miércoles, 5 de marzo de 2008

"¿El mundo al revés? |1| " por Éric Toussaint (2)

En el marco de las relaciones Norte/Sur |3|, estamos viviendo una situación que, coyunturalmente, es opuesta a las crisis financieras que marcaron los últimos 25 años.
La burbuja del crédito, que comenzó a desinflarse, se traslada hacia los países en desarrollo bajo la forma de capitales especulativos que quieren guarecerse (¿por cuánto tiempo?) en las bolsas de valores (Mumbai/Bombay, Shanghai, São Paulo...) Los países en desarrollo (PED) están protegidos por las grandes reservas de divisas que han acumulado, pero atención...
Estamos viviendo un momento inédito de la historia, la prosecución de la barbarie se codea con el comienzo de la instauración de alternativas en favor de los oprimidos. Estas alternativas, todavía débiles y balbuceantes deben ser apoyadas. La coyuntura es favorable a su refuerzo y su radicalización, puesto que los PED se encuentran en una posición de fuerza con relación a los países más industrializados. Pero es necesario subirse a tiempo en el tren de la historia para conducirlo en la dirección de la emancipación.

En 1982, la crisis de la deuda pública externa de los países en desarrollo estalló por la suma de los efectos del aumento de los tipos de interés impuesto dos años antes por Estados Unidos y el descenso de los precios de las materias primas, comenzando por el petróleo. El epicentro de la crisis estaba en el Sur y los primeros afectados fueron los poderes públicos de los PED obligados a reembolsar enormes sumas.
Las crisis financieras de los años noventa afectaron casi exclusivamente a los PED: crisis mexicana de 1994-1995; asiática de 1997-1998; rusa de 1998; brasileña de 1999; turca de 2000; argentina de 2001-2002. Cada una de ellas fue desencadenada por movimientos bruscos de capitales y por ataques especulativos contra las monedas de los correspondientes países. Los capitales financieros que se habían dirigido hacia estos países, se retiraban, provocando la crisis. Una fuga de capitales se puso en marcha, retornaban a los centros financieros del Norte, considerados más seguros.

En agosto de 2007, la crisis financiera estalló en el Norte, en la principal economía del mundo, y principalmente ha afectado hasta ahora a las sociedades financieras privadas de los países más industrializados, en particular de América del Norte y Europa occidental y central. Por el momento Japón ha quedado relativamente al margen ya que su sector financiero privado, que fue perjudicado directamente por una crisis de la deuda hace más de 15 años, está comenzando a restablecerse. Puede ser que la crisis japonesa haya llevado a los banqueros nipones a ser un poco más prudentes que sus colegas norteamericanos y europeos. |4| Lo dirá el futuro. La crisis es de tal magnitud en el sistema financiero del Norte que asistimos a una fuga de capitales hacia la seguridad en sentido inverso al del pasado: los capitales se van y se dirigen hacia bolsas de valores de países como la India, China o Brasil, |5| que aparecen como un remanso de paz. El flujo es tan grande que el gobierno indio, a pesar de ser neoliberal, quiere tomar medidas para desalentar esta entrada intempestiva de capitales que hacen que la moneda india (la rupia) se aprecie, pero que amenazan con irse en poco tiempo si ven oportunidades financieras más rentables en otros puntos del planeta. |6|

Existen otros elementos de la situación mundial que cambian el escenario con relación a los últimos 25 años:
1.-La tendencia histórica entre 1982 y 2005 era el descenso continuo de los precios de las materias primas y una degradación de los términos del intercambio entre los países más industrializados y los PED. Desde 2005, los precios de las materias primas han experimentado un fuerte aumento.
2.-La mayor parte de los PED registran un superávit comercial, especialmente China, que inunda con sus productos manufacturados el mercado mundial.
3.-En 1982 y años siguientes, las reservas de divisas de los PED eran limitadas. Desde 2002, primero lentamente, y desde 2005 a ritmo acelerado, no dejan de aumentar.
4.-La deuda privada crece mucho tanto en el Norte como en el Sur en un contexto de mercados interconectados y bajo la forma de construcciones complejas de productos derivados que, lejos de asegurar mayor estabilidad, aumentan la opacidad y la especulación (ver el artículo anterior: «Coyuntura económica internacional dominada por la explosión en el Norte de las burbujas de la deuda privada y la inmobiliaria»). Tenemos un amplio sistema financiero pero una parte del mismo está edificado sobre una acumulación de títulos de deuda que amenaza con derrumbarse como un castillo de naipes.
5.-La deuda pública interna alcanza cifras muy elevadas en los PED (mientras que la deuda pública externa baja), en Estados Unidos aumenta, pero más lentamente, y en Japón se mantiene a un nivel extraordinariamente alto (el 185 % del PIB según el FMI).
6.-El precio de los alimentos aumenta sin control en todo el planeta.
7.-La carrera armamentística ha retomado un ritmo endiablado con el liderazgo de Estados Unidos.
8.-Los flujos de capitales Sur-Sur aumentan.
9.-China tiene un poder sobre las relaciones económicas y financieras mundiales como nunca tuvo antes.
10.-Un grupo de países de Latinoamérica lanza las bases de nuevas instituciones multilaterales regionales, comenzando por el Banco del Sur...

Acumulación de reservas de divisas en los países en desarrollo
Desde 2004, como ya hemos indicado numerosas veces, estamos en una coyuntura económica caracterizada por un elevado precio de las materias primas y de algunos productos agrícolas. Esto permitió a la mayoría de los países en desarrollo aumentar sus ingresos de exportación y acumular importantes reservas de divisas. Esta situación se refiere en concreto a los países exportadores de petróleo, gas y minerales. Algunos países exportadores de productos agrícolas también se beneficiaron de esta coyuntura favorable. China, exportadora de productos manufacturados, ha acumulado reservas de divisas en una cantidad impresionante: se elevan a más de 1,4 billones de dólares |7|. Sin embargo, no se puede colocar a todos los países en la misma condición, ya que algunos países del África subsahariana sufren un deterioro de su situación.

A fines de 2007, los PED poseen en conjunto unas reservas de divisas de más de 3,5 billones de dólares, |8| mientras que los países más industrializados sólo tienen menos de la mitad.

¿Cómo utilizan los PED sus reservas?
1.-Una parte considerable de estas reservas (seguramente más de 500.000 millones de dólares) se presta al gobierno de Estados Unidos mediante la compra de bonos del Tesoro. |9| China presta a Estados Unidos una parte de sus reservas (que provienen del superávit comercial que tiene con este país) con el objetivo de que la economía estadounidense continúe con las compras de productos chinos. Muchos Estados latinoamericanos, asiáticos y africanos prestan en forma similar una parte de sus reservas a Estados Unidos. Esta política conservadora y absurda desde el punto de vista del interés de los pueblos es cada vez más cuestionada.
2.-Un número significativo de gobiernos ha reembolsado de manera anticipada sus deudas con el FMI, el Banco Mundial, el Club de París y con los banqueros privados.
3.-Algunos gobiernos han creado fondos de desarrollo en los que colocan una parte de sus reservas de divisas con el fin de financiar en especial la compra de empresas en los países más industrializados. Estos fondos se llaman en inglés Sovereign Wealth Funds, en castellano Fondos soberanos de riqueza. Por cuantía, los más importantes son: el del emirato de Abu Dhabi (el volumen de este fondo no se ha comunicado pero los cálculos varían entre 250.000 y 875.000 millones de dólares (¡!)), de Kuwait, de China, de Singapur, de Rusia. Libia acaba de anunciar la creación de un fondo de 40.000 millones de dólares. Venezuela creó el Fonden (Fondo de desarrollo nacional) a comienzos de 2007. En total, los diferentes fondos públicos de los PED disponen de al menos 2 billones de dólares. Algunos de estos fondos públicos (como el chino China’s National Council for Social Security Fund, NCSSF) tienen por objeto garantizar la financiación del sistema de seguridad social. Los fondos más grandes compran empresas en los países más industrializados, lo que inquieta a los gobiernos de estos países. Esta política de los gobiernos de los PED es diferente a la política seguida en los años posteriores al boom petrolero de 1973. En aquella época, los gobiernos de los PED reciclaban los petrodólares prestándolos a bancos privados del Norte y luego se endeudaban con los mismos bancos. La política actual es más sólida pero no rompe con la lógica del capitalismo dominante. Las inversiones no se ponen al servicio de un proyecto alternativo no capitalista, a pesar de que potencialmente podrían constituir poderosos mecanismos para la puesta en marcha de políticas que refuercen el sector público, rompiendo el control privado sobre los grandes medios de producción, desarrollando una economía solidaria, redistribuyendo radicalmente la riqueza al aplicar el principio de la justicia y la igualdad.
4.-La creación del Banco del Sur: Siete países de Latinoamérica (Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela) están negociando la creación de un Banco del Sur con el fin de financiar la integración regional y proyectos sociales. Algunos de ellos también se plantean la creación de un Banco del ALBA (Cuba, Haití, Nicaragua y Venezuela). Las señales de alejamiento respecto al Banco Mundial y al FMI se multiplican. Ecuador expulsó al representante permanente del Banco Mundial en Quito a fines de abril de 2007. Venezuela piensa retirarse del Banco Mundial y del FMI, Bolivia ya no reconoce la autoridad del CIRDI (filial del Banco Mundial encargada de la resolución de conflictos sobre inversiones). Dicho esto, y a pesar de estos signos de mal humor, ninguno de estos tres países abandonó, hasta ahora, ni el Banco Mundial ni el FMI.

Con respecto al Banco del Sur se presentan dos opciones:
a.- Instaurar un banco que sostenga un proyecto neodesarrollista (apoyo a la expansión regional de empresas capitalistas como la argentina Techint, las brasileñas especialistas en ingeniería civil o Petrobras) que toma por modelo la construcción europea donde domina el interés del gran capital.
b.- O bien, dotarse de un instrumento de financiación de políticas económicas, sociales y culturales que rompan con la lógica de la búsqueda del beneficio privado y dé prioridad a la integración económica, social y cultural, por aplicación de los diferentes pactos que garanticen los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales.
Los gobiernos de Brasil y Argentina defienden la primera opción mientras que los gobiernos de Venezuela, Ecuador y Bolivia se inclinan a comprometerse en favor de la segunda opción. La negociación continua en curso ya que Brasil ha multiplicado los motivos para sucesivos retrasos. Es probable que el compromiso se haga en torno a la primera opción. Otros temas están en debate entre los gobiernos: ¿Tendrá cada uno de los países el mismo peso en las estructuras de decisión? ¿Tendrán los funcionarios de la nueva institución los mismos privilegios e impunidad que benefician a los funcionarios del FMI, del Banco Mundial, del Banco Interamericano de Desarrollo y de otras instituciones internacionales? ¿Cuáles serán las garantías de transparencia y control?

Los movimientos sociales de Latinoamérica y del resto del mundo tratan de influir conjuntamente sobre las negociaciones en favor de la segunda opción y han hecho públicas dos cartas abiertas dirigidas a los jefes de Estado que participan en las negociaciones. |10|

Según las informaciones recogidas el 11 de noviembre, el lanzamiento del Banco del Sur debería tener lugar el 9 de diciembre de 2007 en Buenos Aires (la víspera de la transmisión de poder de Nestor Kirchner a Cristina Fernández de Kirchner, la nueva presidenta argentina).

Fuerte aumento de la deuda pública interna
Se debe tener en cuenta una evolución reciente de la deuda pública interna de los PED, que aumenta muy rápidamente. Mientras que en 1998, la deuda pública interna y la deuda pública externa eran casi iguales, en 2006 la deuda pública interna representa el triple de la deuda externa |11|. Este fenómeno es capital: en adelante ya no es posible medir el endeudamiento de los PED sólo sobre la base del volumen de su deuda externa.

El reembolso de la deuda pública es una pesada carga
Las últimas cifras publicadas por el Banco Mundial en el Global Development Finance de 2007 indican que el monto reembolsado por los PED, en concepto de servicio de la deuda externa pública y privada, subía a 540.000 millones de dólares en 2006. Si sólo se tiene en cuenta el servicio de la deuda pública externa, que es responsabilidad del presupuesto del Estado de los países endeudados, éste representó cerca de 280.000 millones de dólares en ese año. Es verdad que la relación deuda pública externa/PIB disminuye, pero el volumen del stock de la deuda prosigue su progresión y los montos reembolsados aumentaron de nuevo en 2006, respecto al año anterior. Más grave todavía es el hecho de que si añadimos el servicio de la deuda interna pública, también a cargo de los presupuestos del Estado, se sobrepasa la astronómica suma de un billón de dólares, reembolsados cada año por los poderes públicos en concepto del servicio de la deuda externa e interna. |12|

Aumento del endeudamiento de las empresas privadas
Es necesario no perder de vista el endeudamiento creciente de las empresas privadas de los PED. La deuda externa de estas empresas pasó de 664.000 millones de dólares en 2004 a 911.000 millones de dólares en 2006, o sea, un aumento del 37 %. |13| Desde el momento en que los países exportadores de materias primas conocieron una situación financiera favorable, los bancos privados de los países más industrializados multiplicaron los préstamos a las empresas privadas de los PED. Los dos sectores privados que se endeudan más en estos países son los bancos y las empresas del sector de hidrocarburos y materias primas. Es necesario prestar especial atención a esta evolución: los bancos privados de los PED piden préstamos al Norte con tipos de interés bajos, y con frecuencia a corto plazo, para luego prestar este dinero en el mercado interior con un tipo más alto, y a largo plazo. Si la situación económica se deteriora (lo que es probable en un futuro próximo), se corre el riesgo de asistir a una serie de quiebras de bancos privados de los PED, como en las crisis financieras que afectaron México en 1994-1995, los países del Sureste asiático y Corea en 1997-1998, Ecuador en 1998-1999 y Argentina en 2001. La deuda privada de los bancos de hoy puede, si no se toman precauciones, representar una deuda pública mañana. De allí, la necesidad de control del endeudamiento del sector privado. Lo mismo sucede para el sector de hidrocarburos y minas. Empresas privadas petrolíferas, de gas y mineras se endeudan para desarrollar su capacidad de producción con el fin de aprovechar los elevados precios de las materias primas. Si estos precios cayeran, las inversiones realizadas, gracias al empréstito, corren el riesgo de ser no rentables y la deuda que debe reembolsarse resultar impagable. Es fundamental limitar y controlar este endeudamiento.

Fuga de capitales y repatriación de los beneficios hacia el Norte versus remesas de los inmigrantes hacia el Sur
La fuga de los capitales y cerebros de los PED hacia los países más industrializados se ha ampliado estos últimos años. Por otra parte, el importe de los beneficios repatriados hacia las «casas matrices» se multiplicó por 4,5 entre 2000 y 2006 (pasando de 28.000 millones en 2000 a 125.000 millones en 2006 |14|). Yendo en el sentido contrario, las remesas de los inmigrantes aumentaron significativamente |15|. Según un estudio reciente, en 2006, los emigrantes enviaron 301.000 millones de dólares a sus familias que permanecen en los países de origen. |16| Esto representa al menos seis veces más que el flujo real de recursos enviado en el marco de la Ayuda Pública al Desarrollo.

Alimentos contra agrocombustibles
A lo largo de 2007, el precio de los alimentos aumentó en todos lados. Este incremento repercute de distinta manera según el porcentaje de ingreso que una familia debe dedicar a la alimentación para garantizar su supervivencia. En el África subsahariana, al igual que en Asia del sur, donde la gran mayoría de la población está obligada a destinar el 60 % de sus ingresos a la compra de alimentos, el aumento de precio llega a ser dramático. Sin embargo, en Europa occidental, en Japón o en América del Norte, este aumento produce algunas molestias, pero no conmociona realmente a la mayoría de la población. Globalmente, a escala planetaria, son las mujeres las que sufren en forma más severa el aumento del precio de los alimentos, ya que ellas son las que se encargan prioritariamente de alimentar a sus familias. Es necesario hacer un análisis de género y clases para estudiar estos cambios.

Dos factores son la principal causa del aumento del precio de los alimentos.
En primer lugar, la decisión de varios gobiernos y grandes empresas transnacionales de desarrollar la producción de los agrocombustibles, como el etanol, producido a partir de la caña de azúcar, el maíz, la colza u otras plantas. |17| Actualmente, un 20% del maíz estadounidense se usa para fabricar etanol; ¡lo mismo que un 50% de la caña de azúcar producida en Brasil! |18| El aumento del precio del maíz se reflejó en México en el aumento del precio de la tortilla. He aquí un efecto devastador de los Tratados de Libre Comercio (TLC). En efecto, el TLC entre Estados Unidos, Canadá y México (TLCAN, NAFTA en sus siglas en inglés) entró en vigor en 1994. En virtud de este TLC, los agronegocios de Estados Unidos invadieron el mercado de México con maíz estadounidense vendido por debajo del coste de producción de los pequeños productores mexicanos, provocando la pérdida de empleo de centenares de miles de ellos (una parte trató de emigrar hacia el rico vecino del Norte). A partir de 2006, el precio del maíz exportado por Estados Unidos. aumentó mucho debido a la demanda vinculada a la producción de etanol. En consecuencia, el precio de la comida aumentó a su vez en México en la misma medida, puesto que el maíz constituye la base de la alimentación de ese país. Los campesinos mexicanos que producían el maíz no están ya allí para responder a la demanda. Ya sea porque vendieron sus tierras y emigraron hacia las grandes ciudades y hacia Estados Unidos; ya sea porque están agobiados por las deudas y tienen enormes dificultades para reanudar el cultivo.

Un segundo fenómeno empeora la situación de la alimentación de los más pobres. Las grandes empresas de cereales, que tienen sus cultivos en los países más industrializados de clima moderado, redujeron en 2006 y en 2007 las superficies sembradas de cereales destinados a la alimentación, con el fin de incrementar su precio en el mercado mundial. Esto conlleva el riesgo de provocar una insuficiencia alimentaría en países de África y otros continentes que, en los últimos cuarenta años, pasaron a ser importadores netos de cereales. Esto fue debido a que instituciones, como el Banco Mundial, los impulsaron a dar prioridad a las cultivos tropicales de exportación (cacao, café, té, cacahuete...).

La maquinaria de la globalización capitalista trata de sacar provecho de esta situación para reforzar la dominación y el control de las transnacionales sobre la producción agrícola. De esta manera, con el pretexto de permitir que África produzca más alimentos, la Fundación Bill y Melinda Gates y la Fundación Ford intentan desplegar una revolución verde en el África subsahariana. Han puesto a la cabeza de su proyecto a Kofi Annan que, cuando era el secretario general de las Naciones Unidas, había conseguido un acercamiento estrecho con las grandes transnacionales gracias a la creación de Global Compact, en el año 2000. Recordemos que a partir de los años sesenta, la revolución verde, impuesta en India, en Filipinas y en otros países en desarrollo por el Banco Mundial y la Fundación Ford, tuvo por consecuencias una mayor dependencia de los agricultores de las grandes transnacionales productoras de semillas, de herbicidas y de pesticidas (Monsanto, Cargill, Sygenta...). |19| Los efectos medioambientales son igualmente desastrosos (especialmente la salinización de las aguas y de las tierras). La solución para el África subsahariana no pasa por la revolución verde sino por la disminución radical de la agricultura industrial, volcada a la exportación de productos tropicales, con el objetivo de liberar tierras para la producción de cereales y de otros alimentos esenciales. Es necesaria una política de apoyo y de protección de los poderes públicos a los campesinos africanos.

En el ámbito mundial, la explosión del precio de los alimentos constituye un poderoso argumento en favor de la instauración de una política de soberanía alimentaría y de una reforma agraria radical, además del rechazo a la producción de agrocombustibles. Los gobiernos deben tomar medidas firmes para garantizar una alimentación sana, no transgénica, a los habitantes de sus países. Para ello deben favorecer la producción agrícola biológica realizada por pequeños y medianos productores, con formas organizativas y de propiedad diferentes: pequeños propietarios, cooperativas, empresas públicas, comunidades tradicionales.

China y la India, dos países capitalistas actualmente de moda
China se presenta bajo el prisma de su éxito económico dado el crecimiento de su producto interior bruto y del aumento de sus exportaciones. Está claro que el crecimiento de su PIB es impresionante. Pero en realidad China ha escogido un modelo de desarrollo capitalista que implica una gran explotación de sus trabajadores, despidos masivos, la privatización de muchísimas empresas públicas, una reducción radical de los gastos del Estado en materia de educación, sanidad, seguridad social, un productivismo desenfrenado totalmente irrespetuoso respecto a la naturaleza y a la salud. La parte que corresponde a los salarios en el PIB descendió fuertemente en estos 10 últimos años: pasó del 53 % en 1998 al 41 % en 2005. |20| Es verdad que China es un acreedor neto de Estados Unidos, pero también es cierto que ha acumulado una cuantiosa deuda interna. Sobre todo, el ritmo de crecimiento de la desigualdad es terrible. Diferentes estudios indican que el 10 % más pobre de la población ha sufrido un deterioro muy fuerte de sus condiciones de vida, mientras que el 10 % más rico han visto como sus ingresos y sus patrimonios crecían vertiginosamente. El número de multimillonarios con fortunas de miles de millones de dólares ha pasado de 3 en 2004 a 107 en 2007. |21| En el ámbito de la salud económica, es posible que China no sufra demasiado el shock de una fuerte desaceleración de la economía estadounidense, ya que exporta más a Europa que a Estados Unidos. Pero las contradicciones económicas internas en China combinadas con el proceso que se desarrolla en Estados Unidos pueden desembocar en problemas mayores. El incremento de la deuda interna, tanto de las empresas como de los poderes públicos, la acumulación de deudas dudosas en el balance de los bancos, la formación de una burbuja especulativa en el sector inmobiliario y de una burbuja financiera en la bolsa son factores que podrían llevar, más tarde o más temprano, a una crisis económica. Y eso sin contar con las enormes contradicciones sociales. Mas allá de la posibilidad de aparición de una crisis, lo que es totalmente criticable es el modelo aplicado. |22|

El mito del milagro económico en la India
Otro país que se presenta como un éxito es la India. Su crecimiento económico sobrepasa el 9 %, la bolsa de Mumbai/Bombay conoce una progresión extraordinaria, compañías indias invierten tanto en los países más industrializados como en los países en desarrollo. Salvo algunas excepciones, los medios de comunicación no informan de la evolución de las condiciones de vida de la mayoría de la población india. El diario indio Hindustan Times, en su edición del 14 de octubre de 2007, revela que según un estudio realizado por una institución gubernamental, el 77 % de la población, o sea, 836 millones de indios, viven con menos de 20 rupias por día (es decir, menos de 0,5 dólares). Esta cifra es muy diferente de la dada por el Banco Mundial: 300 millones de indios vivirían con menos de 1 dólar por día. |23| La India cuenta con una enorme cantidad de working poors (gente que a pesar de tener trabajo vive por debajo del umbral de la pobreza). La comisión nacional india para las empresas del sector informal (India’s National Commission for Enterprises in the Unorganized Sector) revela que 320 millones de trabajadores viven con menos de 20 rupias por día. |24| Hindustan Times presenta los resultados de un estudio sobre el hambre en el mundo realizado por la International Food Policy Research Institute (IFPRI) según el cual el 40 % de los niños del mundo que sufren insuficiencia de peso viven en la India. Desde el punto de vista del combate contra el hambre, este país está por detrás de otros países de Asia como Pakistán o China. En una clasificación de 118 países, Cuba y Libia se sitúan en los primeros lugares mientras que China está en el puesto 47, Pakistán en el 88 y la India en el 94. El informe indica que la situación de los campesinos indios se ha degradado muchísimo. De acuerdo con otras fuentes, entre 1996 y 2003, más de 100.000 campesinos indios se suicidaron, la mayor parte por problemas de sobreendeudamiento. Eso hace que se produjera un suicidio cada 45 segundos. Según el diario indio DNA del 17 de septiembre de 2007, que informa sobre un estudio gubernamental, el 46 % de los niños indios son víctimas de una deficiencia de peso. En Mumbai, una ciudad de más de 14 millones de habitantes, cuya bolsa alcanzo los más altos valores en 2007, el 40 % de los niños tiene un peso insuficiente. Según siempre el DNA, a pesar de 9 años de crecimiento económico sostenido, el hambre en la India sólo disminuyó en un 1 %. Esto es una perfecta ilustración de la vacuidad del trickle down, es decir, el pretendido efecto de derrame, según el cual el crecimiento económico tiene automáticamente efectos positivos en los más pobres... ¿Cuál será el efecto de la duplicación del precio de la leche que se produjo en India en 2007? Evidentemente eso no afectará en nada el consumo de los indios ricos. Según Forbes, que publica el informe anual sobre las personas más ricas del planeta, la India desde 2006 es el país asiático que tiene el mayor número de multimillonarios: 36 que disponen de una fortuna en conjunto de 191.000 millones de dólares. La India, por lo tanto, habría desplazado del primer puesto a Japón con 24 multimillonarios que disponen en total de 64.000 millones de dólares. Entre las 5 personas más ricas del mundo, figura en el quinto puesto Lakshmi Mittal. Según datos suministrados en octubre de 2007 por la prensa financiera, el multimillonario indio Mukesh Ambani pasa por delante de L. Mittal y podría disputar el primer puesto (en manos del mexicano Carlos Slim) o el segundo (ocupado por Bill Gates) en el palmarés mundial de fortunas. Estas cifras son cuestionadas por otras fuentes, ya que según Newsweek del 12 de noviembre de 2007, habría, en 2007, 106 multimillonarios chinos. Éstos serían, por consiguiente, más numerosos que sus homólogos indios y de golpe la India pierde el primer puesto. Poco importan estas cuentas de tendero, lo que es cierto es que el rápido crecimiento de la India y de China produce al mismo tiempo más ricos aunque son pocos y más pobres que son multitudes.

Crecimiento de las desigualdades en Asia
De acuerdo con un estudio publicado recientemente por el Banco Asiático de Desarrollo, la desigualdad social y la desigualdad en la distribución de los ingresos aumentaron en 22 países asiáticos entre 1995 y 2005. |25| Los países en los que las desigualdades han crecido más son, en este orden, China, Bangladesh, Nepal y Sri Lanka. En cuanto a la India, el coeficiente de Gini, |26| que mide el nivel de desigualdad en los ingresos, pasó de 32,9 en 1993 a 36,2 en 2004, lo que significa un aumento neto de la desigualdad.

Ofensiva de los bancos y fondos especulativos ( hedge funds ) sobre las microfinanzas en la India
A comienzos de octubre de 2007, tuvo lugar en la capital india la primera feria internacional de inversiones en las microfinanzas. Reunió a 40 instituciones indias de microfinanzas (entre las que estaban SKS Microfinance, Share, Spandana, Basix) y grandes sociedades financieras privadas internacionales. |27| El sector de las microfinanzas está en pleno desarrollo y atrae cada vez más inversores extranjeros, grandes bancos y fondos especulativos. En la India, habría 36,8 millones de personas que recurren al microcrédito para préstamos que no sobrepasan los 100 dólares de promedio. El volumen total de préstamos habría aumentado un 76 % en 2006-2007, alcanzando los 766 millones de dólares. El porcentaje de impagos apenas alcanza el 2 %. Algunas sociedades como Sequoia (empresa estadounidense que invierte en Google) o como Unitus Equity Fund (otra empresa estadounidense, ésta invierta en e-Bay) han comenzado a participar en SKS Microfinance. Por otro lado, el Citibank y Fortis-ABN-Amro anunciaron que harían inversiones en SKS y en otras empresas de microfinanzas. Según el director de SKS, algunos hedge funds, también han indicado su voluntad de invertir en este sector. ¿Quién dijo que los microcréditos eran una verdadera alternativa? Hagamos memoria... El presidente brasileño Lula, los ex presidentes Jacques Chirac y Bill Clinton, el presidente del gobierno español Rodríguez Zapatero, G. W. Bush y Kofi Annan, por supuesto. No dejaban de tener razón si pensaban en una inversión beneficiosa para los banqueros y las sociedades privadas de inversiones, o para los creadores de algunas de estas compañías, como los dirigentes de la sociedad de microfinanzas mexicana Compartamos, que se hicieron millonarios en 2007.

El coste astronómico de la agresión de Estados Unidos a Afganistán y a Iraq
En el año 2008, la suma que Estados Unidos habrá gastado, tras el 11 de septiembre de 2001, en la guerra en Afganistán y en Iraq alcanzará un total de 800.000 millones de dólares. |28| Según un cálculo de las Naciones Unidas, es el monto que la comunidad internacional tendría que haber dedicado en 10 años para garantizar a cada habitante del planeta el acceso al agua potable (mientras que actualmente más de mil millones de terrícolas no lo tienen), el acceso a la educación elemental (mientras que 800 millones son analfabetos), el acceso a la atención y las infraestructuras sanitarias (mientras que 2.000 millones de mujeres y hombres carecen de ellas), el acceso de todas las mujeres a la atención ginecológica y obstétrica. |29|

Estos cálculos no tienen en cuenta más que los gastos de Estados Unidos; si se sumara el coste de la destrucción provocada por la invasión y la ocupación de Iraq y de Afganistán, así como las sumas gastadas por sus aliados, la suma sería aún mucho más elevada. Sin contar el número de vidas humanas perdidas, de heridos y de mutilados de guerra.

Crisis del Banco Mundial y del FMI
En el año 2007, los principales directivos del Banco Mundial y del FMI renunciaron antes de terminar su mandato. Paul Wolfowitz, que había concebido, junto con Donald Rumsfeld, las mentiras que sirvieron de pretexto para la invasión de Iraq (existencia de armas de destrucción masiva y colaboración de Sadam Hussein con Al Qaeda), se vio obligado a dimitir debido a que había concedido privilegios a su compañera, que trabajaba junto a él en el Banco Mundial. Rodrigo de Rato, director general del FMI, puso fin a su mandato provocando una nueva elección. Ambos procesos «electivos», tanto en el Banco Mundial como en el FMI, demostraron que la democracia está ausente en el funcionamiento de estos organismos. El presidente de Estados Unidos es quien designa el candidato a la presidencia del Banco Mundial y los miembros del directorio del Banco no hacen más que aplicar esta decisión. Esto funciona así desde hace más de sesenta años. Como contrapartida, son los gobiernos de los principales países europeos los que designan el candidato a director general del FMI, quien debe recibir a continuación el consentimiento de Washington. |30| Los recientes acontecimientos ponen en evidencia que los gobiernos de Europa y de Estados Unidos quieren conservar un control sin fisuras sobre las dos instituciones financieras multilaterales más importantes. |31| Más allá de esta falta de democracia, ambas instituciones atraviesan grandes dificultades: las reservas del FMI están exangües debido a que, excepto Turquía, ningún gran país en desarrollo le debe dinero en cantidades importantes (el FMI vive de los reembolsos de sus clientes) y el Banco Mundial tiene dificultades en demostrar que cumple su función de luchar contra la pobreza. Muchos de sus clientes tratan de abandonarlo, pues existen ahora otras fuentes de financiación que ofrecen condiciones más interesantes. En particular, se trata de los préstamos concedidos por China y otros PED.

Los fondos buitre atacan a los países más vulnerables
Los fondos buitres son fondos de inversión privados que compran a muy bajo precio, en el mercado secundario de la deuda, acreencias de países pobres para luego llevarlos ante la justicia con el fin de obtener el reembolso total de las acreencias aumentadas por los intereses del retraso del pago. Estos fondos buitres ya pusieron sus garras sobre cerca de 1.000 millones de dólares provenientes de las decisiones judiciales. Hasta la fecha, la última fue en el mes de abril pasado en la que el Alto Tribunal de Londres condenó a Zambia a pagar 17 millones de dólares a los fondos Donegal, por una acreencia comprada en 1999 por sólo 3 millones de dólares. Actualmente, no menos de 40 procedimientos judiciales están en marcha contra 20 países, especialmente africanos pero también de Latinoamérica. Sólo la República Democrática del Congo tiene 8 demandas ante la justicia, de las que 5 han acabado con una condena al Estado congoleño. Otro ejemplo lo da el fondo estadounidense Kensington que reclama ante los tribunales de Estados Unidos 400 millones de dólares al Congo-Brazzaville por una acreencia comprada en 10 millones de dólares. En el actual estado del derecho y la jurisprudencia, hay grandes posibilidades de que los jueces estadounidenses tomen de nuevo una decisión favorable a estos fondos buitre.

Libor inestable
El Libor (London Interbank Offered Rate) es el tipo de interés al que los bancos londinenses se prestan el dinero mutuamente. Casi todos los préstamos con intereses variables otorgados a los PED están basados en el Libor. Los contratos de préstamos especifican que el interés que se deberá pagar es igual al Libor más un cierto porcentaje, por ejemplo Libor + 3 %. Si el Libor es del 4,5 %, el tipo de interés subirá al 7,5 %. Desde la crisis que estalló en agosto de 2007, este índice es muy inestable. Cuando los bancos pierden confianza entre ellos, sube. En septiembre el Libor aumentó mucho y luego comenzó a bajar. Si la crisis abierta en agosto se prolonga, lo que no parece que estuviera excluido, es posible que el Libor alcance un tipo mucho más alto que el actual. En ese caso, se podría tener una situación paradójica: un descenso de los tipos de interés en Estados Unidos combinado a un fuerte aumento de los tipos reales pagados por los PED. Esto obligaría a los países en desarrollo a utilizar en mayor o menor grado sus reservas para poder pagar una factura más alta. Se trata de una posibilidad. Ni más, ni menos.

Incremento de los préstamos Sur-Sur y el creciente papel de China
Algunos bancos privados de ciertos países en desarrollo (China, la India, Malasia, Suráfrica) incrementan la concesión de préstamos a gobiernos o a empresas de otros países en desarrollo. Los préstamos de los bancos chinos a África aumentan fuertemente. Entre 2004 y 2006, los bancos chinos prestaron 2.000 millones de dólares a los PED en el sector del petróleo y del gas. |32| China así como la India, Suráfrica y Brasil están a la búsqueda de materias primas, y, por lo tanto, los bancos de estos países incrementan sus préstamos para asegurar su aprovisionamiento. Estos países también tratan de vender sus productos y sus servicios a crédito a otros PED. Los países más vulnerables corren el riesgo de caer en una nueva dependencia que no tiene por qué ser mejor que la actual con los países más industrializados. Para evitar esto es necesario que los préstamos Sur-Sur formen parte de un procedimiento cuya finalidad sea el refuerzo mutuo.

Banco del Sur: primer hito de una nueva arquitectura financiera internacional
Todo esto hace más urgente la construcción de una nueva arquitectura institucional internacional que debe llevar, especialmente, al reemplazo del Banco Mundial y del FMI por instituciones democráticas. El Banco Mundial y el FMI podrían superar la crisis que atraviesan si los PED no se dotan de nuevos instrumentos alternativos. En efecto, si se produjera una crisis financiera de los PED, podemos estar seguros de que el FMI reaparecería en primer plano como prestamista último. Ambas instituciones, si bien están debilitadas, prosiguen con su agenda neoliberal.

La construcción de esta nueva arquitectura pasa por la creación y el refuerzo de los mecanismos de integración regional Sur-Sur, por la constitución de uno o varios Bancos del Sur que deberán coordinar sus esfuerzos, por la puesta en marcha de mecanismos de intercambio compensados |33| y solidarios entre ellos. Estos mecanismos están dando resultados muy interesantes, particularmente en Latinoamérica y en el Caribe: mejoramiento de la sanidad, de la seguridad energética (Petrocaribe, por ejemplo), de la educación, de la información como el desarrollo de Telesur.

Se trata también de proseguir la acción en favor de la anulación de cualquier deuda pública ilegítima, tanto sea externa como interna, con el fin de liberar nuevos recursos para el desarrollo humano que pasa por la satisfacción del conjunto de los derechos humanos. En esta perspectiva las iniciativas alrededor de la auditoría de la deuda tienen un papel fundamental.

Estamos viviendo un momento inédito de la historia, la prosecución de la barbarie se codea con el comienzo de la instauración de alternativas en favor de los oprimidos. Estas alternativas, todavía débiles y balbuceantes deben ser apoyadas. La coyuntura es favorable a su refuerzo y su radicalización, puesto que los PED se encuentran en una posición de fuerza con relación a los países más industrializados. Las clases dominantes locales quieren beneficiarse de la situación para reforzar los proyectos capitalistas que pueden asimilarse a la integración regional —los acuerdos de Chiang Mai en Asia del este o el Mercosur en América del Sur— en un marco que favorece la obtención de un máximo beneficio privado. Los pueblos y los gobiernos que desean un cambio real no pueden contentarse con estos proyectos, tienen la posibilidad de ir más lejos si no dejan pasar una oportunidad histórica. Pero es necesario subirse a tiempo en el tren de la historia para conducirlo en la dirección de la emancipación.

Traducido por Griselda Piñero y Raúl Quiroz.

notes articles:

|1| Este artículo es la continuación del artículo: «Coyuntura económica internacional dominada por la explosión en el Norte de las burbujas de la deuda privada y del sector inmobiliario», escrito también en noviembre de 2007. El autor publicó recientemente varios artículos sobre la situación económica internacional y las alternativas: «Coyuntura internacional y endeudamiento: Los nuevos desafíos que debe encarar el CADTM», agosto de 2007, www.cadtm.org/spip.php?article2804; «Sobre las circunstancias que afectan la creación del Banco del Sur», mayo de 2007, www.cadtm.org/spip.php?article2657; «Banco del Sur, marco internacional y alternativas», agosto de 2006, www.cadtm.org/spip.php?article2001. Ver también: Damien Millet, Eric Toussaint, «Banque du Sud contre Banque mondiale», Le Monde Diplomatique, junio de 2007

|2| Eric Toussaint es presidente del Comité para la Abolición de la Deuda del Tercer Mundo (Red internacional con sede en Lieja, Bélgica), www.cadtm.org , autor de Banco Mundial: el golpe de Estado permanente, Editorial El Viejo Topo, Mataró, 2007; La Bolsa o la Vida, Editorial CLACSO, Buenos Aires, 2004. (De este libro existen 19 ediciones diferentes en 8 idiomas desde la primera edición en 1998, en Venezuela, por la Editorial Nueva Sociedad). Coautor con Damien Millet de 50 preguntas / 50 respuestas sobre la deuda, el FMI y el Banco Mundial, Icaria-Intermón, Barcelona, 2004. (Existen ediciones en 9 idiomas); también con Damien Millet, Los tsunamis de la deuda, Icaria-Intermón, Barcelona, 2005 y Ciencias Sociales, La Habana, 2006.

|3| Centro/Periferia o Países más industrializados/Países en desarrollo. Ninguna de estas denominaciones son satisfactorias.

|4| Dicho esto, la situación económica japonesa es especialmente deprimida: en el segundo trimestre de 2007, el PIB se ha reducido un 1,2 % respecto al año anterior. Al mismo tiempo, los gastos en inversiones retrocedieron un 4,9 % y el consumo de las familias sólo aumentó un 0,3 %. Ahora bien, estos dos factores son los principales motores del crecimiento. El índice Nikkei de la bolsa de valores se hunde. Los salarios se congelan y la desocupación aumenta El crecimiento previsto para el conjunto del año 2007 se eleva a1 1,7 %, y esto dependerá del buen comportamiento de las exportaciones que, en este año, están empujando a la economía.

|5| Ver el dossier realizado sobre este tema por el Financial Times del 18 de octubre de 2007.

|6| El gobierno tailandés ya había tomado medidas de control sobre los movimientos de capitales en el año 2006, por las mismas razones.

|7| 1 400 millardos o 1 400 000 000 000 dólares.

|8| El monto de las reservas de divisas está calculado en dólares, la principal moneda de reserva internacional, si bien pueden estar constituidas también por otras monedas: euros, yenes, libras esterlinas, francos suizos... Las reservas mundiales de divisas están repartidas de la siguiente manera: 2/3 en dólares, ¼ en euros y el resto en las otras monedas fuertes. Ver Banco de Pagos Internacionales, Informe anual 2007, Basilea, p. 97.

|9| Ver la crítica de esta política en «Banco del Sur, marco internacional y alternativas», agosto 2006. www.cadtm.org/spip.php?article2001

|10| Carta abierta a los señores presidentes de Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Paraguay y Venezuela. POR UN BANCO DEL SUR ACORDE CON LOS DERECHOS, NECESIDADES, POTENCIAL Y VOCACIÓN DEMOCRÁTICA DE LOS PUEBLOS. 26 de junio de 2007. www.cadtm.org/spip.php?article2721

|11| Banco Mundial, Global Development Finance 2007, Washington DC, p. 46.

|12| Cálculo del autor. Ni el Banco Mundial ni las otras IFI proporcionan datos precisos sobre los reembolsos de la deuda pública interna. Nuestra base de cálculo es la siguiente: según el Banco Mundial, en 2006, la deuda pública interna era el triple de la deuda pública externa. En 2006, los tipos de interés de la deuda pública interna de los PED eran, en general, más altos que los correspondientes a la deuda pública externa. Sabiendo que el reembolso de la deuda pública externa de los PED representó unos 280.000 millones de dólares en 2006, se puede calcular que el total de reembolsos de la deuda pública externa e interna ha superado la suma de un billón de dólares en 2006. En 2007, los montos reembolsados son aún más altos.

|13| Banco Mundial, Global Development Finance 2007, Washington DC, Tablas de todos los países en desarrollo.

|14| Banco Mundial, Global Development Finance 2007, Washington DC, p. 53.

|15| Banco Mundial, Global Development Finance 2007, Washington DC, p. 54

|16| El estudio fue realizado por IFAD (International Fund for Agricultural Development —Fondo Internacional para el Desarrollo Agrícola—), una de las agencias especializadas de las Naciones Unidas.

|17| Hay que señalar que la consiguiente reducción de tierras agrícolas destinadas a la producción de algodón en Estados Unidos tendrá un efecto colateral positivo en los países africanos productores de algodón (Malí, Benín y Burkina-Faso) y en Uzbekistán ya que el precio del algodón aumentará en el mercado mundial.

|18| Banco Mundial, Global Development Finance 2007, Washington DC, p. 25

|19| Ver Vandana Shiva, The Violence of the Green Revolution, Third World Network, Malasia, 1993.

|20| Newsweek, 12 de noviembre de 2007

|21| Idem.

|22| Para una presentación crítica del modelo chino, ver Martin Hart-Landberg y Paul Burkett, China: Entre el Socialismo real y el capitalismo, Editorial CIM, Caracas, 2007.

|23| Es necesario aclarar que para dar esta cifra el Banco Mundial ha calculado en paridad de poder de compra, lo que le permite mejorar la situación.

|24| Newsweek, op. cit.

|25| The Hindu, 24 de septiembre de 2007.

|26| El 0 representa la perfecta igualdad y el 100 la total desigualdad.

|27| Financial Times, 12 de octubre de 2007.

|28| Ver el artículo de Peter Backer en The Washington Post, reproducido en el Courriel International del 11 de octubre de 2007. Según The Washington Post, cuando Bush deje sus funciones, el 20 de enero de 2009, los gastos de guerra podrían llegar al billón de dólares (desde septiembre de 2001), es decir, más que los gastos acumulados de las guerras de Corea y de Vietnam.

|29| Cálculo realizado conjuntamente por agencias especializadas de las Naciones Unidas: el Banco Mundial, la OMS, el PNUD, la Unesco, la UNFPA y la Unicef, publicado en Implementing the 20/20 Iniciative. Achieving universal acces to basic social services, 1998, www.unicef.org/2020/2020.pdf. Los organismos antes mencionados calculan que la suma suplementaria que se debe dedicar a los gastos relacionados con los servicios sociales básicos es de unos 80.000 millones de dólares, teniendo en cuenta que ya se destinan a tal efecto unos 130.000 millones de dólares. El total que se debe garantizas oscila entre 206.000 y 216.000 millones de dólares. Para el detalle del cálculo, ver el documento antes citado, p. 20.

|30| En el año 2000, Washington había rechazado el candidato europeo y había logrado que propusieran a otro europeo.

|31| Sin contar que otro europeo, Pascal Lamy, es el director general de la OMC.

|32| Banco Mundial, Global Development Finance 2007, Washington DC, p. 44

|33| Ver el tipo de intercambio entre Bolivia, Venezuela y Cuba en 2006-2007, especialmente en el sector de hidrocarburos, de transferencia de tecnología, de sanidad y de educación.

viernes, 29 de febrero de 2008

"MINIMANIFIESTO PARA UN ANARQUISMO LÚDICO" por Insumiseria

Vivimos un insatisfactorio estado de nihilismo, negados diariamente deseos y aspiraciones al sacrificarnos trabajando, vendiendo nuestro precioso tiempo, único e irrepetible, relegando y olvidando al fin aquello que nos podría hacer felices. Disponer de nuestro tiempo, libre y para hacer lo que mejor nos venga en gana. Negamos nuestra existencia, nuestra individualidad, al colocarnos en situación de aislamiento, esclavitud, idiotez. Transcurrimos horas muertas mirando el sol por la ventana, apreciando la naturaleza a través de pantallas, manteniendo encuentros impersonales, encerrados y alejados de nuestros seres queridos, apreciados, alejados de nosotros mismos. Sin posibilidad de encontrarnos al agotarse nuestras energías y mejores momentos del día. Contando los segundos para terminar con las extenuantes ocupaciones y disfrutar del ocio reparador, creativo. Pero el ocio que obtenemos significa un momento de consumo de bienes y servicios, absurdos, inútiles.
Suprimimos nuestros cuerpos, relegamos nuestras pasiones, minimizamos el placer, consumimos fingidos orgasmos, cuerpos travestidos, dulces drogas pesadas.
Nos negamos la posibilidad de soñar, de ser creadores, poetas, artistas, o tan solo jóvenes, todo eso nos suena inseguro, ingenuo, nos obsesiona la seguridad, la estabilidad, lo que no entra en esos parámetros nos asusta, nos escandaliza, pues no entran en las reglas de éxito social.
El sacrificio, el sufrimiento, están presentes en nuestra vida diaria, impuesta como dogma, regla del buen ciudadano, del buen patriota, del buen vecino, amigo, alumno, feligrés, esposo, amante, hijo, contribuyente, militante.
Nos sacrificamos a diario en los altares del estado y del capital. Ofrendamos el presente a cambio de un lugar en la sociedad. Desde niños somos entrenados para competir y sobresalir sobre los demás.
Nos califican, nos observan, para premiarnos o castigarnos según el grado de compromiso que demostremos con el adoctrinamiento al que llaman educación, de acuerdo con el entusiasmo que demostremos en cumplir sus objetivos. Vigilados constantemente por capataces, supervisores, perseguimos como meta, convertirnos nosotros mismos en capataces y aliviar nuestra carga de trabajo para controlar a los demás.
Siendo el trabajo, la educación, la religión, la política, la diversión, el entretenimiento la más completa y absurda alienación; las energías, ideas y prácticas tendientes a su abolición, no deben suponer y transitar el mismo camino de sacrificio y alienación en que ellos nos sumergen.
Si pretendemos liberarnos, debemos eliminar para siempre de nuestras vidas todo vestigio de obediencia, disciplina, sacrificio, sufrimiento; valores siempre proclamados y ensalzados por los traficantes de ideologías, mercaderes de la fe, filántropos de fin de semana, aspirantes a funcionarios gubernamentales y rebeldes de ocasión, todos ellos fetichistas del poder.
Terminar con esta falsedad, que llamamos vida, debe ser nuestra alegre obra impregnada de acciones y prácticas espontáneas, alegres, dionisíacas, lúdicas.
Sólo acciones placenteras, anarquistas, insumisas, rompen la lógica de subordinación que defienden los paladines del orden, situados a derecha o a izquierda, que muchas veces comparten los mismos espacios de lucha en los que nos encontramos, son profetas de libertades mutiladas, pregoneros de sus futuros puestos de privilegio, como administradores de la energía revolucionaria y creadora de sus compañeros.
Jamás recuperaremos nuestras vidas dentro de sus esquemas, recetas escatológicas de fraseología escolástica con aires de ciencia, profecías de nuevas dictaduras, de vanguardias, partido único, cárceles del pueblo y muy lejanos paraísos, alcanzados luego de habernos sometido a inhumanas humillaciones en nombre de sus ideales de supuesta justicia selectiva.
La poesía de la acción directa autónoma lúdica, llena de ironía y humor, afirma la realidad de la vida, no se compromete con ninguna estructura de poder, ni crea nuevas formas de dominación.
No pretende mártires, tan caros a las religiones cristianas y a la izquierda autoritaria, como modelos a imitar por sus devotos. Son el modelo del sacrificio del individuo por el dios, por la patria, por la revolución, por el partido, por la clase, por la causa. La inmolación del individuo en nombre de la alguna abstracción, por muy bella que se pretenda. Es la verdad religiosa o la moderna verdad secularizada, la razón de estado, impuesta al individuo, prescindible para ella. Lo supuestamente verdadero y eterno frente a lo contingente, lo frágil, lo mortal.
Hay que tener una enorme, obstinada e increíble fe en el futuro, para ser tan cínicos en el presente.
Saboteemos esta maquinaria que nos fagocita a diario, desde cualquier lugar que ocupemos en ella, perdamos el respeto a los representantes de su pretendida autoridad, escandalicemos a los puritanos profanando la verdad que sostiene la farsa, eliminemos los guardianes del orden, empezando por el policía que llevamos dentro. Desterremos para siempre la autorepresión que paraliza la voluntad y la encausa en la monotonía. Desbordemos los límites de la realidad con acciones imaginativas, provocativas y perturbadoras, de desobediencia civil que desafíen la castradora autoridad.
Este Gran Juego está destinado a la exaltación y catarsis de la vida, sea esta individual o colectiva, Juego que sólo a los individuos corresponde decidir sobre la forma de llevar a cabo, con entera libertad.
El sueño de una revolución que cambie el mundo es hermoso, pero mientras tanto el tiempo se consume y nos perdemos la alegría de estar vivos, primero nuestra vida, sin amos, sin roles, sin obligaciones, convertida en una la bella insurrección.
La única causa válida es la vida porque no exige el sacrificio personal, solo exige ser vivida libre, desbordante, intensa, placentera y arrogante.


¡Hasta la victoria siempre, patria o exilio!

"SOLEDAD ROSAS" por Mariana Enriquez y Massimo Eseverri

La chica que se fue turista y se convirtió en líder antisistema ganó lugar en los medios porque su historia es increíble, porque un suicidio siempre impacta y ¿porque se convertirá en icono rebelde para posters y remeras? Esa es la cuestión: opinan los jóvenes anarquistas argentinos, puntualizando diferencias y buscando una explicación para el fenómeno mediático-político que ha provocado esta otra Sole.




Hasta hace dos semanas, pocos sabían que existen personas que toman casas, que se hacen llamar “okupas” y que son parte de un movimiento que reivindica la propiedad como un derecho básico, desde hace más de 20 años. Y todo gracias al suicidio de María Soledad Rosas, una chica de 24 años, squatter y argentina que convulsionó a Italia, donde miles de manifestantes y compañeros protestaron por su encarcelamiento y luego le rindieron homenaje a su memoria. Las fotos de la chica rapada haciendo “fuck you” con sus manos esposadas y escoltada por carabinieri en las escaleras del Palacio de Justicia de Turín recorrieron el mundo.

En la Argentina, la cobertura de los medios fue exhaustiva y crece la sensación de que la expresión rebelde de María Soledad podría lucir bien en remeras o ser tema de futuras canciones. Porque su historia es ideal para el mito: una suerte de love story revolucionaria de fin de siglo, una hermosa casa tomada en Turín que alguna vez fue una morgue, una chica de clase media estudiante de hotelería en una universidad privada que en menos de tres meses se entrega a una causa, vive en comunidad y sigue una rigurosa dieta vegetariana de acuerdo a sus principios ecologistas. Y, por supuesto, el final trágico: la cárcel y el suicidio en una habitación solitaria, tres meses después de que su novio Edoardo, de 38 años, hiciera lo mismo en una prisión de alta seguridad. Perfecto.

El caso de María Soledad fue así promocionado como el “suicidio de una líder anarquista”, en una turbia y bastante poco seria asociación entre el movimiento libertario y los squatters. Pero una cosa no es condición necesaria para que exista la otra, y la okupación sería sólo un método que en algunos casos puede elegir (o no) una tendencia anarquista. En el país existen muchos grupos anarquistas y pocas okupaciones en el sentido europeo (donde es uno de los principales movimientos antagonistas al Estado). Varios de ellos se nuclean en la Biblioteca José Ingenieros (Villa Crespo) y en la Federación Libertaria Argentina (Constitución). Ellos tienen la palabra.

Hernán, que tiene 24 años, se ocupa del archivo de la José Ingenieros. Explica que “acá el ocupa no es el okupa con K como en Europa: no hay toda la carga ideológica o cultural de por medio, sino que las acciones se hacen por una necesidad concreta y urgente, la carencia de techo”. El militante recuerda el caso español, donde “se buscaba que las casas a ocupar fueran del Opus Dei o del Ayuntamiento o de la Iglesia. Cuando se venía el desalojo, los okupas no sólo defendían el espacio que estaban autogestionando, sino que también evidenciaban las contradicciones del sistema: el gobierno (o la Iglesia) prefería tener un espacio muerto antes que brindarlo a la comunidad. Así, okupar era también una forma de hacer política y difundirla. Otros pueden hacerlo a través de una manifestación o de un periódico. A pesar de que ya fue reventado por los medios, el caso de Rosario es paradigmático. Esos chicos le están metiendo vida a un lugar muerto”. Los jóvenes anarquistas que se juntan en la Federación Libertaria tienen una edad promedio de 20 años (uno de los más jóvenes, Ernesto, tiene 17) y creen que el tema de okupar o no tiene que ver con diferentes formas de entender el anarquismo. “Los de Rosario”, explica Maximiliano, estudiante de filosofía de 21 años, “creo que no son anarquistas. Es un galpón tomado por vegetarianos, un proyecto más artístico. No lo vemos mal porque no creemos que tengamos la verdad: la concepción de la libertad es la misma, pero nuestros medios son distintos. Nosotros somos revolucionarios, creemos que el cambio social debe ser la revolución. Ellos van más por la mano de espacios alternativos dentro del ámbito cultural, aunque no estoy muy seguro porque apenas nos contactamos. El grupo del que formamos parte es de inserción, pretende incidir en la sociedad para la revolución, lo nuestro es comunismo anárquico. Los squatters no son todos anarquistas”. Ernesto, el más chico, agrega que “no nos quedamos en eso de que no corten el arbolito. Trabajamos en barrios,facultades, sindicatos, con una formación horizontal, tratando de incidir. Y no queremos caer en el clientelismo o la solidaridad, ni tampoco en la vanguardia. Todo lo que hacemos en los barrios es algo que sale de la gente que vive ahí, algo espontáneo”.

La gente de la José Ingenieros recuerda okupaciones en la zona de Bernal y otros lugares, casi todas caídas por cuestiones internas. Aún funciona el Centro Cultural La Fábrica (en la zona de Once), en donde hasta hace poco estaba la Juventud de la Resistencia y que incluso en un momento fue ocupado por Quebracho. “Vos te vas a San Telmo, por ejemplo, o San Cristóbal, y hay un montón de casas ocupadas. El movimiento Okupa europeo apunta más a liberar zonas donde recrear una cultura, una filosofía de vida, una ideología”, precisan. Respecto de la ola que se levantó por el suicidio de Soledad, Hernán cree que “tanto fanzín y tanto periódico que llega de Europa que habla sobre el tema termina despertando acá el entusiasmo para hacer una okupación, pero aún sin la misma intensidad. En España, por ejemplo, a pesar de la reciente ola represiva, el tema sigue latente. La gran diferencia que no se puede olvidar es la diferencia en la legislación europea y nacional, y cuánto dominan de ella los ocupantes. Acá es una causa penal, mientras que en varios lugares de Europa es una causa civil. Tampoco hay acá una integración con el barrio, la gente no está acostumbrada a convivir con un squatt”.

El grupo de anarquistas que se junta en la FLA se enteró del arresto y el suicidio de María Soledad por los medios. “Sabíamos que había okupas, en Europa está lleno de casos: en Italia hay 200 presos squatters”, comenta Maximiliano. “Pero acá salió el tema porque Soledad era argentina, además de la historia con su compañero. No creo que esto sirva para que se conozca más el anarquismo. Ya va a pasar”. Karina, otra de las militantes, ve con cierta indiferencia la posibilidad de que “La Sole” sea carne de remera. “Una onda La reina de los squatters... no sé, el tema de los iconos no nos gusta. No me llega”. Les recuerda al Che Guevara, dicen. Y Ernesto sugiere que “sería bueno que fuera como un acto de protesta, de rebeldía, pero yo me preocuparía por la gente condenada a muerte, por los presos políticos. Lo que pasa es que se confunde todo. Los medios ponen líder anarquista, que es cualquiera. Un compañero nuestro que esta allá nos dijo que en Italia no tuvo tanta repercusión. Es algo de todos los días”. Roberto Guilera es uno de los anarquistas “grandes” que trabaja en la Biblioteca de la Federación y no le parece que sea para tanto. Cree que “se está haciendo demasiado alboroto por un grupo juvenil que ocupa casas, cuando al mismo tiempo se hacen medicamentos que matan gente, hay problemas de contaminación, y todo eso, que es mucho peor en dimensión, pasa como pasan todas las noticias. Es cruel la forma en que se toman estos temas, está lleno de sensacionalismo”. Y según su manera de ver las cosas: “Que se ocupe una casa no hace temblar la sociedad, que se dejen de joder”.



Soledad

La protesta se ejerce ante la sociedad, frente a todos aquellos en condiciones de escuchar un mensaje o ponderar una actitud. Es un gesto dirigido al espacio público. Supone un auditorio. Todas las consecuencias que se produzcan con posterioridad forman parte del acto originario. Hoy en día, la protesta no puede obviar los medios de comunicación. La resonancia mediática contribuye a generar reacciones de condescendencia y sentimentalismo por parte de muchos que no se conmoverían por otros acontecimientos. La imagen joven, tierna e inocente que muere en un trance de amor y libertad es capturada por la misma maquinaria de producción y circulación que prospera con Titanic. En la Argentina se suma cierta predilección morbosa por la muerte, que es tradición nuestra.

¿Qué sucedió en realidad? El espíritu contestatario no convoca a la técnica judicial para establecer las pruebas y los detalles. Sabe que el aparato del Estado, los dueños de las cosas y de las personas, y las leyes al servicio de todos ellos son inapelables de cualquier manera. Y la protesta se dirigía precisamente contra todos ellos, de modo que, producidas las consecuencias, sólo cabe recordar la fuente del mal, y no pedir justicia a quien la contradice en su esencia. La protesta se dirigía contra la imposibilidad de hablar en una sociedad que no hace otra cosa que hablar sin decir nada. Se dirigía contra las imposiciones de la técnica, frente a las cuales se presume imposible otra cosa que aguardar suplicantes como esclavos cada nuevo obsequio.

La “muerte de un anarquista” es accidental finalmente siempre, porque se la asume como riesgo desde que se decide protestar. Cómo y qué suceda depende ya de la suerte y de otras circunstancias secundarias frente a la prevalecencia del poder.

Lo que dicen los anarquistas es: protestar puede no tener éxito, pero es posible, es necesario, no vale la pena vivir de otra manera. Para los argentinos, para la propia Soledad, lo acontecido tiene también otra cara relacionada con la conversión intensa y vertiginosa que sufrió esa chica. En pocos meses pasó del primer mundo que alucina nuestra acomodada clase media, ese confort apoyado sobre cadáveres, pretencioso, módico y mezquino, al primer mundo real. La historia de Soledad expresa el tedio y la chatura que experimenta una juventud carente de ideales y de verdad, engendrada por una sociedad culpable que no puede hacerse cargo de un pasado sangriento. A Soledad se le abrieron los ojos acerca de un modelo impuesto entre nosotros sobre todo en lo que tiene de brutal. Se entregó de lleno a una mirada que desnuda desde atrás lo que para nuestra vida cotidiana se presenta desde la vidriera multicolor de los triunfos de la técnica y las delicias del consumo. ¡Qué pena que le haya costado la vida!


El origen de las okupaciones

Breve historia


Como lo explican los textos fundacionales de los creadores de los squatts (traducidos a diez idiomas luego del Congreso Internacional de Squatters en Hamburgo en diciembre de 1990), buscar un origen de las okupaciones puede llevar a décadas antes de la Revolución Francesa, y más atrás inclusive. La intención político-social de tales acciones (más importantes que la ocupación misma) tiene sus albores en las comunidades de provincia autogestionadas y solidarias que enfrentaron al desarrollo comercial y policial del Estado, unos diez o veinte años antes de la Revolución de 1789.

Las paradas de la historia squatter se ubican en los momentos ilustres del comunismo y el anarquismo (la liberación de espacios comunales, la abolición de derechos de privilegio), siempre arruinados por algunos revolucionarios que terminaban reimplantando las herramientas del poder centralizado (los impuestos, la policía y el dinero). Así es como al fin del feudalismo le sigue el Terror de la República, a la Comuna de París (un sistema creado por anarquistas y comunistas) la represión y la construcción de una nueva ciudad antidisturbios y a la Revolución Rusa de 1917, el totalitarismo del PC. Todos parecen concordar en que uno de los momentos en que más cerca se estuvo de un ideal libre sucedió antes de la Guerra Civil Española, cuando se logró colectivizar ciudades enteras. Lograr la independencia con respecto al Estado, vivir en un lugar que rompa el aislamiento y permita el intercambio sin dinero, la expresión o la lucha ecológica son metas permanentes de un ideal libertario. Los métodos para lograrlo (el uso o no de la violencia, qué y cuánto usar del sistema que nos rodea), en cambio, no parecen estar tan consensuados.

Frente a un fenómeno con más de tres décadas en Europa (que permite adivinar algún contacto con las comunidades hippies), en la Argentina existen innumerables asentamientos aunque pocos se han embanderado con el pabellón okupa. El caso de los galpones ferroviarios de Wheelright y España (Rosario) o el Centro Cultural Germinal en 7 y 43 (La Plata) son los que más se identifican con el movimiento, aunque también existen otros como los del Abasto (relacionados hasta el hartazgo con grupos políticos de izquierda), un bar y centro cultural en Costanera Sur o la casa ubicada en 69 y 1 (también en La Plata), donde vivía y ensayaba la banda liderada por Miguel Bru.



Resumen de los hechos

Quienes y por qué?

Esta historia de María Soledad Rosas, Edoardo Massaro y los arrestos a anarquistas en Italia empieza, en realidad, el 17 de septiembre de 1996: 300 carabinieri (la policía italiana) comenzaron un largo raid para encarcelar a casi todos los libertarios del país. Las órdenes provenían del juez Antonio Marini y los fiscales Ionta y Vigna, quienes pretendían asociar a los anarquistas y a los okupas o squatters (no todos son necesariamente libertarios) con una organización paramilitar ecoterrorista que se llaman Lobos Grises y que, según los squatters de Turín, ni siquiera existe. Los cargos a los detenidos (no se sabe exactamente cuántos cayeron aquella vez) van desde la asociación subversiva hasta asesinato y venta de armas: según el juez, muchos squatters serían encubridores de los grupos armados. Una de las principales acusaciones fue el sabotaje al TAV, un tren de alta velocidad de la compañía Val Sussa en 1996, además de atentados a varios canales de televisión.

María Soledad llegó a Italia en julio de 1997, en un viaje que le regalaron sus padres como premio por terminar la facultad, en donde cursó la carrera de hotelería. Era ecologista, vegetariana (incluso no comía derivados animales, ni leche ni queso, y practicaba urinoterapia, es decir, se tomaba su propio pis para purificarse), no usaba materiales plásticos ni aerosoles. En el norte de Italia conoció a Edoardo Massaro, “Baleno”, que le llevaba 11 años y ya vivía como squatter en Turín. Se enamoraron y juntos viajaron a España. Después de Navidad y de vuelta a la capital piamontesa, se instalaron en un “palazzo” abandonado. En ese barrio también funciona Radio Blackout, una emisora libre que se autoproclama defensora de “las ocupaciones, los centros sociales, las radios libres, el antiprohibicionismo, la nueva tecnología, las raves, los transexuales, los movimientos de liberación, las editoriales independientes, la buena cocina, la autogestión, los indios, la antipsiquiatría, los estados alterados, etc.” (el e-mail es blackout@ecn.org«MDNM»). Para entender la onda basta con echar un vistazo a la programación: un programa se llama “Ya basta”, y fundamentalmente se dedica a Chiapas y el EZLN, “TDK” pasa punk, ska, rap, reggae y raggamuffin, “Tuttosquat” es el programa de noticias de los okupas de Italia, “Crack” es de “confrontación antiimperialista”, y así también hay espacios para el jungle, los gays, los estudiantes y la música extrema. También transmitía desde allí el Comité de Defensa Anarquista en Italia, individuos que se ocupan de los militantes perseguidos y encarcelados: básicamente les conseguían abogados, recibían cartas, les prestaban plata y les mandaban libros. En este momento el Comité ha dejado de funcionar.

Ahí vivió Soledad hasta el 6 de marzo, cuando dos cuerpos especiales de carabinieri irrumpieron en los squatts buscando a Edoardo y Silvano Pelliseri, un amigo. Los arrestaron acusándolos del atentado al tren, y se la llevaron a ella también (en Italia, para hacer un allanamiento tiene que haber por lo menos tres personas en la casa). Al otro día, hubo una manifestación y disturbios en la calle, con más de 20 detenidos. Se retomaron los squatts y los okupas festejaron toda la noche.

Soledad ni siquiera estaba en Italia en el momento del atentado al tren y no parece haber pruebas concluyentes de que Silvano y Edoardo pertenecieran a un grupo armado. Según los okupas, se trataba de buscar un chivo expiatorio después de dos años de investigaciones infructuosas, y a esto han contribuido los medios masivos italianos que enseguida los bautizaron “ecoterroristas”. La noche del 29 de marzo, Baleno se suicidó en la cárcel. El 2 de abril se hizo el funeral: a través de la radio se le pidió a los medios y a la policía que no aparezcan. No hicieron caso y un periodista terminó herido. El 4 de abril, 8000 manifestantes apedrearon el Palacio de Justicia de Turín. Después del suicidio de Baleno, a Soledad se le concedió el arresto domiciliario en Benevagenna, en la comunidad terapéutica Bajo Los Puentes de Piamonte. Allí la visitó su hermana MaríaGabriela y su mamá Marta. La noche entre el 10 y el 11 de julio Soledad se suicidó, ahorcándose con una sábana. Silvano está detenido en la prisión de alta seguridad de Novara, donde cumple una huelga de hambre y sed para que se le conceda el arresto domiciliario, o al menos se lo informe de la fecha del juicio. El supuesto arsenal que se encontraba en la casa ocupada de Turín nunca fue mostrado al público. El jueves pasado, cuando las cenizas de María Soledad salieron de Italia, miles de manifestantes se acercaron al aeropuerto y allí hicieron 42 minutos de silencio. Los restos de la Sole son considerados por el Estado italiano como de “alto riesgo”. Tienen miedo a las represalias y/o acciones de sus compañeros.


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LA CARTA
Apenas conoció la noticia de la muerte de su compañero Eduardo, Soledad escribió esta carta que hoy se puede encontrar en Internet, en el sitio de la Comisión de Defensa Anarquista.

Compañeros y compañeras: La rabia me domina en este momento. Siempre he pensado que cada uno es responsable por sus actos, pero esta vez hay culpables y los quiero mencionar en voz alta, son aquellos que mataron a Edo: el Estado, los jueces, los abogados, la prensa, el T.A.V., la policía, las leyes, las reglas y toda la sociedad de esclavos que acepta este sistema.

Siempre luchamos contra esta dominación y es por ello que hemos terminado en la cárcel. La cárcel es un lugar de tortura física y psíquica, aquí no se dispone de absolutamente nada, no se puede decidir a qué hora levantarse, qué comer, ni con quién hablar, ni con quién encontrarse, ni a qué hora ver el sol. Para todo hace falta hacer una “solicitud”, hasta para leer un libro. Ruido de llaves y cerraduras que se abren y se cierran, voces que no dicen nada, voces cuyo eco se escuchan en los pasillos fríos, zapatos de goma que no hacen ruido y una linterna que en los momentos menos pensados está ahí para controlar tu sueño, correo controlado, la palabra prohibida. Todo un caos, todo un infierno, todo la muerte.

Así es como te matan día a día, despacio pero seguro para hacerte sentir más dolor. Por eso Edo ha decidido terminar abruptamente con este dolor infernal. Al menos él se permitió tener un último gesto de mínima libertad, de decidir él mismo cuándo terminar con esta tortura.

Entre tanto, me castigan a mí y me ponen en incomunicación. Eso significa no sólo no ver a nadie sino tampoco recibir ningún tipo de información, no tener una frazada para taparse. Ellos tienen miedo de que yo me suicide. El mío es un aislamiento cautelar, lo hacen para “salvaguardarme”, y así no tener que asumir la responsabilidad si yo decidiera también ponerle fin a esta tortura.

No me dejan llorar en paz, no me dejan tener un último encuentro con mi Baleno. Veinticuatro horas al día, un agente me custodia a cinco metros de distancia.

Después de lo que pasó, los políticos del partido verde que vinieron para darme su pésame y para tranquilizarme no se les ocurrió nada mejor que decirme que “ahora seguramente todo se va a resolver más rápido, ahora todos van a seguir con más atención el proceso y pronto te darán arresto domiciliario”.Después de este discurso me quedé sin palabras, estaba sorprendida, pero pude preguntarles si se necesita de la muerte de una persona para conmover a un pedazo de mierda, en este caso el juez.

Insisto, en la cárcel ya mataron a otros y hoy mataron a Edo, estos terroristas con licencia para matar.

Voy a buscar la fuerza de alguna parte, no sé de dónde, sinceramente ya no tengo ganas pero tengo que seguir, lo hago por mi dignidad y en nombre de Edo. Lo único que me tranquiliza es saber que Edo ya no sufre más. Protesto, protesto con mucha rabia y mucho dolor.

Sole

P.D.: Si el hecho de encarcelar a una persona es un castigo, entonces a mi ya me castigaron con el asesinato de Edo. Hoy empecé la huelga de hambre. Quiero mi libertad y la destrucción de toda esta institución carcelaria. La condena la voy a pagar todos los días de mi vida.

jueves, 28 de febrero de 2008

"Transformación social y creación cultural*" por Cornelios Castoriadis

I have weighed these times, and found them wanting.


Hasta donde se sabe, los genes humanos no han sufrido deterioro, por lo menos hasta ahora. Pero sabemos que las “culturas”, las sociedades, son mortales. Se trata de una muerte que no es general ni necesariamente instantánea. Su relación con una nueva vida, de la que puede ser condición, es un enigma siempre singular. La “decadencia de Occidente” es un tema antiguo, y en el más profundo de los sentidos, es falso. Este eslogan también quiso encubrir las potencialidades de un mundo nuevo que la descomposición de “Occidente” plantea y libera; quiso esconder, en todo caso, el problema de este mundo y sofocar el hacer político con una metáfora botánica. No intentamos postular que esta flor, como las otras, se marchitará, se marchita o se marchitó.
Intentamos comprender qué es lo que muere en este mundo histórico social, cómo muere y, de ser posible, por qué. También intentamos encontrar qué es lo que, quizás, está naciendo.
Ni la primera ni la segunda parte de esta reflexión son gratuitas, neutras o desinteresadas. La cuestión de la “cultura” se enfoca aquí como una dimensión del problema político; y perfectamente puede decirse que el problema político es un componente de la cuestión de la cultura en el sentido más amplio. (Por política, claro está, no me refiero a la profesión del señor Nixon, ni a las elecciones municipales. El problema político es el problema de la institución global de la sociedad.)
La reflexión no puede ser más “anticientífica”. El autor no movilizó un ejército de asistentes, ni pasó decenas de horas frente a la computadora para establecer científicamente lo que todo el mundo ya conoce de antemano: por ejemplo, que a los conciertos de la música llamada seria sólo asisten ciertas categorías socio-profesionales de la población. También es una reflexión llena de trampas y de riesgos: estamos sumergidos en este mundo -y tratamos de comprenderlo e incluso de evaluarlo-. Evidentemente, es el autor quien habla. ¿En nombre de qué? En nombre, precisamente, de ser parte integrante, de ser individuo participante de este mundo; en nombre de lo mismo por lo que se autoriza a expresar sus opiniones políticas, a escoger lo que combate y lo que sostiene en la vida social de la época.
Lo que está muriendo hoy, en todo caso, lo que se cuestiona profundamente, es la cultura “occidental”. Cultura capitalista, cultura de la sociedad capitalista, pero que supera ampliamente este régimen histórico-social, pues comprende todo lo que éste ha querido y podido retomar de aquello que lo ha precedido, y muy particularmente en el
segmento “greco-occidental” de la historia universal. Esto muere como conjunto de normas y de valores, como formas de socialización y de vida cultural, como tipo histórico-social de individuos, como significado de la relación de la colectividad consigo misma, con aquellos que la componen, con el tiempo y con sus propias obras.
Lo que está naciendo, difícil, fragmentaria y contradictoriamente, desde hace más de dos siglos, es el proyecto de una nueva sociedad, el proyecto de autonomía social e individual. Proyecto que es una creación política en sentido profundo, y cuyas tentativas de realización, desviadas o interrumpidas, ya han formado la historia moderna. (Son totalmente ilógicos los que a partir de estas desviaciones o
interrupciones quieren concluir que el proyecto de una sociedad autónoma es irrealizable. No he tenido noticias de que la democracia haya sido desviada de sus fines bajo el despotismo asiático, ni de que las revoluciones obreras de los Bororo hayan degenerado.)
Revoluciones democráticas, luchas obreras, movimientos de mujeres, de jóvenes, de minorías “culturales”, étnicas, regionales son pruebas de la emergencia y la vida continuada de este proyecto de autonomía. La cuestión de su porvenir y de su “cumplimiento” -la cuestión de la transformación social en un sentido radical- queda evidentemente abierta. Pero también queda abierta o, mejor dicho, debe ser nuevamente planteada una cuestión nada original, por cierto, que no obstante es redescubierta regularmente por los modos de pensamiento heredados, aun cuando pretenden ser “revolucionarios”: la cuestión de la creación cultural en sentido estricto, la aparente disociación entre el proyecto político de autonomía y un contenido cultural; las consecuencias, pero sobre todo los presupuestos culturales de una transformación radical de la sociedad. Las páginas que siguen quieren elucidar, parcial y fragmentariamente, esta problemática. Considero aquí el término cultura en una acepción intermedia entre su significado habitual en francés (las “obras del espíritu” y el acceso del individuo a ellas) y su sentido dentro de la antropología estadounidense (que cubre la totalidad de la institución de la sociedad, todo aquello que diferencia y opone sociedad, por una parte, y animalidad y naturaleza, por la otra). Entiendo aquí por cultura todo lo que supera, en la institución de una sociedad, la dimensión conjuntista identitaria (funcional-instrumental) y que los individuos de esa sociedad invisten positivamente como “valor” en el sentido más general del término: en definitiva, la paideia de los griegos. Como su nombre lo indica, la paideia contiene también indisociablemente los procedimientos instituidos por medio de los cuales el ser humano, durante su fabricación social como individuo, es conducido a reconocer y a investir positivamente los valores de la sociedad. Estos valores no son dados por una instancia externa, ni descubiertos por la sociedad en sus yacimientos naturales o en el cielo de la Razón. Son creados por cada sociedad considerada, como núcleos de su institución, referencias últimas e irreductibles de la significancia, polos de orientación del hacer y del representar sociales. Por lo tanto, es imposible hablar de transformación social sin afrontar la cuestión de la cultura en este sentido -y de hecho, la afrontamos y “respondemos” a ella hagamos lo que hagamos-. (Así, en Rusia, después de octubre de 1917, la aberración relativa del Proletkult fue aplastada por la aberración absoluta de la asimilación de la cultura capitalista -y éste ha sido uno de los componentes de la constitución del capitalismo burocrático total y totalitario sobre las ruinas de la revolución-.)
Podemos explicitar de manera más específica la relación íntima entre la creación cultural y la problemática social y política de nuestro tiempo. Podemos hacerlo mediante ciertas interrogaciones, y lo que éstas presuponen, implican o traen aparejado (como constataciones de hecho, aunque sean discutibles, o como articulaciones de sentido):
• En un sentido, el proyecto de una sociedad autónoma (tanto como la simple idea de un individuo autónomo) ¿no es “formal” o “kantiano”, en tanto que parece no afirmar como valor más que la autonomía en sí misma? Más precisamente: ¿puede una sociedad “querer” ser autónoma por ser autónoma? O incluso: autogobernarse -sí, pero ¿para hacer qué cosa?-. La mayoría de las veces, la respuesta tradicional es: para satisfacer mejor las necesidades. La contestación a esta respuesta es: ¿cuáles necesidades? Cuando no existe el riesgo de morirse de hambre, ¿qué es vivir?

• Una sociedad autónoma podría “realizar mejor” los valores –o “realizar otros valores” (se sobreentiende: mejores)-; ¿pero cuáles? ¿Y qué son valores mejores? ¿Cómo evaluar los valores? Interrogaciones que adquieren un sentido pleno a partir de esta otra pregunta “de hecho”: ¿aún existen valores en la sociedad contemporánea? ¿Se puede hablar todavía, como Max Weber, de conflicto de valores, de “combate de dioses”? ¿O hay, antes bien, un hundimiento gradual de la creación cultural y -afirmación que, aunque sea un lugar común, no es necesariamente falsa- descomposición de valores?

• Sería imposible, por cierto, decir que la sociedad contemporánea es una “sociedad sin valores” (o “sin cultura”). Una sociedad sin valores es simplemente inconcebible. Hay, evidentemente, polos de orientación del hacer social de los individuos y finalidades a las cuales el funcionamiento de la sociedad instituida está sometido. Por lo tanto, hay valores en el sentido transhistóricamente neutro y abstracto indicado más arriba (en el sentido en que, para una tribu de cazadores de cabezas, matar es un valor sin el cual esa tribu no sería lo que es). Pero estos “valores” de la sociedad instituida contemporánea parecen y son efectivamente incompatibles con –o contrarios a- lo que exigiría la institución de una sociedad autónoma. Si el hacer de los individuos está orientado esencialmente hacia la maximización antagónica del consumo, del poder, de la posición social y del prestigio (únicos objetos de investidura que hoy son socialmente pertinentes); si el funcionamiento social está sometido a la significación imaginaria de la expansión ilimitada del control “racional” (técnica, ciencia, producción, organización, como fines en sí mismos); si esta expansión es a la vez vana, vacía e intrínsecamente contradictoria, como visiblemente lo es, y si los humanos no están obligados a servirla más que por medio de la puesta en práctica, el desarrollo y la utilización socialmente eficaz de móviles esencialmente “egoístas”, en un modo de socialización donde cooperación y comunidad no son consideradas y no existen sino bajo el punto de vista instrumental y utilitario; en resumidas cuentas, si la única razón por la cual no nos matamos entre nosotros cuando nos conviene es el miedo a la sanción penal, entonces, no solamente no puede ser cuestión de decir que una nueva sociedad podría “realizar mejor” valores ya establecidos, incontestables, aceptados por todos, sino que es necesario ver claramente que su instauración presupondría la destrucción radical de los “valores” contemporáneos, y una nueva creación cultural concomitante con una transformación inmensa de las estructuras psíquicas y mentales
de los individuos socializados.
No me parece que el hecho de que la instauración de una sociedad autónoma exija la destrucción de los “valores” que orientan actualmente el hacer individual y social (consumo, poder, posición, prestigio - expansión ilimitada del control “racional”-) requiera una discusión particular. Lo que habría que discutir aquí es el hecho de saber en qué medida la destrucción o el desgaste de estos “valores” ha avanzado, y en qué medida los nuevos estilos de comportamiento que se observan, sin duda fragmentaria y transitoriamente, en los individuos y en los grupos (especialmente de jóvenes) son anunciadores de nuevas orientaciones y de nuevos modos de socialización. No abordaré aquí este problema capital e inmensamente difícil.
Pero el término “destrucción de valores” puede chocar, y parecer inadmisible, al tratarse de la “cultura” en el sentido más específico ymás restringido: “obras del espíritu” y su relación con la vida social efectiva. Es evidente que no propongo bombardear los museos ni quemar las bibliotecas. Mi tesis, antes bien, es que la destrucción de la cultura, en este sentido específico y restringido, ya se está produciendo en gran medida en la sociedad contemporánea, que las “obras del espíritu” ya han sido ampliamente transformadas en ornamentos o monumentos funerarios, que sólo una transformación radical de la sociedad podrá hacer del pasado otra cosa que no sea un cementerio visitado ritualmente, inútilmente y cada vez con menor frecuencia por algunos parientes maníacos y desconsolados.
La destrucción de la cultura existente (incluyendo el pasado) ya está ocurriendo, en la misma medida en que la creación cultural de la sociedad instituida está desplomándose. Allí donde no hay presente, tampoco hay pasado. El periodismo contemporáneo inventa cada trimestre un nuevo genio y una nueva “revolución” en tal o cual campo.
Son esfuerzos comerciales eficaces para que funcione la industria cultural, pero incapaces de ocultar el hecho flagrante: en una primera aproximación, la cultura contemporánea es inexistente. Cuando una época no tiene grandes hombres, los inventa. ¿Qué otra cosa ocurre actualmente en los diferentes campos del “espíritu”? Se pretende hacer revoluciones copiando e imitando mediocremente -también por mediode la ignorancia de un público hipercivilizado y neoanalfabeto- los últimos grandes momentos creadores de la cultura occidental, o sea, lo que se hizo hace más de medio siglo (entre 1900 y 1925-1930). Schönberg, Webern, Berg ya habían creado la música atonal y serial antes de 1914. Entre los admiradores de la pintura abstracta, ¿cuántos conocen las fechas de nacimiento de Kandinsky (1866), y de Mondrian (1872)? En 1920, el dadaísmo y el surrealismo ya habían aparecido. ¿Qué novelista podríamos agregar a la enumeración: Proust, Kafka, Joyce…? El París contemporáneo, cuyo provincianismo sólo es comparable con su presuntuosa arrogancia, aplaudió ruidosamente a los audaces escenógrafos que copiaron con audacia a los grandes innovadores de 1920: Reinhardt, Meyerhold, Piscator, etc. Al mirar las producciones de la arquitectura contemporánea encontramos un consuelo: es el de pensar que, si no se derrumban solas en treinta años, serán demolidas de todos modos por obsoletas. Y todas estas mercancías son vendidas en nombre de la “modernidad” -mientras que
la verdadera modernidad ya ha cumplido tres cuartos de siglo-.
Por cierto, aún hay obras intensas que aparecen aquí y allí. Pero yo estoy hablando del balance general de medio siglo. Por cierto, también están el jazz y el cine. ¿Están o estaban? El jazz, esa gran creación popular y culta a la vez, parece haber agotado su ciclo de vida ya a principios de la década de 1960. El cine presenta otras cuestiones que no puedo abordar aquí.
Juicios arbitrarios y subjetivos. Es cierto. Propongo simplemente al lector la siguiente experiencia mental: que se imagine a sí mismo conversando con los más célebres y celebrados creadores contemporáneos y les haga esta pregunta: ¿se consideran ustedes, sinceramente, a la altura de Bach, Mozart, Beethoven o Wagner, de Jan van Eyck, Velázquez, Rembrandt o Picasso, de Brunelleschi, Miguel Ángel o Franck Lloyd Wright, de Shakespeare, Rimbaud, Kafka o Rilke?
Y que imagine su reacción si el interrogado respondiera: sí.
Dejemos de lado la Antigüedad, la Edad Media, las culturas extraeuropeas, y hagamos la pregunta de otro modo. Desde 1400 hasta 1925, en un universo mucho menos poblado e infinitamente menos “civilizado” y “alfabetizado” que el nuestro (de hecho: apenas en una decena de países de Europa, cuya población total era todavía del orden de los 100 millones a principios del siglo XIX), encontramos un genio creador de primera magnitud por lustro. Y he aquí, desde hace alrededor de cincuenta años, un universo de 3 o 4 mil millones de humanos, con una facilidad de acceso sin precedentes a lo que habría podido fecundar e instrumentar, aparentemente, las disposiciones naturales de los individuos -prensa, libros, radio, televisión, etc.-, que sólo ha producido un número ínfimo de obras de las cuales podría pensarse que, en cincuenta años, serán señaladas como obras mayores.
Por cierto, la época no podría aceptar este hecho. Por esta razón, no sólo inventa sus genios ficticios, sino que ha innovado en otro campo: destruyó la función crítica. Lo que se presenta como crítica en el mundo contemporáneo es la promoción comercial -lo que está totalmente justificado si se considera la naturaleza de la producción que se trata de vender-. En el campo de la producción industrial propiamente dicha, los consumidores finalmente han empezado a reaccionar, pues las calidades de los productos, mal que bien, son objetivables y medibles.
Pero, ¿cómo conseguir un Ralph Nader de la literatura, de la pintura o de los productos de la Ideología francesa? La crítica promocional –la única que subsiste- continúa ejerciendo, además, una función de discriminación. Eleva por las nubes cualquier cosa producida según la moda de la temporada y, en cuanto al resto, no desaprueba, sino quecalla y entierra en silencio. Como la crítica se ha criado en el culto de la “vanguardia”, como cree haber aprendido que casi siempre las grandes obras comenzaron siendo incomprensibles e inaceptables, y como su calificación profesional principal consiste en la ausencia de juicio personal, nunca se atreve a criticar. Lo que se le presenta cae de inmediato bajo alguna de estas dos categorías: o bien es un incomprensible ya aceptado y adulado -entonces lo elogiará-, o bien es un incomprensible nuevo -entonces callará por miedo a equivocarse en un sentido o en otro-. El oficio del crítico contemporáneo es idéntico al del corredor de bolsa, tan bien definido por Keynes: adivinar lo que la opinión media piensa que la opinión media pensará.
Estas cuestiones no se presentan exclusivamente en relación con el “arte”; se refieren también a la creación intelectual en sentido restringido. Aquí sólo podemos rozar el tema mediante algunos signos de interrogación. El desarrollo científico-técnico continúa incontestablemente, incluso tal vez se acelera en cierto sentido. ¿Pero supera lo que podría llamarse la aplicación y la elaboración de las consecuencias de grandes ideas ya adquiridas? Hay físicos queestiman que la gran época creadora de la física moderna ha quedado atrás -entre 1900 y 1930-. ¿No podría decirse que constatamos, también en este campo, mutatis mutandis, la misma oposición que en el conjunto de la civilización contemporánea entre un despliegue cada vez más amplio de la producción -en el sentido de la repetición (estricta o amplia), de la fabricación, de la implementación, de la elaboración, de la deducción amplificada de las consecuencias- y la involución de lacreación, el agotamiento de la aparición de grandes esquemas representativos imaginarios nuevos (como lo fueron las intuicionesgerminales de Planck, de Einstein, de Heisenberg) que han permitido diferentes comprensiones del mundo? Y en cuanto al pensamiento propiamente dicho, ¿no es legítimo preguntarse por qué, en todo caso después de Heidegger pero ya con él, éste se vuelve cada vez más interpretación, interpretación que parece además degenerar hacia el comentario y el comentario del comentario? Ni siquiera es que se habla interminablemente de Freud, de Nietzsche y de Marx; se habla cada vez menos de ellos, se habla de lo que se ha dicho de ellos, se comparan “lecturas” y las lecturas de las lecturas.


* en Le contenu du socialisme, París, UGE, col. 10/18, 1979, pp. 413-439.>

"Argentina, 1976" por C. E. LIDA, H. CRESPO Y P. YANKELEVICH


En marzo de 2006, dos instituciones que fueron pioneras en recibir a
los exiliados sudamericanos, la Universidad Nacional y el Colegio de
México, unieron esfuerzos para organizar una conmemoración con
intelectuales y académicos del exilio argentino. De ese acto surgió la
idea de preparar en El Colegio un volumen que reuniera trabajos que
reflexionaran con el mayor rigor posible sobre la dictadura (1976-1983),
sus orígenes y desarrollo ante la obligada afirmación de respeto a los
derechos humanos, el juicio y castigo de los responsables de los
crímenes cometidos y, con ello, el anhelado fin de la impunidad. No se
trataba de hacer una compilación exhaustiva, sino de realizar un primer
acercamiento a temas y problemas que se pusieron de manifiesto en
esos años, sobre los cuales fuera necesaria mayor reflexión
historiográfica, aun a sabiendas de que el repertorio sería incompleto,
por más que desde el comienzo hayamos intentado ampliarlo.
Dar cuenta del golpe de Estado de 1976 obliga a revisar un proceso
de profundos cambios en la sociedad argentina desarrollados desde la
caída en septiembre de 1955 del segundo gobierno del general Juan
Domingo Perón. La proscripción política del peronismo a lo largo de las
casi dos décadas siguientes, la puesta en práctica de políticas
económicas y sociales de corte regresivo, la debilidad y el quiebre de
un andamiaje institucional democrático incapaz de contener y procesar
reclamos sociales, económicos y políticos, y la permanente presencia
del poder militar como garantía de un sistema fundado en la exclusión
de los sectores mayoritarios de la sociedad argentina se convirtió en el
caldo de cultivo de un proceso de radicalización y violencia fácilmente
reconocible desde finales de los años sesenta y comienzos de la
siguiente década.
Radicalización ideológica, violencia política y sucesivas crisis
económicas y sociales fueron el común denominador en la antesala del
golpe de 1976. Por una parte, la izquierda se diversificó al romper con
su matriz tradicional de cuño soviético y se expandió en una diversidad
de opciones armadas y no armadas. Las primeras consiguieron articular
sectores obreros y estudiantiles que en más de una región interpelaron
un statu quo nutrido de partidos tradicionales, líderes de un peronismo
siempre dispuesto a conciliar con los poderes de facto, altos mandos de
las Fuerzas Armadas y la jerarquía eclesiástica. Por otro lado, la
guerrilla urbana se convirtió en una opción que en poco menos de un
lustro demostró una capacidad operativa que atemorizó a las fuerzas
conservadoras al tiempo que alentó proyectos revolucionarios de
creciente penetración en sectores medios y populares de la sociedad
argentina.
Esta radicalización se incubó en un ambiente de creciente
derechización de los sectores conservadores argentinos. La “doctrina
de seguridad nacional” convirtió en “subversivos” a todo aquel que
impugnara el orden imperante y nutrió las acciones de una
“contrainsurgencia” que no tardó en mostrar su rostro criminal a través
de fusilamientos, torturas y encarcelamiento de opositores. El golpe de
Estado que en 1966 clausuró la corta experiencia constitucional del
presidente Arturo Illia, iniciada en 1963; la sublevación popular de 1969
en Córdoba, que signó la suerte del dictador Juan C. Onganía; el
ascenso del llamado sindicalismo “clasista” y el aumento de las
operaciones armadas de la guerrilla urbana jalonaron un proceso donde
sectores significativos de la sociedad comenzaron a apostar por
proyectos políticos de cuño revolucionario.
En marzo de 1973, con el triunfo del peronismo y el breve gobierno
de Héctor J. Cámpora, cristalizaron buena parte de estas expectativas
de cambio, pero también tensaron hasta el límite el heterogéneo y
contradictorio movimiento peronista que se abanderó tras la figura de
un líder que, tras dieciocho años de exilio, volvió a ocupar la
presidencia en octubre de aquel mismo año. Perón, en los escasos
nueve meses de gobierno que antecedieron a su muerte, fue incapaz
de contener el violento resquebrajamiento de la formación política que
había fundado tres décadas antes. La represión desde las derechas
peronistas contra las corrientes de la propia izquierda -líderes políticos,
sindicales, profesores universitarios, profesionales, artistas, gente del
periodismo y la cultura en general- fue ejercida desde el propio aparato
estatal a través de comandos paramilitares orquestados y financiados
por secretarías de Estado y por funcionarios del gobierno que presidía
Isabel Martínez de Perón. A su vez, las organizaciones guerrilleras
incrementaron sus acciones y golpearon con violencia objetivos civiles y
militares.
Al promediar los años setenta una espiral de violencia política se
desplegó sobre Argentina. Ante una situación cada vez más crítica, los
partidos tradicionales nada pudieron hacer desde un Congreso que
terminó apostando por las Fuerzas Armadas como el supuesto guardián
de una gobernabilidad cada día menos democrática. Los últimos meses
del gobierno de Isabelita transcurrieron bajo la declaratoria de Estado
de sitio y con un ejército habilitado constitucionalmente para combatir la
insurgencia armada y la movilización popular. En marzo de 1976 el
deterioro del gobierno alcanzó su límite, produciéndose entonces el
último golpe de Estado en Argentina.
Entender la especificidad de esta experiencia obliga a considerar la
naturaleza y magnitud de una política represiva que no reconoce
antecedentes en la historia nacional. Una política de aniquilación del
“enemigo interno” fundamentada en miles de asesinatos, torturas,
secuestros y desapariciones. Erradicar la “subversión” fue parte de una
estrategia -diseñada incluso a nivel continental con la llamada
“Operación Cóndor”-, con el pretexto de “refundar” una nación que por
obra del comunismo había abandonado los valores occidentales y
cristianos. Erradicar la “subversión” significó eliminar todo pensamiento
y toda acción tendiente al libre ejercicio de la crítica. El terrorismo de
Estado y sus secuelas de crímenes imprimen perfiles particulares al
régimen militar que encabezó el general Jorge R. Videla. Además, esta
política de exterminio fue el soporte para otro proyecto de largo plazo
compartido con grandes intereses financieros nacionales e
internacionales, particularmente norteamericanos: la completa
restructuración del modelo socioeconómico por medio de la puesta
en marcha de políticas de apertura económica y de privatización de los
bienes de la nación, cuyas consecuencias no han dejado condicionar el
rumbo del proceso político argentino hasta nuestros días.
Al cabo de tres décadas, el golpe de Estado de 1976 sigue hiriendo la
conciencia de millones de argentinos. Seguir el derrotero de esa herida
significa internarse en una senda zigzagueante, con avances y
retrocesos notables. El juicio a las juntas militares en el primer trecho
del gobierno de Raúl Alfonsín se destaca como el más importante
esfuerzo por reconstruir un tejido social horadado por crímenes atroces.
Al promediar los años ochenta, la valentía de las Madres y las Abuelas
de Plaza de Mayo parecía encontrar eco en aquellos procesos
judiciales; sin embargo, el reclamo social expresado en la consigna
“juicio y castigo a los culpables” no pudo detener las presiones y
amenazas militares que condujeron, primero, durante el mandato de
Alfonsín, a las leyes de Obediencia Debida y de Punto Final y, luego, a
los decretos de indulto firmados por el entonces presidente Carlos
Menem.
En la última década del siglo XX se desplegó una cortina de
impunidad que desde el gobierno de Menem apostó al olvido de los
crímenes cometidos. A la vez, la Argentina transitó por un espejismo.
Una década de estabilidad financiera pareció convencer a no pocos de
que la nación se aproximaba al mundo desarrollado, sin advertir el alto
costo, no sólo en el terreno de la economía y las finanzas, sino también
en lo social y en el terreno de la política, donde la mendacidad
entronizada en la jerarquía gubernamental minó una frágil
institucionalidad democrática. La ilusión tocó fin en 2001, cuando la más
profunda crisis financiera en la historia nacional cimbró a un país
debilitado por fuertes dosis de corrupción privatizadora.
Desde entonces el rostro oculto de una nación empobrecida asumió
un nuevo protagonismo. En las movilizaciones contra la miseria y el
despojo volvió a emerger con renovados bríos el antiguo reclamo de
“juicio y castigo a los culpables”. La derogación de una legislación que
exculpó a los criminales fue el primer paso hacia inaugurar una política
encaminada a castigar a los jerarcas militares y a sus cómplices. Para
estos asesinos la Argentina ha dejado de ser un lugar seguro, alejado
de la justicia internacional que desde hacía años los reclamaba en
tribunales en España, Francia, Italia y Alemania. Sin embargo, la
Argentina resultó no ser, tampoco, un lugar seguro para los
sobrevivientes y testigos en los juicios en curso. La desaparición en
2006 de Julio López, cuyo testimonio resultó fundamental para
condenar a prisión perpetua a un ex policía acusado de tortura y
asesinato, es una muestra evidente de la permanencia de fuerzas
criminales dispuestas a intimidar y asesinar para evitar el merecido
castigo.
A treinta años de la instauración de la dictadura y a poco más de dos
décadas del regreso al orden constitucional, sectores mayoritarios de la
sociedad argentina hoy parecen convencidos de que el imperio de la
justicia es la única garantía para la construcción de una sociedad
democrática. Esto se traduce en la necesidad imprescindible de
enjuiciar y castigar a todos los criminales, pero también de desentrañar
las redes de complicidad que unieron a jerarcas militares, eclesiásticos,
medios de comunicación, ex jueces, sectores del empresariado y de los
partidos políticos tradicionales. A la vez, desde la izquierda ya se
escuchan voces de autocrítica ante estrategias que alimentaron altos
niveles de violencia que con sus llamados a la lucha armada terminó
clausurando opciones y debates políticos.
Si tenemos en cuenta que hoy más de la mitad de los argentinos no
había nacido cuando se produjo el golpe de Estado, el esfuerzo por
mantener vivo el recuerdo de los crímenes garantiza la vigencia del
reclamo por que impere la justicia. En este sentido, el fortalecimiento de
la memoria significa un eficaz antídoto contra la práctica desenfadada y
abierta del terror de Estado que las Fuerzas Armadas argentinas y sus
cómplices instauraron aquel 24 de marzo de 1976.
De estos temas y sus consecuencias tratan los textos que los lectores
tienen en sus manos. El libro contiene once colaboraciones sobre
diversos problemas y temas vinculados con la dictadura, sus causas y
sus consecuencias, preparadas por diversos especialistas.
Naturalmente, no se trata de presentar un panorama completo, sino de
explorar algunos aspectos importantes del complejo desarrollo
argentino en las más de tres décadas que nos preceden.
Los ensayos de Carlos Altamirano y Nora Rabotnikof son sendas
reflexiones sobre la memoria y la historia que abren y cierran,
respectivamente, el volumen. Altamirano propone una revisión histórica
rigurosa y una reflexión crítica de, al menos, cuatro problemas. Se
trataría de reexaminar “la teoría de los dos demonios”, que invoca que
la violencia de unos fue una respuesta justificada ante la de otros; la
limitación pública de la ley para enjuiciar a los autores de todo exceso;
la escasa autocrítica de los actores sobre su responsabilidad en la
escalada de la violencia revolucionaria y la represiva, y, finalmente, la
necesidad de extraer la memoria del ámbito individual, privado, y forjar
una memoria pública que fomente la comprensión y la revisión
sistemática y crítica del pasado reciente. Por su parte, Nora Rabotnikof,
desde su exilio mexicano, analiza con mirada crítica la abundante
producción memorialística en la Argentina y la relación entre memoria y
política en dos vertientes: las “memorias de la política” y las “políticas
de la memoria”. Esto conlleva distinguir entre la elaboración histórica
del pasado y el uso político público, discursivo -institucional o no-, de la
supuesta memoria de lo acaecido y restituir en el marco de los
derechos humanos un discurso ético institucional y recuperando la
memoria de otros pasados. El complejo entramado de la memoria ha
permitido romper complicidades y silencios y, nolens volens, a entender
y a reflexionar más sobre el pasado argentino.
Un tercer ensayo, el de Pilar Calveiro, escrito desde la experiencia,
retoma un tema que la autora ha desarrollado en otras páginas: el de
los campos de concentración como instituciones creadas por el Estado
entre 1976 y 1980. Al examinar estos centros de aniquilación de cerca
de treinta mil hombres y mujeres, Calveiro demuestra con minuciosidad
su funcionamiento, la organización, el terror y otros mecanismos
represivos en esos campos. Que éstos estuvieron en manos de las
Fuerzas Armadas o de las policiales, explica la autora, contribuyó a que
los campos funcionaran como “una maquinaria aparentemente
autónoma”, aunque no desconocida por diversos sectores sociales cuya
complicidad y responsabilidad resultan innegables.
El resto de los textos son estudios monográficos sobre temas y
momentos precisos. Un primer grupo enfoca la efervescencia política y
las movilizaciones obreras y populares en los años previos a la
dictadura. Liliana De Riz se centra en el periodo de 1973 a 1976, es
decir, durante las presidencias de Héctor Cámpora (mayo a octubre de
1973), Juan Perón (octubre de 1973 a junio de 1974) e Isabel Perón
(julio de 1974 a marzo de 1976), y analiza con particular atención la
crisis del peronismo y la actuación de los grupos armados, tanto
Montoneros como los instrumentados desde el poder como la Alianza
Anticomunista Argentina (la Triple A). Mónica B. Gordillo, por su parte,
estudia la movilización obrera en dos regiones industriales, Córdoba y
Santa Fe, a partir de las luchas obreras de 1969, la radicalización
sindical independiente y su eventual confrontación entre 1973 y 1976
con el sindicalismo peronista, hasta su decapitación a partir del golpe
militar de ese año. Daniel Campione examina tres partidos de la
izquierda marxista no guerrillera durante el mismo periodo, aunque para
ello se remonta a la década previa. Señala la estrategia por vincularse
con los sectores obreros y su confrontación con el sindicalismo
peronista, y el eventual fracaso en convertirse en una opción amplia
ante el peronismo de izquierda y la vía armada. A su vez, Gustavo
Morello explora el surgimiento de las izquierdas católicas posconciliares
aglutinadas alrededor de la revista Cristianismo y Revolución (fundada
en 1966) y su choque con la jerarquía eclesiástica, así como la
participación de los jóvenes nacionalistas católicos en la formación de
comandos armados y su eventual convergencia con Montoneros.
En contrapunto con la movilización de las izquierdas revolucionarias
antes del golpe, Ana Gabriela Castellani investiga la relación de los
sectores empresariales que concentraban más capital con las políticas
económicas regresivas instrumentadas desde el gobierno militar por el
ministro Martínez de Hoz. Con el eventual fortalecimiento del vínculo de
esos empresarios con el Estado, en los años de la dictadura un sector
empresarial consolidó en sus manos un enorme poder económico, en
un proceso que la autora denomina “colonización empresaria”.
Por su parte, Victoria Crespo, desde el análisis de las prácticas
jurídicas de la dictadura, examina los ordenamientos legales creados
por el régimen para legitimarse. La autora nos muestra cómo la
jurisprudencia emitida por la Corte Suprema -designada por la propia
Junta Militar- avaló el nuevo orden por encima de la Constitución
vigente, creando lo que la autora denomina la “legalidad dentro de la
ilegalidad”, y respaldó un nuevo orden institucional en el cual el
Ejecutivo ocupaba la cúspide de la jerarquía jurídica.
El estudio de la represión en los años de la dictadura pasa
obligadamente por una de sus facetas menos estudiadas: el exilio de
numerosos argentinos que debieron huir del país para preservar su
seguridad e integridad físicas. Sólo en las últimas dos décadas el exilio
se ha convertido en objeto de debate y de análisis desde diversas
perspectivas: política, jurídica, memorialista y de derechos humanos. En
cambio, Pablo Yankelevich centra su estudio en otras facetas menos
exploradas. Por una parte examina la dispersión geográfica y los
aspectos cuantitativos, socioprofesionales, culturales y organizativos del
exilio argentino. Por otro lado, analiza las diversas estrategias y
experiencias políticas desarrolladas desde la salida hasta la inserción
en los países de acogida, y muestra los mecanismos de solidaridad y
las tareas de denuncia realizadas desde el extranjero, particularmente
por medio de la creación de publicaciones diversas.
Luis Roniger y Mario Sznajder centran su estudio en las violaciones
de los derechos humanos y su legado en los cambios en las prácticas
políticas, jurídicas y democráticas en la Argentina en los últimos años.
Los autores destacan, especialmente, aquellos que han tenido lugar en
los ámbitos jurídicos, educativos, memorísticos, penales e
internacionales en contra de los crímenes de la dictadura. Pero Roniger
y Sznajder van más allá al señalar la pervivencia en distintos contextos
de violaciones de derechos humanos aun después de la vuelta a la
democracia, lo cual constituye un importante reclamo y un llamado de
atención hacia esta asignatura todavía pendiente de resolver en ese
país.
Es inevitable que esta somera recapitulación de las investigaciones
que se recogen en estas páginas no haga justicia a la riqueza de
información y de análisis presente en cada uno de los estudios que el
lector tiene en sus manos. Es cierto que los temas tratados son sólo
acercamientos puntuales a un vasto campo en el cual queda mucho por
explorar. Sin embargo, el propósito de este libro ha sido el de contribuir
desde la distancia mexicana con este esfuerzo monográfico, respetando
el enfoque de cada autor, convencidos de la obligación de recordar,
analizar y profundizar aspectos de un pasado que sólo conociendo y
comprendiendo podrá ser definitivamente clausurado para no repetirse
nunca más.

"Memorias de la calle Pasteur" por Leonor Aufruch



Hay en Roland Barthes una especie de figura que emana de sus textos
y que se dejaría definir como “la escena de la escritura”: el momento, la
vivencia, la atmósfera en la cual la idea peregrina comienza a
plasmarse en palabras y se transforma en otra cosa que ella misma, o
mejor, llega a decir lo que no era para nada previsible. Ante estos textos
que he escrito en momentos y circunstancias diferentes surge, casi
naturalmente, una evocación de esa escena, vívida aunque investida de
la inadecuación del recuerdo.
Estas “Memorias…” tienen mucho de mis memorias de infancia, de
esa trama familiar materna donde “la AMIA” (Asociación Mutual Israelita
Argentina) era una referencia obligada cuando fallecía algún pariente o
se trataba de alguna colaboración. Lo impensable -el atentado sobrevino
un lunes como tantos y el estallido fue sentido en el cuerpo,
en una proximidad urbana que desdice el límite de los barrios y hubo
luego esa atracción fatal de la imagen televisiva, cámara fija en una
eternidad cuyo detalle no atenuaba la estupefacción. Una escena que
se rehace en la memoria en su largo transcurso, el día entero hasta el
siguiente amanecer. Días después me atreví a caminar por el entorno
de la AMIA, sin osar acercarme siquiera a los vallados, abrumada de
recuerdos, de imágenes entrañables que revivían en la retina a la luz
titilante de las fotos de las víctimas, cuya cercanía se me reveló de
pronto como una insospechada marca identitaria.
Quise escribir sin saber muy bien qué y Punto de Vista ofreció, como
siempre, un espacio material y simbólico altamente inspirador. Política y
afecto se articularon así de un modo peculiar, dejando una huella
perceptible en los textos que siguen.
Quizá como otras tragedias de la historia reciente, el acontecimiento de
la AMIA -que no se deja definir solamente como un “atentado”- tiene una
extraña temporalidad. Demasiado cercano en la perspectiva del relato y
sin embargo ya apenas una huella en la vorágine de la actualidad,
intacta en la vivencia de imágenes y voces pero enfrentada al previsible
silencio de un “después”. Simultáneamente pasado y aún pendiente,
como tantas desapariciones, su lugar se delinea no solamente en un
horizonte político agitado por las tensiones de este fin de siglo, sino
sobre todo en una trama simbólica que acusa para siempre la
enormidad del holocausto -la cultura judía, la identidad, la diáspora- y
también, por supuesto, en esa cruda materialidad de escombros
esparcidos, esas ruinas, ese vacío urbano desacostumbrado que
impacta en plenitud de sentido -aun cuando no se quiera mirarlo llamando
a una penosa rememoración.
Fue justamente ese vacío, todavía humeante, imagen fija del
desastre en la pantalla del televisor que era imposible dejar de mirar -un
cuadro mínimo que, lejos de “representar” la realidad pareció cumplir el
sueño de alcanzar el verosímil absoluto-, lo que me produjo una
asociación caprichosa quizá, pero no del todo infundada: el recuerdo
súbito de la tapa de un libro de Tzvetan Todorov1 (1991), que había
incluido en un curso reciente y que aún estaba apilado sobre mi mesa
de trabajo.
No infundada: en la tapa de Face à l’extreme -que acaba de ser
publicado en español como Frente al límite-, una vieja fotografía de
Tadeusz Bukowski tomada en octubre de 1944 muestra la calle Piwna
de Varsovia, poco más de un año después del sangriento levantamiento
del ghetto (primavera de 1943) y apenas unos meses más tarde de la
insurrección de la ciudad. En la perspectiva de la calle, los escombros
ocupan el primer plano y detrás se dibujan las siluetas de lo que queda
en pie después del bombardeo. La vaga semejanza con la escena del
Once se quiebra quizás al costado de la fotografía, donde una soga de
ropa tendida habla de la cotidianidad de la guerra, mientras una niña de
espaldas deja apenas entrever los primeros pasos de un bebé. Indicios
que evocan ese terrible azar de la muerte, que quizá con diferencia de
un minuto perdona o condena, tal como lo revelaran también,
dramáticamente, los relatos diversos de la calle Pasteur.
El tema del libro de Todorov justifica, además de la imagen que lo
inaugura, la asociación: una reflexión sobre las virtudes, heroicas o
cotidianas, que resistieron al horror de los campos de concentración,
tanto los nazis como los soviéticos, aunque el mayor desarrollo textual
corresponda a los primeros: la valentía, la preocupación por un otro, la
generosidad. Esta focalización en las virtudes tiene un objetivo explícito:
rendir justicia a los pequeños o grandes gestos de las víctimas que, en
situaciones cuyo límite es extremo, impensable, no permitieron que el
tormento y la abyección borraran todo rasgo de dimensión humana. Así,
el autor va reconstruyendo, en una trama de relatos de sobrevivientes o
testimonios recuperados, ejemplos que contradicen la idea de una
masividad del mal, que terminaría no sólo con las vidas sino con todo
atisbo de dignidad. Empeño moral, sujeto a riesgos casi inevitables -
entre los cuales, un tono aleccionador-, el libro permite sin embargo
volver sobre algunas cuestiones siempre en diferendo, desde una
actualidad que las resignifica.
Una de ellas: la proximidad. Las cifras inconcebibles que acumulan
las guerras y enfrentamientos de este siglo, la despersonalización de
sus procedimientos, hace que se vuelva una y otra vez sobre el tema.
¿Concierne -y conmueve- más el infortunio de los allegados, de los
conocidos, de aquellos que pueden integrarse a una idea de
comunalidad, al cobijo de una pertenencia? La respuesta de Todorov es
afirmativa: las redes de solidaridad en los campos pasaban ante todo
por un reconocimiento de la identidad nacional, pero también por ciertas
coincidencias de sexo, edad, situación. En la misma dirección va la
“cuestión del otro”, abordada por el autor también en otros textos,2 y
que insiste, transformada casi en adagio, en diversas reflexiones
contemporáneas: si el conocimiento es un paso hacia el reconocimiento,
¿cómo franquear la distancia hacia esos “otros” sin pretender reducir la
diferencia? Según la proposición de Richard Rorty, que duda de la
fuerza de la obligación moral kantiana fundada en la razón como núcleo
común, “La manera correcta de entender el lema ‘Tenemos
obligaciones para con los seres humanos simplemente como tales’ es
interpretándolo como un medio para exhortarnos a que continuemos
intentando ampliar nuestro sentimiento de ‘nosotros’ tanto cuanto
podamos”. Esta ampliación incluye, entre otros, a “los marginados,
personas que instintivamente concebimos como ‘ellos’ y no como
‘nosotros’”.3
Las imágenes tan recientes de la calle Pasteur también convocan
estos interrogantes. Con ojos acostumbrados a la ficcionalización del
horror en el cine o la televisión, y también, bajo la forma del “directo”, en
el género de la información, que no nos ahorra violencias por lejanas
que sean, la proximidad de las víctimas nos dejó atónitos. Esos
nombres, esos rostros, eran “nosotros”. Por eso, los relatos, repetidos
hora tras hora en los distintos medios, eran más impactantes que las
declaraciones políticas o las especulaciones en torno de los hechos.
Ellos ponían en escena la súbita destrucción de lo cotidiano, esa
amenaza que late bajo toda normalidad, la fragilidad de nuestros
simples itinerarios. Las historias personales, los detalles banales de un
día cualquiera que la tragedia hace trascendentes, las fotografías que
los parientes mostraban ante la cámara incluyéndonos en la esperanza
de una búsqueda nos interpelaban en una identificación directa,
afectiva, previa a toda reflexión y más allá del sesgo sensacionalista
común en estos casos.
Sin embargo, en esta escena ocurrida en un barrio entrañable,
narrada en nuestra lengua, tan cerca que sentimos en el cuerpo el
impacto de la explosión, ¿había verdaderamente un “nosotros”?
Algunos hablaron de quienes serían “víctimas inocentes”, trayendo al
presente un viejo estigma. Otros no podían decidirse entre el “nosotros”
y el “ellos”, y menos aún cómo denominar a estos últimos: ¿israelitas,
israelíes, hebreos, judíos? Ante la imposibilidad de distinguir dentro de
un “nosotros”, sin que tal distinción suponga indiferencia o
discriminación, la cuestión se resolvió en un “todos”: “hoy todos somos
judíos” rezaban improbables pasacalles. Afirmación que adquiría sin
embargo valor de verdad... para los judíos. Las pugnas de la identidad,
las dudas, los rechazos, los desacuerdos ideológicos quedaban como
suspendidos frente a una sensación mucho más profunda y visceral, si
pudiera decirse. Muchos nos sorprendimos diciéndonos sin vacilación -y
quizá por primera vez- “Soy judío/a”.
Pero al mismo tiempo, por sobre estas identificaciones y sobre las
dificultades de nominación, planeaba ya una otredad radicalizada, un
“ellos” marcado fuertemente por la intolerancia: iraní, islámico,
fundamentalista. La cuestión de la responsabilidad del Estado se
confundía con la facilidad de la culpabilización. También esos “otros”
despertaban el prejuicio hacia la identidad grupal -racial, religiosa,
ideológica-, esa generalización que llevara a pagar un precio tan alto a
los judíos durante el nazismo. Algunos sobrevivientes que cita Todorov
-Primo Levi, Etty Hillesum- se esfuerzan, al menos teóricamente, en no
caer en la misma tentación de sus victimarios y hacer de “los alemanes”
un colectivo de abominación. Alguna simple anécdota cotidiana da
cuenta en su propio relato de la dificultad de llevarlo a la práctica.
Esa reversibilidad del odio, tan marcada por su época, no es ajena
sin embargo a los enfrentamientos contemporáneos. En la maquinaria
nazi de los campos, en ese “sistema periódico” como lo llamara Primo
Levi, y que tan elocuentemente mostrara Claude Lanzmann en Shoah,
el “otro” de los judíos tenía rostro, estaba sujeto a una rutina ciega o
sádica, donde sólo excepcionalmente había un gesto de compasión, y
el odio aparecía en cada eslabón de una convivencia aterradora. Los
sobrevivientes insisten en la normalidad de sus victimarios: ni enfermos
aunque algunos lo fueran, ni bestias salvajes, más bien un engranaje
perfecto de obediencia y mediocridad, el cumplimiento estricto de cada
tarea bajo las leyes del país, la eficiencia de un régimen que había
logrado extraer lo peor de cada uno. Y, podría decirse, lo peor de todos.
El libro de Todorov se centra en las virtudes justamente para desarmar,
siquiera parcialmente, la conclusión de que “en condiciones extremas,
toda traza de vida moral se evapora y los hombres se transforman en
bestias comprometidas en una guerra de sobrevivencia sin piedad”.4
Esta memoria, que retorna como una insoportable vergüenza para los
sobrevivientes, esa borradura cuidadosamente planificada del límite de
lo humano, es sin duda una de las peores herencias del nazismo.
¿Qué ocurre hoy en estas guerras periódicas, consecuentes, pero
que aparecen bajo el signo espectacular de lo inesperado, de lo
esporádico y fulminante? El terrorismo es otra forma de reversibilidad
del odio: golpea sin rostro y la mayoría de las veces no sabe quiénes
van a ser sus víctimas. Lejos del escenario bélico, sorprende en la
indefensión del quehacer diario. No es cosa de irracionales ni de
enfermos, sino de lógicas políticas y afinadas tecnologías. De distinta
manera, también opera una despersonalización del ser humano, al
negarle el derecho a la víctima de saberse enemigo. ¿Pero cambian
mucho las cosas con saberlo? Las imágenes, también recientes, de la
ex Yugoslavia y las más antiguas de la cambiante línea de fuego árabe-israelí
parecen afirmar rotundamente que no.




1 Tzvetan Todorov, Face à l’extreme, París, Seuil, 1991 [trad. esp.: Frente al límite,
México, Siglo XXI, 1993].
2 Tzvetan Todorov, La conquista de América. La cuestión del otro, México, Siglo XXI,
1987; y Nous et les autres, París, Seuil, 1989 [trad. esp.: Nosotros y los otros, México,
Siglo XXI, 1991].
3 Richard Rorty, Contingencia, ironía y solidaridad, Barcelona, Paidós, 1991, p. 214.
4 Tzvetan Todorov, Face à …, op. cit., p. 37.