanamiento tiene que haber por lo menos tres personas en la casa). Al otro día, hubo una manifestación y disturbios en la calle, con más de 20 detenidos. Se retomaron los squatts y los okupas festejaron toda la noche.
Soledad ni siquiera estaba en Italia en el momento del atentado al tren y no parece haber pruebas concluyentes de que Silvano y Edoardo pertenecieran a un grupo armado. Según los okupas, se trataba de buscar un chivo expiatorio después de dos años de investigaciones infructuosas, y a esto han contribuido los medios masivos italianos que enseguida los bautizaron “ecoterroristas”. La noche del 29 de marzo, Baleno se suicidó en la cárcel. El 2 de abril se hizo el funeral: a través de la radio se le pidió a los medios y a la policía que no aparezcan. No hicieron caso y un periodista terminó herido. El 4 de abril, 8000 manifestantes apedrearon el Palacio de Justicia de Turín. Después del suicidio de Baleno, a Soledad se le concedió el arresto domiciliario en Benevagenna, en la comunidad terapéutica Bajo Los Puentes de Piamonte. Allí la visitó su hermana MaríaGabriela y su mamá Marta. La noche entre el 10 y el 11 de julio Soledad se suicidó, ahorcándose con una sábana. Silvano está detenido en la prisión de alta seguridad de Novara, donde cumple una huelga de hambre y sed para que se le conceda el arresto domiciliario, o al menos se lo informe de la fecha del juicio. El supuesto arsenal que se encontraba en la casa ocupada de Turín nunca fue mostrado al público. El jueves pasado, cuando las cenizas de María Soledad salieron de Italia, miles de manifestantes se acercaron al aeropuerto y allí hicieron 42 minutos de silencio. Los restos de la Sole son considerados por el Estado italiano como de “alto riesgo”. Tienen miedo a las represalias y/o acciones de sus compañeros.
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LA CARTA
Apenas conoció la noticia de la muerte de su compañero Eduardo, Soledad escribió esta carta que hoy se puede encontrar en Internet, en el sitio de la Comisión de Defensa Anarquista.
Compañeros y compañeras: La rabia me domina en este momento. Siempre he pensado que cada uno es responsable por sus actos, pero esta vez hay culpables y los quiero mencionar en voz alta, son aquellos que mataron a Edo: el Estado, los jueces, los abogados, la prensa, el T.A.V., la policía, las leyes, las reglas y toda la sociedad de esclavos que acepta este sistema.
Siempre luchamos contra esta dominación y es por ello que hemos terminado en la cárcel. La cárcel es un lugar de tortura física y psíquica, aquí no se dispone de absolutamente nada, no se puede decidir a qué hora levantarse, qué comer, ni con quién hablar, ni con quién encontrarse, ni a qué hora ver el sol. Para todo hace falta hacer una “solicitud”, hasta para leer un libro. Ruido de llaves y cerraduras que se abren y se cierran, voces que no dicen nada, voces cuyo eco se escuchan en los pasillos fríos, zapatos de goma que no hacen ruido y una linterna que en los momentos menos pensados está ahí para controlar tu sueño, correo controlado, la palabra prohibida. Todo un caos, todo un infierno, todo la muerte.
Así es como te matan día a día, despacio pero seguro para hacerte sentir más dolor. Por eso Edo ha decidido terminar abruptamente con este dolor infernal. Al menos él se permitió tener un último gesto de mínima libertad, de decidir él mismo cuándo terminar con esta tortura.
Entre tanto, me castigan a mí y me ponen en incomunicación. Eso significa no sólo no ver a nadie sino tampoco recibir ningún tipo de información, no tener una frazada para taparse. Ellos tienen miedo de que yo me suicide. El mío es un aislamiento cautelar, lo hacen para “salvaguardarme”, y así no tener que asumir la responsabilidad si yo decidiera también ponerle fin a esta tortura.
No me dejan llorar en paz, no me dejan tener un último encuentro con mi Baleno. Veinticuatro horas al día, un agente me custodia a cinco metros de distancia.
Después de lo que pasó, los políticos del partido verde que vinieron para darme su pésame y para tranquilizarme no se les ocurrió nada mejor que decirme que “ahora seguramente todo se va a resolver más rápido, ahora todos van a seguir con más atención el proceso y pronto te darán arresto domiciliario”.Después de este discurso me quedé sin palabras, estaba sorprendida, pero pude preguntarles si se necesita de la muerte de una persona para conmover a un pedazo de mierda, en este caso el juez.
Insisto, en la cárcel ya mataron a otros y hoy mataron a Edo, estos terroristas con licencia para matar.
Voy a buscar la fuerza de alguna parte, no sé de dónde, sinceramente ya no tengo ganas pero tengo que seguir, lo hago por mi dignidad y en nombre de Edo. Lo único que me tranquiliza es saber que Edo ya no sufre más. Protesto, protesto con mucha rabia y mucho dolor.
Sole
P.D.: Si el hecho de encarcelar a una persona es un castigo, entonces a mi ya me castigaron con el asesinato de Edo. Hoy empecé la huelga de hambre. Quiero mi libertad y la destrucción de toda esta institución carcelaria. La condena la voy a pagar todos los días de mi vida.
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